El bosque sabe tu nombre

Empecé a leer El bosque sabe tu nombre de Alaitz Leceaga con muchísimas ganas. Ya se que siempre os digo lo mismo al empezar las reseñas, pero, qué queréis, cuando me pongo con un libro lo hago porque pienso que me va a gustar. ¿Qué digo gustar? Pienso que me va a chiflar, aunque, en el mayor de los casos, ya sabéis que es otro el resultado. Y es que, como otros muchos que han pasado por mis manos, el debut literario de Alaitz Leceaga tenía elementos que podrían gustarme muy mucho. Un secreto oculto en lo más profundo del bosque. Una mansión azotada por las olas. Dos hermanas enfrentadas. Un linaje de mujeres con un don extraordinario. La verdad es que tenía un agradable olorcillo a novela gótica que me encandiló totalmente.

Tocar las estrellas

Empecé “Tocar las estrellas” con auténticas ganas. Últimamente todas las historias de amor me parecen iguales; ninguna consigue llamarme realmente la atención ni engancharme. Sin embargo, la sinopsis de esta (primera) novela de Katie Khan auguraba una de las originales: una distopía que situaba a los protagonistas en la mismísima infinitud del universo, una decisión trágica… Coincidiréis que, ante todo, sonaba bastante interesante, ¿verdad?

Bilogía Canciones y Recuerdos

“Recuerdos y Canciones” de Elísabet Benavent es una bilogía muy correcta y con grandes aciertos. Desde mi punto de vista, muy complicada de criticar. A medida que iba leyendo, en mi marcador de aciertos, iba anotando aspectos que me gustaban (mucho): como que fueran dos libros, como que hubiera vuelto a lo básico, como que la protagonista y sus amigas me cayeran bien, como que no hubiera una relación sexual cada cuatro párrafos, ni se repitiera todo hasta la saciedad. De hecho, pensaba que parecía como si la autora hubiera pasado alguna que otra vez por este blog y hubiera leído mis críticas.

Bajo cielos lejanos

En Bajo cielos lejanos, Sara Lark nos introduce en la vida de Stephanie, una periodista alemana, de pasado misterioso, que viaja a Nueva Zelanda para escribir un reportaje. Como podréis imaginar, ese viaje también la marcará íntimamente, y le hará resolver un gran conflicto de su infancia.

El color de la luz

Tras leer la sinopsis de “El color de la luz” de Marta Quintín, tenía bastante claro que la novela iba mucho conmigo. Una historia de amor bastante complicada (claro) entre un pintor y su musa, a lo largo del pasado siglo. Además, se tratan otros temas como la inspiración, la vida artística o las inseguridades. Marta Quintín sitúa la historia en localizaciones tan atractivas como París o Nueva York, en momentos tan cruciales en la historia como la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Civil Española.

Idiotizadas: Un cuento de empoderhadas

“Idiotizadas: Un cuento de empoderhadas” de Moderna de Pueblo fue uno de los libros que recomendamos para el Black Friday del año pasado. Tenía muchas ganas de leerlo, y lo cogí con verdaderas ganas. Toda la polémica generada, de alguna manera, potenció mis expectativas, y, como ya se sabe, unas altas expectativas suelen llevar a la decepción.

El cisne de papel

Empecé a leer El cisne de papel de Leylah Attar con verdadero entusiasmo. No solo fue por las buenísimas críticas que encontré en Goodreads, la propia trama me pareció fascinante: ¡Una historia de amor que surge de un rapto! Aunque suene un poco a síndrome de Estocolmo, y a estar más colgado que una regadera, el asunto tiene su aquel, ¿no creéis? Además, en peores plazas hemos toreado, ¿verdad?

La marca del inquisidor

Ahora que todo el mundo habla de La peste (la serie de Movistar+, ambientada el Sevilla en el Siglo de Oro) venía totalmente al pelo leer un libro como La marca del inquisidor de Marcello Simoni: un thriller histórico muy oscuro, con una ambientación espectacular, que viene precedido por muy buenas críticas.

Las edades de Lulú

“Las edades de Lulú” de Almudena Grandes, contra todo pronóstico y a diferencia de gran parte del resto de los mortales, es un libro que nunca me ha llamado demasiado la atención. Aunque crecí en aquella época donde muchas personas lo leían (y veían la película) con una sensación que se movía entre lo morboso y lo sacrílego,

A la de tres: ¡Te quiero! (Sin mar #1)

“A la de tres: ¡Te quiero!” de Cherry Chic tenía todas las papeletas para ser un libro que me fascinara. Por lo menos, los primeros capítulos lo presagiaban casi con luces de neón: tres hermanas solteras que auguraban algún tipo de continuación, una protagonista bastante singular y muchos chicos guapos. Ya sé que esto último no es ni mucho menos una novedad — chicos guapos hay, en estas novelas, a porrones — sin embargo, los de este libro podrían alcanzar, fácilmente la matrícula de honor: un nórdico buenorro, un bombero potente, un médico cañón, un policía macizorro…