Es curioso como hay épocas en las que me desespero — literalmente y seguro que os consta — porque soy incapaz de encontrar un libro, ya no que me guste medianamente, sino que simplemente que consiga llegar a terminar. Hay veces que parece que todas las novelas que pasan por mis manos o hablan siempre de lo mismo o son increíblemente malas y absurdas. De hecho, en ocasiones, simplemente, las leo o las termino con el único motivo de reseñarlas aquí y echarme unas risas con vosotros.

Y sin embargo, hay temporadas, como ahora y que suelen brillar por su ausencia, que todo lo que llega es bueno y que no puedo parar de leer. Lo peor de todo es que no se si me agrada o me asusta. Últimamente, voy a libro por día y, aunque no son libros extremadamente voluminosos, aún así me paso todo el día leyendo; lo que es agotador. Encima, por la noche, sueño con ellos, y aunque soñar con Mr. Darcy o con Eric Northman está más que aceptado, soñar con que lees libros es lo peor que te puede pasar. Menos mal que estoy de vacaciones y que todo ello es más o menos llevadero.

Todavía recuerdo cuando llegó a mi vida la Saga Vampiros sureños de Charlaine Harris. Os juro que había momentos en los que me preocupaba mi salud. No paraba de leer; leía de manera compulsiva y dañina. ¡Sí, dañina! Es la mejor saga que he tenido la oportunidad de leer, y eso que el final es desastroso, pero creo que con ella empezaron también a salirme canas y alguna que otra pata de gallo. Y es que estoy convencida de que de leer se puede morir.

Por eso, cuando terminé Cicatriz de Sara Mesa, que sabéis que me encantó y que me dejó medio traumatizada, decidí irme por algo más suave y frívolo: Tal vez mañana de Colleen Hoover. La verdad es que mi capacidad lectora, a veces, es indirectamente proporcional a mi retentiva. Leo tanto y los libros que leo son tan parecidos que, muchas veces, no recuerdo bien de qué trataba cada uno de ellos. En concreto, sobre Colleen Hoover, yo solo recordaba que una vez leí uno de sus libros — Hopeless. Tocando el cielo — y que tuvo que gustarme bastante, ya que lo incluí dentro de la selección Libros que enganchan. Además, le di cuatro estrellazas. Poco más.

De esta forma, cuando descubrí que existía un nuevo libro de la autora publicado en español, pensé que no sería mala idea hacerme con él y leerlo. Las críticas lo ponían peor que Hopeless. Tocando el cielo, pero, qué queréis que os diga, me apetecía encontrarme con un libro del montón, que me enganchara lo justo para permitirme hacer mis necesidades básicas; es decir, comer, ir al baño, dormir… Todas esas cosas que he tenido que ir postergando un poquito debido a mi fiebre lectora.

Sin embargo, como os suelo decir, no todo sale como se planea. Es decir, que me pasé, de nuevo, un día entero leyendo, comiendo de latas de conservas, yendo lo justo e imprescindible al lavabo, y acostándome de madrugada; es decir, hasta que conseguí terminarlo.

Y eso que al principio pensaba que no me iba a gustar. Resulta que el protagonista es sordo y ya sabéis que no me suele gustar leer ese tipo de historias. Vale, llamadme Gárgamel, ser sin corazón, si os parece mejor; pero, qué queréis, tampoco me gustan los libros de autoayuda y no hay tanto revuelo por ello. Supongo que más por el asunto de la discapacidad en sí, lo que hace que me aleje de este tipo de libros es la utilización de la misma para dramatizar, o para concienciar… Y, la verdad, yo, cuando leo, a lo máximo que aspiro es a abstraerme de problemas y calamidades varias; que para eso ya están los telediarios.

Así que cuando descubrí que Ridge, el protagonista de Tal vez mañana, era sordo, estuve apunto de dejarlo. ¡Y menos mal que no lo hice! Todos los días se aprende algo nuevo. Colleen Hoover trata la discapacidad del muchacho de manera tan… normal, sin intención manifiesta de aleccionar, ni de dar pena, ni de dramatizar, que la circunstancia del chico, al final, es un aliciente que lo vuelve todo un poco más dulce e íntimo. ¡Bravo por Colleen!

En general, la novela me ha encantado, mucho más que Hopeless. Tocando el cielo; no hay color. No sé si me ha gustado tanto porque me he sentido un tanto identificada con los personajes, ya que una vez viví algo parecido. No seáis cotillas, que no os voy a contar qué vértice del triángulo era yo; pero sí que es verdad que me he reconocido en algunas situaciones, y, quieras o no ,me ha ayudado incluso a replantearme lo que yo experimenté y a verlo todo desde otro prisma. En general, se tratan temas como la infidelidad, si es realmente posible estar enamorado de dos personas a la vez, de cómo nos enamoramos y por qué.

Tal vez mañana es una novela muy dulce. Tal como me pasó con la anterior novela que leí de Colleen Hoover, aunque se trata también de una historia para jóvenes adultos, tienes la sensación de que podría ser un libro que le gustaría a cualquier persona de cualquier edad. Los personajes apenas se besan, no hay sexo entre ellos, pero es tal la carga sexual, el nivel de enganche que experimentas, que tampoco es algo que llegues a echar manifiestamente de menos. A ver, que ya tenemos unas edades y, muchas veces, las novelas que no pasan del piquito en los labios se vuelven desesperantes. Pero, en el caso de Tal vez mañana, este comportamiento está más que justificado.

Luego, está el asunto de las canciones. Además de que es un libro que tiene su propia banda sonora original, me ha gustado mucho el hecho de que los protagonistas compongan canciones juntos y que, en sus letras, muestren todos los sentimientos que los colapsan y que no pueden expresar abiertamente. Me gusta porque yo soy también muy de eso. De hecho, hay personas en mi vida que tienen su propia playlist. Me gusta expresarme con la música. Sí, hijos míos, además de adicta a la lectura, soy melómana. A veces, me pregunto si os gustaría que también os recomendara música…

En fin, vuelvo a decirlo, me ha encantado la novela. También, me estoy volviendo un poco fan de Colleen Hoover (mirad, que estoy a nada de quitar al venerable R.R. Martin de la sección de autores más leídos, que no me tiene nada contenta….). Es una pena que Colleen no tenga más libros traducidos a la lengua de Cervantes, ya que tiene un montón de novelas interesantes que estaría más que dispuesta a leer.

Bueno, no me enrollo más. Lo dicho. Si os gustó Hopeless. Tocando el cielo, creo que Tal vez mañana os gustará bastante más. Estaré esperando aquí para oír vuestras opiniones.