Al destino no le gustan los curiosos
Bilogía Tokio #1

Cuando Lucía cumplió dieciocho años, su padre le regaló una vida nueva en un país con una cultura diferente: Japón. En Tokio, se enamoró de la cultura nipona, de su modernidad y de su tradición, de los amigos que hizo en el camino y de Akira. Se encontró a sí misma y también un objetivo por el que luchar. Sin embargo, han pasado casi cuatro años desde que puso los pies en Tokio y ahora los tiene que poner de nuevo en Madrid. Lucía ha vuelto destrozada, rota, y sin encontrar la manera de retomar una vida que dejó atrás hace tiempo y que nada tiene que ver con la que ha llevado hasta ese momento, y con la que era feliz en el otro lado del mundo. Le toca mirar hacia delante, no añorar el pasado, pero, aunque se conoce la teoría, le costará mucho trabajo aplicarla.

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Al destino le gustan los valientes
Bilogía Tokio #2

Tres años después de aquella noche en la que Lucía supo que iban a desconectar a Akira, se entera de que eso jamás ocurrió. Se vuelven a encontrar, pero nada sale como pensaban. Un año después, Lucía vive en Luton y trabaja en la clínica de su madre. Tiene una vida tranquila, un gato y una familia que la quiere. Pero hay algo que no encaja. Echa de menos Tokio, a su padre y no se permite pensar mucho en Akira, que no ha dejado de enviarle mensajes ni un solo día desde que se vieron. Akira no está bien. Él lo sabe. Tiene claro que recuperarse de un coma es quizá un trabajo para toda la vida, pero intenta llevarlo de la mejor manera posible. Que no es la de Nana, no es la de su madre, sino la suya. Y eso le acarrea más de un problema. Aki y Lucy se encontrarán en Tokio. Un año después de su último encuentro. Un año para volver a conocerse. Cuatro estaciones. Dos corazones rotos. Una historia de amor.

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Reseña

Ahora que parece que se acaba el verano, haciendo un poco de balance, tengo que reconocer que ha sido un temporada bastante productiva en cuanto a libros. He tenido muy buenas lecturas, como Alexa entre las olas de Ana Cantarero o La luz que perdimos de Jill Santopolo; aunque también las ha habido horrendas, como Secuestrada de Anna Zaires.

No obstante, como todo en esta vida, lo mejor siempre se hace de rogar. Y es que los mejores libros de este verano han sido, sin lugar a dudas, los de la saga que hoy os comento:  la bilogía Tokio de Altea Morgan. ¡Todo un descubrimiento! ¡Y qué descubrimiento! Me ha encantado.

Tokio era una bilogía de la que había oído hablar muy bien, pero que me resistía a leer. El principal inconveniente residía en que el protagonista era oriental, un aspecto que no me llamaba precisamente la atención. No es que yo tenga nada en contra de la gente asiática (al contrario, moriría por vivir entre ellos), es que, sencillamente… no me ponen. Nada. Cero. Y, en fin, ya que leemos romántica… ¡por lo menos que nos guste el maromo, ¿no?!

Sin embargo, unos días antes de decidirme, algo ocurrió en mi vida. Vi una película francesa, bastante rarita, que se llama El Amante. Está basada en una novela (con mucho de autobiográfico) de Marguerite Duras. Si no la habéis leído (o visto la peli) os diré que va de las experiencias sexuales de una niña (Duras) con un señor chino. Una especie de Lolita, pero basada en hechos reales y en Saigón…

En fin, os cuento este rollo porque resulta que el actor chino que aparece en la peli no está para nada mal. De hecho está de rechupete. Pensé: a lo mejor podemos hacer algo con eso de que no me ponen los orientales. Y este pensamiento me dio ánimos y mucha carrerilla para decidirme por fin a leer A el destino no le gustan los curiosos, el primero libro de la bilogía Tokio (nunca le estaré lo suficientemente agradecida a Jean-Jacques Annaud)

Solo me bastaron un puñado de páginas (virtuales) para saber que la bilogía Tokio me encantaría. Tres razones presagiaban claramente que, efectivamente, así sería:

Uno: la historia se desarrollaba en japón. Que el protagonista fuera japonés, no presuponía, en principio, que todo se situará en el país del sol naciente, así que, que así lo hiciera fue para mí una encantadora sorpresa. Ya sabéis que me encanta la Literatura Japonesa y, en general, todo lo que tenga que ver con el país nipón. Además, las novelas de Altea Morgan están minuciosamente documentadas, hasta el punto de que parece, incluso, que la autora haya caminado, más de una vez, por los lugares que narra, o que hubiera habitado un buen tiempo por allí.

