Secuestrada

Nunca pensé que pudiera pasarme algo así. Nunca imaginé que ese encuentro fortuito en la víspera de mi decimoctavo cumpleaños pudiera cambiarme la vida de una forma tan drástica. Ahora le pertenezco. A Julian. Un hombre que tan despiadado como atractivo, un hombre cuyo simple roce enciende la chispa de mi deseo. Un hombre cuya ternura encuentro más desgarradora que su crueldad. Mi secuestrador es un enigma. No sé quién es o por qué me raptó. Hay cierta oscuridad en su interior, una oscuridad que me asusta al mismo tiempo que me atrae. Me llamo Nora Leston, y esta es mi historia.

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Reseña

Empecé a leer Secuestrada de Anna Zaires por curiosidad. Ya sé que va a sonar muy raro, pero siempre me ha llamado un poco la atención todo ese asunto del secuestro como detonante traumático de una historia de amor. No penséis mal de mí, que hemos leído cosas peores (como hermanos que se lían o señoras que se acuestan con señores pensando en sus esposos muertos). Cuando sugiero que me atrae este tema, no me refiero a que me rapte Marianico El Corto o Torrente, ni siquiera José Coronado, me refiero a que lo haga David Gandy, preferiblemente con el slip blanco que lleva en el anuncio de Dolce & Gabbana. Vamos, un secuestrador buenorro, que no te toca ni un pelo, y que se enamora de ti locamente. Algo así como una versión ampliada de Siete novias para siete hermanos

Si hacéis un poco de memoria, sobre este tema del secuestro, ya leímos una extraña novela que, contra natura, venía a aunar novela negra y romántica. Aquel intento era Maldad Latente de Sara Brown: un libro que, desde mi punto de vista, estaba totalmente desprovisto de fuerza, tanto en lo que concernía al thriller como en lo que atañía a lo romántico. Es lo que tiene eso de intentar innovar; que o te sale algo muy guay, o algo muy cutre, o algo que ni frío ni calor.

Asimismo, también leímos El cisne de papel de Leilah Attar, que, por cierto, tiene bastantes similitudes con Secuestrada. Como sabéis, el libro de Leilah Attar no me gustó demasiado, por lo que de antemano tenía bastante claro que no conectaría tampoco mucho con el libro que hoy os comento. Al igual que aquella novela, la de Zaires se introduce en determinados derroteros (como el tráfico de drogas o de armas) sin más documentación que alguna que otra película de acción de Bruce Willis o de Dwayne Johnson. Son novelas tan frívolas que no te hacen pensar demasiado en la verosimilitud de lo que estás leyendo; y menos mal, porque, a veces, lo que se narra en ellas es para llevarse las manos a la cabeza y explotar como un Lemming.

En líneas generales, y como seguro que os imagináis, Secuestrada va de una chica bastante joven que es secuestrada por un chico muy rico, muy guapo, muy bueno en la cama y bastante perturbado. Este la recluye en una isla privada durante una gran cantidad de tiempo. Contra todo pronóstico (en la realidad, no en el mundo de la romántica, claro), ella se enamora de él.

En fin… 

Por este blog han pasado muchas novelas que nos han escandalizado muy mucho, y lo más surrealista de todo es que no ha sido precisamente por algo de índole sexual. Para entendernos, no nos hemos llevado las manos a la cabeza porque una señorita haya probado lo que es una doble penetración, en cambio, sí lo hemos hecho por comportamientos increíblemente machistas o despiadados, por autores y autoras indecentes que idean historias realmente perjudiciales para la salud mental.

Pensamos que, en esto de los libros, todo vale. Ni más ni menos, hace algunos días os comentaba por Facebook, que incluso había un nuevo género de novela erótica donde humanos se lo montaban con dinosaurios. Sin embargo, creo hay cosas peores que montárselo con un velociraptor: como tirarnos piedras a nuestro propio tejado y pensar que lo que un libro propone puede llegar a pasar en la vida real, que es un reflejo de lo que realmente ocurre o de lo que debería ocurrirnos. Así como no tenemos ningún tipo de duda en que jamás nadie se lió ni se liará con un pterodactilo, muchas personas no tienen tan claro que algunos tipos de relaciones que vemos desfilar por según qué libros sean reales o no. Algunas, incluso, ni siquiera deberían existir en los libros.

Y es que, como os decía, parece que todo vale. Vampiros que se acuestan con mortales, ángeles que son dioses del sexo, dinosaurios guarretes, señores que obligan a su pareja a dejar un trabajo porque cree que su jefe liga con ella, señores que le quitan el dinero a sus mujeres, señores que comparten a sus mujeres, señores que pegan a sus mujeres,… Es una espiral que, lamentablemente, va a más. Cuando creemos que ya lo hemos leído todo, llega la autora o el autor de turno y da una vuelta de tuerca que nos deja totalmente fuera de juego. Normalmente, lo asumimos y pensamos: solo es algo que pasa en un libro. Pero, señores y señora, no todo vale, y hay que saber decir: hasta aquí.

Y yo lo hice leyendo este Secuestrada.

Cuando hace algunos párrafos fantaseaba con que me secuestrara David Gandy, no pensaba realmente que ocurriría si el susodicho me raptara y quisiera tener relaciones conmigo de manera nada amistosa. Sin consentimiento, vamos. Una violación, para entendernos. ¿Sería entonces una fantasía o una pesadilla? ¿El hecho de que te viole un buenorro cambia en algo la película? Pues eso es lo realmente indignante de esta novela. En Secuestrada a la protagonista la violan. Sí, la viola un joven rico y buenorro; pero la viola. Y, lo peor de todo, NO-PASA-NADA. Siento si hago spoilers, pero me parece algo tan… asqueroso, tan humillante… Me parece tan horrible que esto suceda en un libro, y que se supere en un par de páginas y que se frivolice con ello, que poco importa que el libro enganche lo que quiera, o que Anna Zaires sea una reconocida autora de bestsellers en los Estates, o que el mismísimo David Gandy sea el protagonista de la historia… ¡No! ¡Por ahí no paso! Lo siento. Hay líneas que no se pueden pasar. Y es que no todo vale. No todo vale.

Escrito por El Ojo Lector

Soy El Ojo Lector y me encanta leer. Vivo en Sevilla (Andalucía, ES), con mi novio y mi chihuahua-pantera Panchito. Soy fanática de Los Beatles, me encantan los frijoles, el sushi, los macs, el Real Betis Balompié y las películas de Rocky. Desde 2008, leo y reseño en la sombra. Recomiendo libros. No esperes críticas edulcoradas; no las encontrarás, para bien o para mejor :)