Trilogía Los secretos de Boira

Agua y aceite, la primera entrega de la trilogía Los secretos de Boira de Gina Peral, era una de las novelas que se recomendaron en la primera temporada de Convénzeme (el programa de libros que presentaba Mercedes Milá). No comencé a leerla por esto, la verdad, pero sí que fue un detalle que hizo mucho a la hora de elegirla entre los libros gratuitos de Amazon Prime. Las críticas, además, eran buenas y la propuesta en sí — una trilogía de misterio, suspense y amor — también llamó mi atención. Así que empecé a leer con ciertas esperanzas.

La noche de las medusas

Cuando me ofrecieron leer lo nuevo de Jacinto Rey (su séptimo libro, La noche de las medusas) no me lo pensé mucho (a pesar de que no hubiera catado nada suyo con anterioridad). «¿Hasta dónde puede llevarte la venganza?» o «Un thriller lleno de acción, intriga y giros inesperados, cuya cuidada ambientación nos traslada al Madrid y al Tánger de finales de los años sesenta» eran algunos de los argumentos con los que se vendía esta novela, y, todo sea dicho, me pareció bastante original. Así que empecé a leer…

Pequeños fuegos por todas partes

Empecé a leer Pequeños fuegos por todas partes de Celeste Ng porque fue el mejor libro de ficción para los usuarios de Goodreads el año pasado. De hecho, lo tenía ahí, entre los libros que me gustaría leer, a la espera de que fuera traducido (y publicado) en español.

Bilogía Tokio

Ahora que parece que se acaba el verano, haciendo un poco de balance, tengo que reconocer que ha sido un temporada bastante productiva en cuanto a libros. He tenido muy buenas lecturas, como Alexa entre las olas de Ana Cantarero o La luz que perdimos de Jill Santopolo; aunque también las ha habido horrendas, como […]

Los príncipes solo viven en los cuentos

Los príncipes solo vienen en los cuentos de Isabel Keats es una novela coral que nos sumerge en la vida de cuatro personas: Bibi, secretaria, eternamente enamorada de su jefe; Gonzalo, el jefe, con la vida sentimental de una ameba; Rolo, el chulapo, hecho a sí mismo, propietario de una cadena de gimnasios; y Taty, la pija, dependiente de la buena voluntad de su padre. Esto, a grandes rasgos. No todo se queda ahí. Eso sí, como podéis imaginar, se enamoran. Afortunadamente, no todos de todos.

Secuestrada

Empecé a leer Secuestrada de Anna Zaires por curiosidad. Ya sé que va a sonar muy raro, pero siempre me ha llamado un poco la atención todo ese asunto del secuestro como detonante traumático de una historia de amor. No penséis mal de mí, que hemos leído cosas peores (como hermanos que se lían o señoras que se acuestan con señores pensando en su esposo muerto). Cuando me refiero a este tema, no me refiero a que te secuestre Marianico El Corto o Torrente, ni siquiera José Coronado, me refiero a que lo haga David Gandy, preferiblemente con el slip blanco que lleva en el anuncio de Dolce & Gabbana. Vamos, un secuestrador buenorro, que no te toca ni un pelo, y que se enamora de ti locamente. Algo así como una versión ampliada de Siete novias para siete hermanos. Por eso empecé con Secuestrada, que, como su propio nombre indica, va precisamente de eso.

La luz que perdimos

Cuando me decidí a leer La luz que perdimos de Jill Santopolo estaba verdaderamente confundida. A la novela la comparaban con Siempre el mismo día de David Nicholls y Yo antes de ti de Jojo Moyes, y, si me seguís, sabréis que, en su momento, valoré a cada uno de estos libros de manera bastante desigual.

Juego de mentiras

Hace algunas semanas, en la lista de 5 libros que meteré en la maleta este verano, os comentaba que tenía pendiente leer lo nuevo de Ruth Ware: Juego de mentiras. Si me seguís, sabréis que, desde que leí En un bosque muy oscuro, me he convertido en casi una incondicional de la autora, a pesar de que no me considero excesivamente fan de las novelas de misterio.

Cartas a una extraña

Cartas a una extraña de Mercedes Pinto Maldonado es un libro que cayó en mis manos por cosas del azar. Aunque el batiburrillo de géneros que se tocan en este blog pueda decir lo contrario, lo cierto es que muy raras veces leo algo al tuntún. Normalmente, siempre existe una causa, una excusa (por muy débil que esta sea) para elegir o desdeñar un libro.

Cuando es real

Cuando es real es un libro que, como ya sabía, engancha mogollón; te lo terminas fácilmente en un día de intensa lectura. Me ha recordado a un libro que yo critiqué hasta la saciedad (Flower. Un amor intenso), con la grandísima salvedad de que este libro no me ha parecido tan absurdamente malo.