Recuerdo que hace mucho mucho tiempo, para paliar la desazón que me producía que no terminara de ver la luz Danza de Dragones de George R.R. Martin y en mi búsqueda por encontrar una saga sustituta, di con el inicio de una trilogía que no me gustó nada de nada. Se trataba de El nombre del viento, la primera parte de las Crónicas del Asesino de Reyes de Patrick Rothfuss, una obra que, a mi parecer, y como bien dije por activa o por pasiva, resultó ser uno de los libros más sobrevalorados que he tenido la oportunidad de leer. ¡Para gustos colores, no?!

Mi principal crítica, por la que me eché a las espaldas a cientos de fanáticos de Rothfuss, es que la novela me parecía un batiburrillo de una decena de novelas de aventuras. Muchos argumentaban que todo estaba escrito y que, en un género tan concreto como el de la literatura fantástica o de aventuras, era muy difícil, ya no innovar, sino dar con algo que no recuerde mínimamente a otra novela anteriormente leída. Yo incidía en que no todo estaba perdido, que tenía que haber otras historias, un soplo de aire fresco en lo que al género concernía… Fue entonces cuando me topé con Joe Abercrombie y vi, literalmente, la luz.

Cuando leí la Trilogía La primera ley reconozco que disfruté como una enana y me convertí, casi al instante, en una fan incondicional del autor. Empezar con otra de sus trilogías — la que nos ocupa, la Trilogía del Mar Quebrado — se convirtió en una tarea que sabía que tenía que llevar a cabo pero para la que nunca encontraba ocasión ni momento. Algo parecido a lo que me sucede con los libros de Colleen McCullough y los de la Saga Outlander.

Hace unos días, después de terminar de leer — agónicamente — la tercera parte de la Saga Calendar Girl, pensé que era el momento de cambiar de aires y me vino, milagrosamente, a la mente Medio rey, la primera parte de la Trilogía del Mar Quebrado. Luego, empecé a leer.

¿Qué puedo decir?

Medio rey es un buen libro de aventuras, aunque, de lejos, no es de lo mejor que he leído por parte del autor. Tiene muchos de los aspectos que a todos los amantes del género les hará babear: la compañía de aventureros con diferentes roles, destinos exóticos, trifulcas y batallas… Sin embargo, aunque su lectura es entretenida, el libro carece de la sustancia que me engatusó totalmente en la La primera ley.

Para empezar, los personajes no son tan emblemáticos. No hay uno de la enjundia de Logen Nuevededos o del inquisidor Gloka. De hecho, los personajes de Medio Rey — que igual cambian y desarrollan según avance la trilogía, ¿quién sabe? — me han resultado un tanto anodinos en comparación; pobremente desarrollados, incluso. Ni que decir tiene que uno de los aspectos que más me emocionan de los libros de Joe Abercrombie es la capacidad del autor por crear personajes extraordinarios. Lamentablemente, y en mi modesta opinión, no es algo que consiga en Medio rey.

Por otra parte, los giros argumentales que se prometían, tampoco es que sean algo del otro mundo. En parte, la trama es un tanto previsible y, en algunos momentos, va casi a salto de mata. No es un libro que llegue a emocionar demasiado, aunque resulta entretenido y fácil de leer.

Sin embargo, Medio rey no deja de ser, por todo ello, un buen libro de aventuras. Aunque no logre la excelencia de La primera ley, hay que reconocer que es un buen comienzo para una trilogía de aventuras y que no hay que dejarla, en ningún caso, por perdida. Joe Abercrombie escribe tan maravillosamente bien, nos regala estos increíbles pasajes, que es imposible tildar una de sus obras como mediocres.

Yarvi no podía quitarse de la cabeza que todo aquello únicamente demostraba que los grandes guerreros no mueren mejor que los demás hombres.

Curioso, el poco tiempo que hacía falta para convertir a un rey en animal. O a medio rey en medio animal. Quizás ni siquiera los más ensalzados se elevasen nunca tan por encima del fango.

— Merecéis saber la verdad. Y yo merezco contarla. Y la verdad merece decirse.

Habrá que esperar a ver cómo sigue la trilogía para tomar una decisión contundente al respecto. Por el momento, me reitero: un buen comienzo, buenos mimbres, un buen narrador,… No hay motivos para desconfiar de que, finalmente, la Trilogía del Mar Quebrado no esté a la altura de su predecesora.