Dos: la novela empezaba con dos citas de novelas manga. En concreto, con  una de Death Note (uno de mis animes favoritos) y otra de Bleach (el manga favorito de mi hermano, que luego me enteré de que no era). De hecho los protagonistas, se llaman como los de estas dos series. A mi es algo que me chifló y que me dio muy buenas vibras. ¿Eso quiere decir que si no sabes qué es Death Note o Bleach no te enterarás de nada si te decides a leer estos libros? ¡No! No tienes ni siquiera que conocerlas, es algo anecdótico, aunque te aconsejo de todo corazón que veas Death Note: es una serie que engancha.

Tres: ella se llama Lucía. ¡Y es por Lucy In The Sky With Diamonds, la canción de The Beatles! ¿Os he comentado alguna vez que es muy probable que me sepa todas las letras de las canciones de los fab four? ¡Los adoro! Y aunque para mi sería muy difícil decantarme por una canción, y aunque, desafortunadamente, no me llamo Lucía, Lucy In The Sky With Diamonds, probablemente, sea una de mis canciones fetiche. Siempre va conmigo.

En fin, quizás os parezcan estupideces (en realidad, lo son) pero muchas veces los pequeños detalles deciden nuestra relación con las novelas que leemos. Si juntamos estas pinceladitas chics con una historia de amor preciosa, épica, muy dulce, con una prosa cuidada y elegante como la de Altea Morgan, el resultado no puede ser decepcionante, ¿no os parece?

Pero, ¿de qué va la bilogía Tokio (que al final me lío con mis cosas y termino contando nada)? Pues se trata de la historia de Lucía que, en su último año de instituto, se muda a vivir a Japón, ya que su padre encuentra trabajo en una empresa de videojuegos en Tokio (hasta eso es guay, ¿eh?). Allí, conoce a Akira: callado, serio, formal, pero muy dulce… Vamos, el tipo de maromo que nos vuelve literalmente locas.

Aunque estaréis pensando que se trata de una saga juvenil, y a pesar de que los protagonistas no se pueden considerar carcamales, lo cierto es que no lo es. Tampoco os imaginéis que os encontraréis algo así como el kamasutra japonés; son libros muy dulces y delicados, muy japoneses, donde todo va despacio pero de manera muy sentida. Y si a pesar de todo esto no os parece muy emocionante, ahí está la autora, Altea Morgan, para dar unos cuantos giros a la trama que harán que no podamos parar de leer. Estos libros enganchan mogollón.

Al contrario de otras novelas del estilo, la bilogía Tokio no tiene apenas paja: no se dan miles de vueltas a lo mismo, nada se imposta con el objetivo de que haya-más-libro, de que resulten-más-páginas. Tiene el encanto de las novelas de autopublicación (frescura, sencillez y coraje) pero con el plus de una narrativa pulcra, muy cuidada: algo de lo que adolece la mayoría de los libros de este tipo.

¿Qué más os puedo decir, a parte de que os animéis a leerla? Tienen emoción, romance, drama y, dentro de lo que cabe, es muy original. ¡Ah, y cinco estrellas! ¡Esto no pasa todos los días! 

 

Escrito por El Ojo Lector

Soy El Ojo Lector y me encanta leer. Vivo en Sevilla (Andalucía, ES), con mi novio y mi chihuahua-pantera Panchito. Soy fanática de Los Beatles, me encantan los frijoles, el sushi, los macs, el Real Betis Balompié y las películas de Rocky. Desde 2008, leo y reseño en la sombra. Recomiendo libros. No esperes críticas edulcoradas; no las encontrarás, para bien o para mejor :)