Cuando empecé con Hopeless. Tocando el cielo de Colleen Hoover, sabía que comenzaba con una trilogía de la que solo el primer libro (este) se encontraba disponible en español. Ya sabéis que, desde hace algún tiempo, intento no leer trilogías, sagas o series que estén inconclusas o no traducidas. Ya no es solo la amargura que me produce dejar a medias una buena historia, es que, después, cuando sale la continuación de alguna de ellas, ya no me apetece volverlas a retomar… ¿No os pasa también a vosotros?

Además, la de Hoover se trataba de una novela de corte juvenil, y también sabéis, que si puedo, intento evitar meterme en historias adolescentes. ¡Que ya me veo muy mayor para estas cosas!

Y sin embargo, aquí me teneis, haciendo la reseña del dichoso libro. Las críticas eran tan buenas que se me olvidó por completo que no pudiera leer, en algún tiempo, la segunda parte y que fuera una novela de amor adolescente. Y, la verdad, ¡no me arrepiento! Me la he bebido en menos de 24 horas y, aunque sé que hay más historia por venir, no tengo la necesidad vital e imperiosa de correr a por la continuación en inglés. Porque sé que existe una segunda parte, que si no hubiera pensado que se trataba de una novela única. ¡Un olé por las novelas que, aunque forman parte de una saga, están bien terminadas! ¡Que tomen nota muchos y muchas!

Me ha encantado, a pesar de que los inicios no fueron precisamente buenos. Al principio, pensaba que me encontraba ante una nuevo hijo bastardo de Maravilloso desastre,  la Trilogía Crash o de la Serie After.  Es decir, una novela que va sobre un chico malote y atormentado, que no se entiende ni él mismo, y que se las hace pasar canutas a su novia, que, al final, termina estando tan mal como él.

¡Mira que me gustó Maravilloso desastre! Pero las pseudocopias que le siguieron me hicieron aborrecer mucho el asunto. Entiendo que este tipo de novelas están encaminadas a jóvenes y estas jóvenes no pueden crecer emocionalmente con historias de amor torturado en donde el-que-bien-te-quiere-te-hará-llorar es la máxima suprema. ¡Que con el amor no se sufre, coila!

Por eso, cuando empecé a leer el Hopeless. Tocando el cielo y me encontre con Dean Holder, de entrada, malote, guapote, violento e inadaptado, pensé:  pfff, ya estamos con lo mismo. Y menos mal que no mandé el libro al garete, por que Holder no tiene nada de malote, ni de violento, ni de inadaptado. De hecho, trata muy bien a su querida Sky (la prota, vaya nombrecito). Eso sí, los dos están un poco torturadetes, pero gracias a su amor todo empieza a arreglarse.

Lo que me ha gustado más de Hopeless. Tocando el cielo es que, aunque es una novela de adolescentes, es un libro diferente a lo que he podido leer del estilo. No solo la trama no se basa en ese amor enfermizo, celoso, violento y desquiciado que hemos descrito antes, sino que tampoco sigue los mismos derroteros que novelas parecidas. Es decir, no es todo el primer beso, el primer enfado, el primer polvo, el segundo enfado, el primer polvo en la ducha, el tercer enfado… No. Se le da mucha importancia a los besos, a las primeras experiencias y todo eso, pero, aunque tienen sus diferencias, la pareja se lleva bastante bien y se apoyan uno al otro. Afortunadamente, la novela no se sustenta en sexo, enfados y reconciliaciones. (¡Gracias Colleen Hoover!) Y aunque, buena parte del libro va de eso -de amor y sexo-, hay una especie de giro, un click alucinante a mitad de la novela, que transforma una novela anodina, adolescente, que va sobre más de lo mismo, en un soplo de aire fresco.

Esto es lo que me ha gustado de Hopeless. Tocando el cielo; que una historia aparentemente desenfadada, de adolescentes, que va sobre la aburrida búsqueda de identidad y las primeras experiencias sexuales, se convierte en un relato con más enjundia, sórdido, a veces, y bastante complicado.

No os pienso contar más. Tenéis que leerla. Si os gustó la Trilogía Crash, Maravilloso desastre o la famosa Serie After, en esta de Colleen Hoover encontraréis una vuelta de tuerca al género que más os gusta. Sin tantas repeticiones, una novela más atractiva y diferente, que no está cortada por el mismo patrón que todas. ¡Le daréis una oportunidad!