Ahora que estamos en verano, y encima con estos calores, no hay nada más apetecible que un buen helado. Supongo que algo por el estilo han tenido que pensar en Grijalbo para idear estas maravillosas y coloridas portadas que hacen tan atractivos a los libros que componen la Trilogía Corazón de Elena Montagud. Tanto por su estética como por su propia distribución escalonada a lo largo de la temporada estival, las novelas parecen especialmente concebidas por y para el verano. Responden a lo que la mayor parte de nosotras ansiamos para disfrutar en estas fechas: una temática desenfadada que no nos haga pensar demasiado, una lectura frenética, entregas que van apareciendo en el mercado en cuestión de semanas para tenerte enganchada toda la temporada…

La reseña de hoy se basará en las dos primeras entregas de esta fresquera (y tórrida) trilogía. El próximo 10 de agosto, se publicará la última (Corazón desnudo), a la que seguiré la pista muy de cerca. Aunque esta saga, por el momento, no se encuentra entre precisamente mis favoritas, tengo verdadera curiosidad por ver cómo acaba y, si finalmente, remonta. Pero no adelantemos acontecimientos… Todo a su tiempo.

No había leído nada antes de Elena Montagud, y, la verdad, es que me ha sorprendido bastante. Salvando las diferencias, me ha recordado mucho a Elísabet Benavent; no en vano, ambas escritoras son valencianas y escriben de temas similares. Montagud, como Benavent, y a diferencia de otras escritoras, tiene una manera bastante elegante de escribir. Aunque me parece que abusa de la palabra sexo para referirse tanto a los órganos reproductores masculinos como a los femeninos, hay que agradecer que no se decante por el uso de palabras bastas o sustitutivos creativos (como, por ejemplo, esas autoras que llaman ariete al pene). Pensaréis que esto que acabo de decir es una auténtica chorrada, pero la verdad es que, a estas alturas de la película, para mí es vital. Sinceramente, ya no aguanto a las protas-camionero… ¡Y que me perdonen desde el gremio! Pero encontrarme en una novela con una de ellas, es motivo de expulsión.

Así que, por esa parte, las dos primeras entregas de la Trilogía Corazón me han gustado. Además, sus protagonistas son más o menos normales… Bueno, si no tenemos en cuenta que tienen la libido constantemente en nivel-granja-de-conejos y que son demasiado guapos para ser reales. Aunque voy deprisa leyendo, en estos casos, siempre me da por pensar en cómo se imagina realmente la autora a sus personajes y si me gustarían físicamente si yo pudiera contemplarlos. En el caso de esta trilogía, comparan al galanazo directamente con Shia LaBeouf, el prota de Transformers… Qué queréis que os diga… ¡Para gustos colores! No me llama para nada la atención…

En fin, la historia, además, en líneas generales, también está bien. Trata de algo tan bonito y sobrevalorado por todas nosotras como el primer amor.  ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con reencontrarse con él? Hasta yo, que soy totalmente contraria al tema ex, me lo he imaginado alguna que otra vez… Un amor inolvidable, que no se supera, que vuelve y te ofrece una segunda oportunidad de ser feliz… ¿Quién se puede resistir a todo eso? Además, esta Trilogía Corazón también toca otros temas interesantes como la infancia, el acoso escolar… Temas que me han parecido valorables, diferentes…

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Como suele pasar en este tipo de sagas, el primer libro es mejor que el segundo. Todos los aspectos positivos que os he expuesto hasta ahora están basados en las buenas impresiones que me dejó Corazón elástico: un comienzo de saga prometedor, diferente… Sin embargo, en Corazón indomable la historia pierde toda su frescura para convertirse en la típica de encuentros y desencuentros. Los protagonistas se enfadan por cualquier cosa, tienes la sensación de que todo se complica demasiado sin demasiada razón… Te llegas a plantear incluso si estos no tienen algo de razón al plantearse constantemente si deben estar juntos o no… ¿Merecen la pena tantos disgustos? ¿Hay que forzar tanto el asunto? En definitiva, mucha paja.

