En la pasada reseña, FanGirl, os comentaba que me había hecho muy muy fan de su autora, Rainbow Rowell, después de haber leído dos de sus obras. Ya sabéis que, cuando me engancho a algo, no hay quien me pare. Por eso, fui como un rayo a hacerme con su última novela publicada en español: Segundas oportunidades. Y aquí estamos, con su reseña.

No creáis que no sabía de la existencia de Segunda oportunidades; fue, a través de esta novela, que conocí a FanGirl. Mientras que a esta última no la ponían demasiado bien, Segundas oportunidades se situaba como uno de los éxitos más rotundos el año pasado en Estados Unidos. Fue elegida como la mejor novela de ficción de 2014 en Goodreads, y eso para mí es bastante importante. Pero claro, como soy un poco maniática, y sabiendo que Rowel era una escritora que me gustaba, pensé que lo ideal sería empezar con su primera novela, FanGirl, para más adelante seguir con Segundas oportunidades (ya había leído Eleanor & Park que, cronológicamente, se encuentra entre estas dos novelas).

A día de hoy, me pregunto qué hubiera pasado si, en vez de tomar esta decisión (es decir, empezar con FanGirl), hubiera optado por comenzar con la mejor novela de ficción de 2014 según Goodreads (esta Segundas opotunidades). Muy probablemente no me hubiera declarado tan fan de Rainbow Rowell y, lo que es peor, quizás no le hubiera dado una oportunidad -a corto plazo- a ninguna de sus otras novelas. Hubiera sido una pena, poque FanGirl me enloqueció, todavía lo hace.

El caso es que Segundas oportunidades no me ha gustado demasiado. De lo que he leído de Rainbow Rowell (es decir, tres novelas; las publicadas en la lengua de Cervantes) quizás es la más flojita; y eso que se trata de una novela encaminada a un público más adulto. Supongo que esas cosas pasan, por lo que no me he desesperado ni, por supuesto, me he borrado del club de fans de Rowell. Espero, mejores cosas de ella, porque se que sabe escribirlas.

Igual que todos los grandes cantantes o grupos musicales mainstream, tarde o temprano, terminan grabando un disco sinfónico de sus grandes éxitos (con la Filarmónica de Londres o con Von Karajan) todo autor o autora debe tener su propio cuento de Navidad. ¿¡Qué le vamos a hacer!? Tienen que dejar expresarse a su Dickens interior. El probleman es que lo que ganan en popularidad (¿quién no disfruta con una entrañable historia navideña donde siempre triunfa el amor o la familia?) lo pierden en originalidad. Porque, aunque intenten disfrazar al Señor Scrooge de mujer trabajadora del siglo XIX, siempre será el Señor Scrooge, y este, o esta, siempre encontrará la redención al final de la historia. ¿Y entonces qué tenemos? Más de lo mismo…

Si os soy sincera hubiera podido haber hecho la vista gorda ante el estereotipo si la novela tuviera otros alicientes… No soy un monstruo. También me emociono con la Navidad, el pavo y todas estas cosas. Sin embargo, más que el asunto navideño, lo que me ha echado más para atrás de la novela ha sido el protagonista masculino: Neal. No me ha gustado. De hecho, me ha parecido un poco lo peor: desagradable, pasivo, aburrido, torpe… De esta manera, ¿como se puede disfrutar de una historia de amor navideña, de un entrañable cuento de Navidad, si estás deseando con toda tus fuerzas, durante todo el transcurso de la novela, que la protagonista se divorcie?

Y ahora vienen algunos espoilers…

A medida que iba pasando páginas, se me ocurrían miles de tramas alternativas, y lo que menos esperaba es que todo acabara más o menos igual que como empezó. Porque esa es otra, nada se resuelve… Te quedan ganas de decirle a la protagonista: vale, has dejado de trabajar el día de Navidad para estar con tu familia, ¿pero no te das cuenta que a la vuelta vas a seguir igual? ¡Que enero es uno de los meses donde los matrimonios más se divorcian!

Aunque es un pelín decepcionante, le he dado tres estrellas porque el libro se lee a buen ritmo, está bien escrito y… porque es de Rainbow Rowel. Solo me queda rezar para que los que vengan sean libros más… ¡mejores!