Cuando empecé a leer El amor no se compra, pero a veces sale muy caro de Estefanía Salyers, no sabía que me metía de lleno en la historia más loca que creo que he leído jamás. Pero no loca, de esas en que la protagonista está tan trastornada que igual te grita, igual te llora, igual te baila La Macarena. No. Loca de esas en las que puede ocurrir cualquier cosa. De esas en que se pasa de una tranquila quedada de amigas en un bar de Madrid, a un viaje surrealista en el Transiberiano, mirándole a la cara a un tigre. Quizás, leyendo la sinopsis del libro parezca que todo esto resulta poco probable, pero creedme que todo ocurre, aunque ni yo misma me explique cómo. El caso es que parece que, si algo tiene que pasar en este mundo, le tiene que ocurrir a la protagonista, Leire, que es una verdadera caja de sorpresas. ¡Una verdadera caja de sorpresas con explosivos incorporados!

Lo que más me ha gustado de El amor no se compra, pero a veces sale muy caro, posiblemente, sea la historia de amor. Más que cómo se desarrolla, – ya que, en algunos momentos, con tanta acción, queda en segundo plano – , me ha gustado el concepto en sí, ya que indaga en algo con lo que todas, en mayor o menor medida, hemos llegado a fantasear alguna vez: ¿y si el futuro nos depara reencontrarnos con nuestro primer amor? ¿y si pudiéramos empezar en el ahora lo que no pudimos llevar a cabo en el futuro? ¿que chica no guarda todavía aquella nota de amor anónima con la que fantaseó hasta el paroxismo? ¡Yo tengo una! Aunque al final supe quién era mi galán misterioso… y mi gozo se fue directamente a lo más hondo del pozo (sí, el de Murakami).

En definitiva, ¿a quién no le gustaría terminar con la persona con la que ha soñado durante toda su vida? Pues de eso va, más o menos, esta novela de Estefanía Salyers. De nuevas oportunidades, de coger el toro de los cuernos y  de no detenerse ante nada ni nadie para ser feliz.

Me han gustado mucho las referencias que hace la autora a canciones, películas y lugares. Este El amor no se compra, pero a veces sale muy caro puede llegar a ser una magnífica guía para conocer Madrid o el mismísimo San Petersburgo. ¡Ainsss! ¡San Petersburgo! Desde que leí Jinete de bronce, se ha convertido en uno de los lugares que me gustaría visitar al menos una vez en la vida. Que Salyers haya incluido este destino en la historia, y además encuadrándola en sus famosas Noches Blancas, ha supuesto para mí, todo un acierto… ¡Qué bonita tiene que ser esa ciudad! ¡Quizás algún día…! ¡Ainss!

Además de como guía de viajes, es una novela maravillosa para conseguir referencias de películas y añadirlas a nuestras listas de Por ver. Está plagada de referencias y de anécdotas de todo tipo de películas. Yo me he anotado unas cuantas, además de algunas canciones.  Leire (o debería decir Salyers) no tiene mal gusto musical, por lo que sus playlists no se deberían pasar por alto.

¿Y qué no te ha gustado? pensaréis.

Aunque parezca mentira, lo que menos me ha gustado de la novela de Salyers, es precisamente el aspecto con el que comenzaba esta reseña: la locura. Todo es demasiado frenético. Los hechos se suceden de manera demasiado precipitada, las situaciones se complican tan rápido como se resuelven, todo es demasiado optimista, todo es demasiado fácil… En definitiva, no es una historia que nos pudiera pasar a ti o a mí. A ver, quizás, en 10 vidas, podría ocurrirnos… pero en cuestión de meses, imposible. Sin embargo, bueno, esto es ficción literaria, ¿no? Todo es imaginable, todo puede pasar… aunque el resultado no sea demasiado real.

En fin… De El amor no se compra, pero a veces sale muy caro me quedo, sin duda, con sus referencias culturales y con el concepto de historia de amor que maneja, que es bien interesante. Posiblemente haya segunda parte, algo que hay también que tener en cuenta. Quizás, en esa futurible segunda entrega, las cosas se vuelvan un poco más… tranquilas ¿Qué pensáis? ¿Le daréis una oportunidad? ¿Lo habéis leído ya? ¡Se admiten comentarios!