Parece que hace millones de años que no califico un libro con unas bonitas cinco estrellas… ¡Y estoy hasta nerviosa! Seguro que pensáis que, cuando pongo la máxima calificación, debo tenerlo todo meridianamente claro, pero ni por asomo creáis que es así. Me lo pienso mucho, sobre todo porque empiezo a comparar al nuevo candidato con otros libros que también me gustaron mucho en su momento, a los que le di igualmente cinco estrellas, y que tienen poco o nada que ver con lo último que he leído. Parece que incluir en un mismo rango de calidad a novelas como Patria de Fernando Aramburu y Mi isla de Elisabet Benavent es casi un sacrilegio. ¡Lo digo porque a mi me parece que lo es! Y es que el principal problema que tengo — que algunos podréis ver como algo realmente bueno — es que no le hago ascos a nada y que tengo muy pocos prejuicios. Así que, cuando pongo cierta nota, no solo tengo en cuenta lo mucho o poco que me ha gustado una novela, también tengo en cuenta el género, libros por el estilo que también he leído… Cada caso, por tanto, esta justificado.

Así que, cuando digo que Tú y yo. Nivel: principiante de S. J. Hooks no solo tiene cinco estrellas, sino que también pasará a formar parte de nuestra longeva selección de Libros que enganchan es porque, en cuanto a género, y con esto me refiero a las novelas para chicas subidas un poquito de tono, es lo más fresco, novedoso y genial que he leído en mucho tiempo. Me atrevería a decir, incluso, que es una aproximación al género muy original y una vuelta de tuerca totalmente necesaria. Por supuesto, para variar, también engancha muchísimo. Y cuando digo muchísimo, digo que M U C H I S I M O. Y el que avisa no es traidor…

Y eso que, a simple vista, el libro echa un poco para atrás. Solo por las apariencias, posiblemente, no lo hubiéramos tocado ni con un palo personas como tú y como yo, que estamos un poco hasta la coronilla de novelas superestereotipadas, en las que hay siempre un macho alfa que corta el bacalao y una chica mojigata carente de una mínima voluntad. ¿Por qué? Porque, a simple vista, esta novela parece que va un poco de lo mismo. Muchas de nosotras, habríamos pasado de largo ante la colegiala con pinta de mala de la portada y la sinopsis que habla sobre la típica relación alumno-profesora… ¿Qué queréis que os diga? Incluso a mí, que me animé a leerlo, me parecía un poquito ranciete el asunto. También, en la portada, aparecía que más de 2.000.000 personas se habían parado a leerlo, y, aunque ya sabéis que estas cosas prefiero ni mencionarlas, me dije: “Leñe, pues algo tendrá que tener, ¿no? ¡Y vaya si tenía!

Aunque Tú y yo. Nivel: principiante se intente presentar como una novela picarona, donde una descarada alumna seduce a su profesor, según mi punto de vista, es una novela que va mucho más allá de todo eso. Al contrario de lo que al principio podría parecer todo, la novela no me ha parecido tan picarona como tierna, y lo que más destaco de ella no es la relación tan manida entre profesor y alumna, lo que más me llama la atención de ella es la vuelta de tuerca que supone para el género, el soplo de aire fresco y lo inteligente de la perspectiva. Parece una novela creada pensando específicamente en todas las que sentimos un poco de hastío hacia el género, porque ya hemos leído todo lo que teníamos que leer al respecto, porque ya nada nos sorprende, porque dudamos que en la romántica “cochinota” pueda existir algo nuevo… Y, sin embargo, de repente aparece una novela como Tú y yo. Nivel: principiante, y nos vuelve locas. Por lo menos a mí…

¿Pero que tiene de novedoso el libro de S. J. Hooks? Seguro que, a estas alturas estaréis, deseando que me meta en faena…

En primer lugar, es novedoso porque el libro está contado desde la perspectiva de un hombre, y no quiero decir desde la perspectiva compartida entre hombre o mujer, o desde la visión de un hombre que cuenta lo que le pasó a una mujer. No. Me refiero a que, en esta ocasión, un caballero (en todos los sentidos) es el protagonista absoluto de la historia. Y por supuesto que hay una protagonista femenina (no es gay), pero de esta sabemos simple y llanamente lo que conoce y nos cuenta su parterner. Vemos lo que él ve, sabemos lo que él sabe, es nuestra Anastasia Steele… nuestra prota.

