Como muchos sabéis, por parte de este Ojo Lector, el venerable R.R. Martin fue perdonado hace un buen tiempo; cuando tuvo a bien terminar el quinto libro (que todavía no he tenido la oportunidad de leer) de una fascinante saga llamada Canción de Hielo y Fuego. Por todo el tiempo que le tomó escribirla, parece mentira que le diera tiempo a escribir algo más. No obstante, cuenta con un buen catálogo de libros y colecciones de diversa índole, sobre todo de Ciencia Ficción y Fantasía.

Muerte de la luz, como ya he comentado, fue el primer libro de nuestro venerable y se enmarca en el género de la ciencia ficción. Es curioso pero, en todas las webs que consulté, Muerte de la luz es una obra célebre y elogiada. Muchos la definen como una historia de amor inolvidable, un libro que pone la piel de gallina, una obra de la literatura mundial.

Desde mi opinión: ni tanto ni tan calvo.

A ver, una historia de amor inolvidable es la de Orgullo y prejuicio, la de Jane Eyre o la de Lo que el viento se llevó. En Muerte de la luz  hay una historia de amor, mediana, un triángulo amoroso si me apuras, pero, desde mi punto de vista, nada del otro mundo. De hecho, creo que no es lo más destacado del libro.

Hay que leerlo, más que nada, por su originalidad. Es un libro de 1977 de índole futurista. No obstante, no como otros libros de ciencia ficción que no han sabido envejecer, el futuro del primer libro de George R.R. Martin lo es todavía en 2012. No está, para nada, desactualizado. La historia tiene lugar en Worlorn, un planeta moribuno, avocado a la perdición y a la eterna oscuridad, repleto de ciudades y parajes en decadencia y abandono. La propia metáfora de un planeta que muere, se trasluce en la relación de los personajes, en la relación de éstos con sus orígenes y la base del cuestionamiento de éstos.

Las ciudades, los parajes, los paisajes que describe Martin, gozan de gran originalidad, son realmente especiales y hermosos y, como digo, es lo mejor del libro. La historia en sí, bajo mi parecer, no es nada de otro mundo: es fácil y entretenido de leer, como todos los libros de nuestro venerable, hay algo que rascar a nivel metafórico y filosófico, a la verdadera razón de ser del ser humano y a la vigencia del pasado y la esperanza en el futuro, pero no esperéis una gran obra de la ciencia ficción.