En fin, aún así tengo muchas esperanzas puestas en el último libro de la trilogía: Corazón desnudo. Sin lugar a dudas, decidirá la nota definitiva de esta Trilogía Corazón. ¿La potenciará o la terminará de hundir? ¿Será solo un amor de verano o amor verdadero? A partir del día diez, más.

Actualización: Corazón desnudo

Como os decía hace unas semanas, los primeros libros de la Trilogía Corazón de Elena Montagud me dejaron un tanto descolocada. El primero me gustó bastante: me resultó fresco y diferente, todo un acierto. El segundo me cautivó menos: era demasiado repetitivo, con excesivos encuentros y desencuentros. Corazón desnudo, la última parte de la trilogía, tenía la enorme responsabilidad de darle no solo un cierre aceptable a esta historia, sino de inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro. ¿Seguiría en la línea de lo que leí en Corazón Indomable o conseguiría sorprenderme como lo hizo Corazón Elástico? Pues ni lo uno ni lo otro.

En Corazón desnudo parece que las idas y venidas de los protagonistas se estabilizan un poco. Los problemas que les afectan como pareja son, en cierto modo, más reales, con más peso, y por suerte ellos los abordan con cierta madurez. Además, dentro de lo que cabe, es una trilogía que termina bien; no tienes la sensación de que se dejen asuntos en el tintero o que todo se resuelva de una manera excesivamente rápida. Los protagonistas son capaces de vencer a sus demonios y, como todos y todas podíamos augurar, el amor termina imponiéndose y ganando.

Sin embargo, aunque todo esto que os he comentado me ha gustado bastante, lo cierto es que, en general, el libro me ha parecido… aburrido. Como si le faltara chicha. Más que una última novela parece una especie de epílogo, un epílogo muy largo, que, con respecto a las anteriores entregas, me ha parecido bastante prescindible. Es como si una vez que la relación entre los protagonistas se estabilizara, se tuviera que echar mano de otros temas auxiliares para poder tener algo que contar. Temas que no me han parecido tan interesantes como la relación/historia de amor de los protagonistas, la verdad.

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Cuando lees Corazón desnudo no tienes la sensación de que la historia de amor sea lo más importante; parece que el foco incide directamente en otro tipo de cuestiones que, sí, están bien, pero que son totalmente prescindibles. Está claro que los personajes no viven en una burbuja, que tienen familia, amigos y trabajo. Por supuesto que nos gusta que existan subtramas. Sin embargo, siempre deben haber prioridades. Desde el primero de los libros, la Trilogía Corazón nos ha contado la historia de amor entre Adrián y Blanca, y creo que esto debería ser así hasta el final. Sin embargo, el último de los libros no va tanto de esto como de los problemas colaterales, cotidianos, que pueden aparecer en la vida de una persona. Se pierde un poco el enfoque, y se centra en asuntos bastante superfluos, que tienes la sensación que están ahí, simplemente, a modo de relleno.

Con sinceridad, creo que la historia hubiera estado mucho mejor si se hubiera desarrollado en dos libros. Ya sé que me repito constantemente, pero lo tenía que decir una vez más. La idea original de Elena Montagud, en cierto sentido, novedosa, introduciendo un tema tan importante como es el bullying, con unos personajes más o menos originales, con profesiones y problemas diferentes, en líneas generales, me ha gustado bastante. Me parece que supone un paso cualitativo bastante importante si la comparamos, por ejemplo, con su anterior trabajo, La trilogía del placer. Sí, que lo que empezó muy bien se deshinchó un poco. Sin embargo, me quedo con los aspectos positivos. No perderemos de vista a esta autora. Me gusta su progresión. Estoy segura de que, con su siguiente trabajo, conseguirá sorprendernos de nuevo.