Si me seguís, seguro que sabréis que, desde que me recomendaron la Trilogía Caballo de Fuego, me enamoré total, perdida e irremediablemente de Florencia Bonelli. He leído casi todos sus libros y admito que han sido pocos los que me han decepcionado. Florencia tiene una capacidad excepcional para aunar la novela histórica con los romances más bonitos y tórridos. El resultado: libros en tres dimensiones, inolvidables y que devorarás con avidez.

Marlene es la segunda obra de Florencia Bonelli. Vio la luz allá por 2003 y, aunque en líneas generales me ha gustado, he de reconocer que me costó bastante reconocer a la autora en esta novela. Se empiezan a perfilar temas que serán de trascendencia en su obra: la sensualidad de los personajes, el gusto por las grandes historias, la visión integral del personaje, la pasión por la historia argentina; sin embargo, todo está como hilvanado, como a medio hacer. Aunque soy consciente de que a veces lo he criticado, he echado en falta la profundidad de las grandes novelas de Florencia y, por encima de todo, la trascendencia, lo inolvidable. Supongo que un autor no se hace de la noche a la mañana.

Aunque, como os comento, me ha gustado (al fin y al cabo es un libro de Florencia Bonelli), también os reconozco que no es, ni de lejos, mi favorito y que ni siquiera ha hecho gran mella en mi.  Se trata de una especie de vuelta de tuerca a la típica novela de solteronas y bribones, mezclada con prostíbulos, Jack el Destripador y algo, bastante poco, de Florencia Bonelli. A simple vista, parece un tanto extraño, aunque el resultado, a mi parecer, es bastante soseras. A ver, mediocre para ser un libro de la autora. Aunque su temática esté un tanto manida, hay que admitir que, en cuanto a calidad, supera cualquier novela de este tipo.

En cualquier caso, Marlene se deja leer. Engancha y, lo más importante, está bien escrita. Salvando las distancias — que pueden llegar a ser inmensas — es un libro que me ha recordado mucho a Detrás de la máscara de Adriana Rubens, que, como sabéis, produjo en mí sensaciones encontradas. Me enganchó muchísimo, aunque la trama y su planteamiento eran pésimos. No llegaba a entender como un libro malo podía llegar a engancharme de tal manera, y eso me causaba cierta angustia y un poquito de vergüenza.

Podríamos decir que Marlene — aunque anterior — es una versión bastante mejorada de la novela de Rubens. Aunque, como os comento, es un libro que no ha supuesto para mi nada nuevo, reconozco que engancha, y que la trama está bien llevada. Es una propuesta aceptable, honrada y honrosa. Es decir, que si tuviera que elegir entre ambos libros, lo tendría bastante claro. Aunque, he de admitir, que lo hubiera tenido clarinete sin ni siquiera haber leído ninguno de los dos. Y es que lo bueno que tiene Bonelli es que, independientemente de la temática, sabes que sus libros siempre serán de calidad.

Recuerdo cuando leí Nacida bajo el signo del toro, la primera incursión de la autora en la novela juvenil. A pesar de que era una propuesta totalmente encaminada a un público objetivo concreto — en el que, desde luego, yo no me incluía — reconozco, y así os lo hice ver en la reseña, que la novela estaba maravillosamente escrita y planteada, de manera que, con independencia de la edad del lector, era un libro que era muy difícil que no llegara a gustar. Y eso es, simplemente, porque Bonelli es una grandísima escritora.

Quizás, Marlene, no sea la mejor de sus obras. Sin embargo, no por eso, no merece una oportunidad. No es un mal libro. Mi reseña, que puede parecer negativa, se basa, simplemente, en que para este Ojo Lector el listón que ha dejado Bonelli con sus obras posteriores está tan alto que es difícilmente superable. Ni si quiera por ella misma. Me tendré que lobotomizar… No me queda otra…

Y después de este monográfico sobre Florencia Bonelli… ¡Me despido!