La luz que perdimos
de

Cuando me decidí a leer La luz que perdimos de Jill Santopolo estaba verdaderamente confundida. A la novela la comparaban con Siempre el mismo día de David Nicholls y Yo antes de ti de Jojo Moyes, y, si me seguís, sabréis que, en su momento, valoré a cada uno de estos libros de manera bastante desigual.

Patria
de

Hace algunos días, os anunciaba por redes sociales que había empezado a leer el libro del que todo el mundo habla: Patria, la exitosa novela de Fernando Aramburu. Yo, para variar, llego un poco tarde a reseñarla, y es que admito que me ha llevado mi tiempo decidirme acerca de si hincarle el diente o no. Ya sabéis que no soy muy fan de los titulares comerciales, ni de las pegatinas en las portadas indicando el prestigioso número de ediciones. Tampoco soy muy amiga de las listas de más vendidos o de las críticas unánimes y pasadas de órbita…

Battle Royale
de

Hacía ya un tiempo que sabía que existía un libro llamado Battle Royale, cuya temática era similar a la de Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins, sin embargo, no ha sido hasta hace relativamente poco que me enteré de que el libro de Koushun Takami era anterior a la famosa saga y que, en su momento, las acusaciones de plagio no habían sido ni mucho menos pocas. Aunque Battle Royale se vende como el esperado clásico de culto que inspiró Los Juegos del Hambre, admito que, después de terminarlo, la sensación que tienes es que Collins fue algo más allá de la simple e inocente inspiración… Entre las novelas, las diferencias son bastante menores que las coincidencias y, por desgracia para Suzanne, en la comparación, sale perdiendo por goleada. ¡Ay, madre mía! ¡¿Cómo es que desconocía la existencia de esta novela?!

El baile de las luciérnagas
de

El baile de las luciérnagas de Kristin Hannah es una novela que viene precedida por el enorme éxito de El ruiseñor, la última de la autora y todo un éxito en cuanto a ventas. Aunque sea principalmente conocida por esta última

Lo verdadero es un momento de lo falso
de

Lo verdadero es un momento de lo falso fue uno de los primeros libros que se recomendaron en ConvénZeme — el programa de Be Mad, cuya lista de recomendados actualizamos cada domingo —, y confieso que llamó poderosamente mi atención. Me hizo recordar que, allá por los finales y comienzos de siglo, yo me consideraba muy fan de Lucía Etxebarria.

Moriré besando a Simon Snow
de

Si me seguís, ya sabréis que soy muy, muy fan de Rainbow Rowell y, por supuesto, de sus novelas. Carry On o Moriré besando a Simon Snow, como la han querido llamar en español, era la última que me quedaba por leer. Mi amiga Soff me lo recordaba constantemente… ¿verdad? El problema es que Moriré besando a Simon Snow no se encontraba traducida a la lengua de Cervantes hasta hace relativamente poco y yo, sinceramente, disfruto mucho más leyendo libros en mi idioma. ¿Qué le vamos a hacer? En cuestión de libros, soy así de cateta.

Tal vez mañana
de

Tal vez mañana es una novela muy dulce. Tal como me pasó con la anterior novela que leí de Colleen Hoover, aunque se trata también de una historia para jóvenes adultos, tienes la sensación de que podría ser un libro que le gustaría a cualquier persona de cualquier edad. Los personajes apenas se besan, no hay sexo entre ellos, pero es tal la carga sexual, el nivel de enganche que experimentas, que tampoco es algo que llegues a echar manifiestamente de menos. A ver, que ya tenemos unas edades y, muchas veces, las novelas que no pasan del piquito en los labios se vuelven desesperantes. Pero, en el caso de Tal vez mañana, este comportamiento está más que justificado.

Cicatriz
de

Con Cicatriz de Sara Mesa me ha ocurrido algo parecido. Según mi punto de vista, es un libro espectacular. Maravillosamente bien escrito y documentado, su lectura es tan fluida e intensa, que apenas te dura unas horas en las manos. Y eso que no es precisamente un libro fácil o políticamente correcto.

Mi isla
de

Después de las últimas experiencias con las novelas de Elísabet Benavent — y con las de mis autores favoritos en general— tengo que admitir que empecé Mi isla con miedo. Con miedo y muchas ganas. Aunque siempre os he dicho que no había perdido la esperanza con @betacoqueta y que estaban por venir — seguro — mejores novelas que las últimas, en el fondo, soy tan pesimista que pensaba que, irremediablemente, mi idilio con ella se había ido totalmente al garete. Ya me pasó, en cierto modo, con las novelas de mi idolatrada Marian Keyes. Quizás os suene un tanto extremo, pero tenía medio decidido que, si no me gustaba Mi isla, era muy probable que me diera un respiro con el resto de sus libros. Como en las historias de amor, a veces, es mejor terminarlas antes de que todo se vuelva feo. ¡Quedemosnos con lo mejor, no!?

Las ventajas de ser un marginado
de

Por si todavía no lo supiérais, hago caso a vuestras recomendaciones. Es verdad que algunas me llaman más la atención que otras, pero todas todas todas las tengo en cuenta, y como muestra un botón. Hace algunos días, la amiga Soff, que había leído FanGirl y gran parte de los libros de Rainbow Rowell, me […]