Danza de Dragones
de George R. R. Martin

Daenerys Targaryen intenta mitigar el rastro de sangre y fuego que deja en las Ciudades Libres e intenta erradicar la esclavitud en Meereen. Mientras, un enano parricida, un príncipe de incógnito, un capitán implacable y un enigmático caballero acuden a la llamada de los dragones desde el otro lado del mar Angosto, ajenos al peligro que se cierne sobre el Norte, y que sólo las menguadas huestes de uno de los reyes en discordia y la Guardia de la Noche se aprestan a afrontar. George R. R. Martin sigue añadiendo sutiles e intricadas tramas a su impresionante retablo de intrigas y pasiones, y sumando admiradores incondicionales. Rebasa las barreras de los primeros como si nunca hubieran existido. Danza de dragones marca su consagración definitiva entre los más grandes creadores de la historia de la literatura, más allá de cualquier distinción de etiquetas.

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Reseña

Después de años de espera, me parece mentira, un sueño (a veces, una pesadilla) que en estos momentos me encuentre escribiendo la reseña del libro más esperado. Atrás quedan (aunque no demasiado) los años de críticas a George R.R. Martin por la prolongada espera. Atrás, también dejo las súplicas a Gigamesh para que tradujera pronto este quinto libro de Canción de Hielo y Fuego. Todo porque, tras leer la última página de Danza de Dragones, nuevos miedos, nuevas dudas, surgen en mi cabeza.. y, sobre todo, un ruego se expande a lo largo y ancho de mi cerebro: “Por favor, que al venerable Martin no le de por pasarse, de nuevo, cinco años escribiendo el próximo libro de la saga y, por supuesto, que no la diñe entremedias”. Suena duro, pero es así.

Afortunadamente, Danza de Dragones es mejor libros que Festín de Cuervos. Si me habéis seguido un poco, sabréis que era una de mis grandes inquietudes con respecto a este último libro. Festín de Cuervos se me hizo eterno. De hecho, conozco a muchas personas que no lo han terminado, y eso es muy raro cuando se habla de un libro de Canción de Hielo y Fuego. Danza de Dragones es un buen libro, como digo, mejor que su predecesor pero bastante alejado de las tres primeras entregas, y también es extraño ya que en él toman partido los personajes que no lo hicieron en Festín de Cuervos, lo que, según mi punto de vista, era el mayor handicap del cuarto libro.
El principal problema es quizas que nunca llega a pasar realmente nada. A excepción del último cuarto del libro, Danza de Dragones es como una especie de partida de ajedrez donde los contrincantes se esfuerzan por obtener la mejor posición posible pero sin comerse ninguna pieza. Durante todo el libro, tienes la sensación de que algo gordo se va montar (una Boda Roja, por ejemplo) pero, finalmente, nunca pasa nada, y , si acaso pasa algo, no llegas a saber si ha pasado de verdad, ya sea por el sesgo al que somete el punto de vista de cada personaje o por las trampas del bueno de R.R.Martin.
A diferencia de los primeros libros, no tienes la sensación de que cualquier cosa puede pasar. De que cualquier cabeza puede caer. Puedo contar con los dedos de la mano los capítulos que me han sorprendido, los que me han puesto la piel de gallina, aunque, para ser justa, es el único libro de Canción de Hielo y Fuego que me ha hecho llorar (¿aunque quién no lloraría?).
Otro problema, aunque en cierto modo es totalmente irremediable, son las historias inacabadas. Se sabe que el libro tendrá continuación, que las historias se irán desarrollando en las siguientes entregas, pero, para mi gusto, se deja todo demasiado in media res. Realmente, a excepción de una de las tramas, ninguna historia realmente termina. El libro, en general, tiene muy poca consistencia, convirtiéndose en una especie de transición, llena de preparativos para llegar a algo que esperemos que por fin vivamos en el libro sexto. Para bien o para mal, Danza de Dragones se inunda de frentes abiertos, de historias inconclusas, y eso sin contar las que se dejaron abiertas en Festín de Cuervos. Bien es cierto que hay algunos hitos memorables, algunas resurrecciones sorprendentes, pero cuando acabas el libro la sensación que tienes es de que, aunque con contadas excepciones, la historia sigue más o menos igual que cuando lo empezaste.
En algunos capítulos, también, tienes la sensación de que el libro está bastante engrosado por amplias descripciones. Todas son maravillosas, porque R.R. Martin es un gran escritor; te sumerge sin remedio en todos los escenarios -magníficos- a lo que te transporta… pero creo que tanta descripción resta dinamismo a la narración: algo que siempre me había gustado de sus libros. Para mi gusto, hay  capítulos que son excesivamente lentos, con descripciones que esconden la falta de acciones destacables.
Algo que si me ha gustado es que he aprendido a disfrutar de otros personajes. Creo que todos los que hemos seguido de cerca esta serie tenemos personajes más o menos favoritos; con los que disfrutábamos más intensamente de la lectura. Pues bien, en el caso de Danza de Dragones, me han gustado más capítulos de personajes que, en un momento determinado, me parecían ciertamente aburridos y, en cambio, me he dormido un poco con otros personajes que antes se encontraban entre mis favoritos. Eso sí, mi opinión sobre Bran no ha cambiado: me parece una completa paranoia lo que está viviendo este personaje.
En definitiva: esperaba algo más, aunque también no me hubiera sorprendido encontrarme con algo peor. Danza de dragones te deja, además de con muchas ganas de acción y de aclaraciones, la eterna inquietud que sigue al final de cualquier libro de George R.R. Martin: ¿Cuándo sale el próximo?

Escrito por El Ojo Lector

Soy El Ojo Lector y me encanta leer. Vivo en Sevilla (Andalucía, ES), con mi novio y mi chihuahua-pantera Panchito. Soy fanática de Los Beatles, me encantan los frijoles, el sushi, los macs, el Real Betis Balompié y las películas de Rocky. Desde 2008, leo y reseño en la sombra. Recomiendo libros. No esperes críticas edulcoradas; no las encontrarás, para bien o para mejor :)