En segundo lugar, y contra todo pronóstico, es bastante original porque el protagonista, el hombre, no es ni mucho menos un macho alfa, es más bien patosete y casi virgen. Por otra parte, tampoco se ironiza con el asunto. Al igual que se presupone y se entiende que una mujer no tenga experiencia a lo que el sexo se refiere, en esta novela se sobreentiende que haya hombres que tampoco la tengan. Esto, al contrario de verse como algo negativo o jocoso, se presenta como algo tierno y dulce (o por lo menos S. J. Hooks lo pinta así; o por lo menos así veo yo) Así que, a diferencia de lo que suele pasar normalmente, el protagonista, no es un fucker, ni un salido, ni un pervertido… Y a estas altura de la película, aunque hemos disfrutado mucho con los fuckers, los salidos y los pervertidos, estaréis conmigo en que, encontrarse con uno que no lo sea, es cuanto menos… ¿curioso?

Ademas, aunque en la sinopsis quieran hacer pensar que todo es super guarrete, en realidad todo es bastante tierno y sensible. Hay bastante sentido del humor (te ríes mucho), y, contra todo pronóstico, los dos protagonistas están bastante bien. Para que os hagáis un poco una idea, se podría decir que es como Cincuenta sombras de Grey, o todas sus pseudocopias, pero con los papeles y roles cambiados. Una especie de “Cincuenta sombras de Steele“, pero sin perversiones. Un cambio de perspectiva donde los hombres no nacen sabiendo y las mujeres no son ni mojigatas, ni tontas: saben lo que quieren. En definitiva, todo es bastante bonito, tierno y original. Un poquito feminista, girl-power, también, si nos ponemos…

Sin embargo, Tú y yo. Nivel: principiante, tiene un gran problema… ¡Que es una bilogía, y la segunda parte no verá la luz hasta el 9 noviembre! Conclusión: estoy muriendo en vida (sí, me ha vuelto a pasar). Así que, aunque todo presagia lo mejor, hasta la segunda parte, Tu yo. Nivel: principiante permanecerá con sus bonitas cinco estrellitas.

¡Por favor! ¡Que acabe bien!

¡Por favor! ¡Que acabe bien!

¡Por favor! ¡Que acabe bien!

¡Por favor! ¡Que acabe bien!

Actualización: Tú y yo. Nivel: avanzado

Y no acabó precisamente bien. Bueno, sí, acabar, acaba bien, pero desde luego no con la intensidad que esperábamos que acabaría ni, desde luego, con la del primer libro. Por lo que he podido leer por ahí, sé que os ha ocurrido a más de una… ¡qué desastre!

Comencé con Tú y yo. Nivel: avanzado pocos días después de su salida al mercado, es decir, a principios/mediados de noviembre. Recién hoy, he terminado de leerlo con, todo hay que decirlo, mucho trabajo. Que yo tarde más de un mes y medio en leer un libro debe de ser una muestra más que patente de que algo no anda demasiado bien con esta novela… Sobre todo, si hablamos de una segunda (y última parte) de un libro que me maravilló: Tú y yo. Nivel: principiante.

Cuando terminé de leer la primera parte, podría llegar a imaginar muchas cosas sobre la segunda, pero, desde luego, nada parecido a lo que realmente me ocurrió realmente: me ha costado sudor y lágrimas terminarlo.

¿Y cómo puede ser posible?, os preguntaréis. Ni yo me lo explico. No me explico que una primera parte me encante hasta el punto de conseguir cinco estrellas y que la segunda, apenas llegue a dos. Hay tanta diferencia de puntuación que, si no hubiera leído los dos libros, hubiera pensado que estaban escritos por personas diferentes. ¡Increíble!

Es un poco duro admitirlo, pero lo cierto es que, aunque nos pasamos parte de nuestra vida lectora (por lo menos yo) quejándonos de los autores y autoras que postergan ciertos hits de la trama hasta el paroxismo, es precisamente ese toma y daca el que nos mantiene enganchadas a la lectura. Me ocurrió algo parecido con la Trilogía Corazón de Elena Montagud y, más recientemente, con A las tres: ¡te quiero!  de Cherry Chic. Cuando lo cotidiano hace acto de presencia, cuando la gran marejada remite y solo reina el amor, todo se vuelve tremendamente aburrido. Suena mal, pero es así.

Cuando los tira y afloja desaparecen, parece que todo está más que dicho. La trama se convierte en una especie de epílogo eterno donde nada pasa. ¡Y mira que nos gustan los epílogos! Pero nos gustan porque solo podemos resistir tanta ñoñería durante poco más de diez páginas.

Tú y yo. Nivel: avanzado es también uno de esos epílogos interminables. Todo es cursi hasta la extenuación: se dicen durante todo un libro que se quieren, que son preciosos, que están buenísimos. Él, si ya era un calzonazos, se convierte en un triple calzonazos. Si ella alguna vez fue una rebelde sin causa, ahora es una gatita amaestrada que solo abre la boca para decir ñoñerías. Y todo es bonito, vale, pero es bonito durante todo un dichoso libro… al final terminas empachándote de tanto dulce.

Ya sé que soy muy pesada, pero si no lo digo reviento: UN SOLO LIBRO.