Es curioso cómo, tras terminar un libro, saga o sucedáneo que te ha gustado bastante, tienes la sensación de que nunca volverás a leer en la vida nada parecido o que, por lo menos, te gustara tanto como lo que acabas de dejar atrás. Me ocurrió con la encantadora-y-decepcionante-a-partes-iguales Vampiros sureños de Charlaine Harris, o con el último libro de Harry Potter (no me refiero a este), o con la inolvidable Siempre el mismo día de David Nicholls. Aunque a menor escala y con diferencias, yo lo comparo siempre con el momento en que acabas una relación. Al principio, todo son negatividades, no hay esperanza, parece que tienes a todas horas un nubarrón negro sobre la cabeza… Te convences de que no vas a encontrar a otra persona o libro que te haga sentir algo de nuevo… Algo así como si tu vida, tal como la conocías, hubiera acabado…

Quizás me llaméis exagerada, pero, desde el punto de vista de una persona que disfruta tantísimo con los libros y que, a menudo, hasta encontrar algo que merezca realmente la pena, tiene que leer mucha mucha paja, acabar un buen libro o saga conlleva una especie de miniduelo o pequeña depresión… Puede llevarte días, semanas o años recomponerte del vacío que deja en ti una buena novela. En definitiva, el tiempo que te lleve encontrar libros, por ejemplo, como los que componen la Trilogía Bajo el cielo eterno de Verónica Rossi, que te callan la boca, la conciencia, el alma y las ansias. ¡Sí! ¡Me han gustado mogollón!

También es curioso cómo libros aparentemente tan desconocidos pueden llegar a gustarte tanto. A ver, ya sabéis que no soy extremadamente fan de los bestsellers, no suelo valorar en base al número de ediciones, sin embargo, me gusta pensar que los libros buenos son conocidos, sobre todo cuando muchos libros mundialmente célebres, por desgracia, son bastante mediocres. Igual, vosotros conocíais desde hace años esta saga… Sin embargo, y a pesar de que los libros de Verónica Rossi se han traducido a más de veinte idiomas, esta que os escribe, hasta hace aproximadamente un mes, no tenía ni idea de que existían estas novelas y, por supuesto, de que fueran tan buenas. Es algo parecido a lo que me pasó (y me pasa) con En la isla de Tracy Garvis Graves: un libro superhipermegaguay que nadie o muy poca gente conoce, hasta el punto de que es realmente difícil encontrar a la venta una edición de cierta calidad.

En este sentido, el caso de la Trilogía Bajo el cielo eterno es parecido. Empecé a leerla, sinceramente, porque formaba parte de una selección de libros que se caracterizaban por la mala relación entre los protagonistas; el eterno tópico de amor-después-del-odio que, en ocasiones, te cautiva y que en otras te escama, ya sabéis. A pesar de que las portadas eran realmente malísimas, algo me picó para darle una oportunidad, aunque reconozco que, después de una trayectoria bastante desigual de romance paranormal, ciencia ficción y literatura juvenil, esperaba encontrarme cualquier cosa… Cualquier cosa tirando a peor.

Pero, ¿de qué va la Trilogía Bajo el cielo eterno? Pues bien, se trata de una fantasía distópica que tiene lugar en un planeta Tierra futurible, devastado y agreste, cuyos habitantes viven bajo una constante tormenta de éter. Al contrario de lo que se pensaba en la antigüedad, donde el éter era el oxígeno de los dioses, en la novela de Veronica Rossi, este es extremadamente peligroso, inestable y combustible. Mortífero. En definitiva, la Tierra de la Trilogía Bajo el cielo eterno es un auténtico horror. La población, además, se encuentra segregada. Algunos viven bajo cúpulas, conectados irremediablemente a la realidad virtual para sobrevivir, mientras que otros lo hacen en el exterior expuestos al endiablado éter y a otros muchos peligroso. Como os decía, horrible todo. Sin embargo, es en la adversidad donde se cultivan las mejores historias de amor, y la de Aria y Peregrino es, sin duda, inolvidable. Aunque, en esencia, podríamos decir que nos encontramos ante novelas de corte juvenil, lo cierto es que los personajes parecen tener más de los escasos 18 años con los que los concibe la autora. Quizás esto se deba al escenario tan duro en el que les ha tocado vivir. En cualquier caso, Aria y Peregrino no se comportan como adolescentes, sino como seres consecuentes y responsables, lo que sin duda se agradece muchísimo.

A diferencias de otros libros del estilo donde, en mayor o menor medida, la relación sentimental entre los protagonistas es lo que prima, en la Trilogía Bajo el cielo eterno, aunque la historia de amor sin duda es importante y decisiva, también destacan otros elementos interesantes, como la aventura, la fantasía o la ciencia ficción. Además, que los libros no estén tan centrados en lo amoroso posibilita que todo ello no se desgaste con los absurdos tira y afloja tan característicos de las sagas juveniles. Ya sabéis: el ahora te quiero, ahora no; el te doy el primer beso; el te meto mano por primera vez… Supongo que esto se debe al carácter maduro de los protagonistas, que, la verdad, no se andan con chiquitas. No esperéis grandes escenas eróticas, tampoco reticencias pueriles típicas de adolescentes. En la Trilogía Bajo el cielo eterno, todo fluye de manera bonita y natural, y eso me ha gustado mucho.

Además de una saga con una gran historia de amor, también es una destacable trilogía de aventuras, con un poquito de paranormal. Las novelas pivotan entre la ciencia ficción y lo tribal. Hay momentos en que te recuerdan a grandes libros como La muerte de la luz de George R. R. Martin, y en otros a sagas del tipo Los hijos de la tierra de Jean M. Auel. Dos realidades radicalmente opuestas que tienen sentido en la realidad distópica de la Trilogía Bajo el cielo eterno, donde la tecnología se encuentran en manos de unos pocos y en la que muchos viven en un perenne apagón tecnológico. Y es que uno de los mayores atractivos de esta trilogía es la base en la que se sustenta la trama, que es bien interesante y creativa. Si a ello le sumamos que Veronica Rossi es una autora seria que, contra lo que actualmente se estila, no es muy propensa a sacarse conejos de la chistera, no me queda otra que admitir que nos encontramos ante una saga top.

¿Qué por qué tiene cuatro estrellas y no se encuentra dentro de Libros que enganchan? Le he puesto cuatro estrellas porque, por una serie de razones, no me ha parecido una saga del todo perfecta. A pesar de que el ritmo de las novela es, en la mayor parte del tiempo, bastante correcto, — aunque no es una novela que enganche de manera excesiva —, sí que es cierto que el final me ha resultado un tanto precipitado. No es malo, pero no le hubieran venido mal unas cuantas páginas extras con las que explicar todo de una manera más reposada y aceptable. Por otra parte, el segundo de los libros es bastante más flojillo que los otros dos… Sin embargo, son puntos que no logran eclipsar a una saga muy bien pensada y llevada a cabo. Una fantasía distópica modélica de la que muchos escritores de sagas famosas del estilo deberían aprender.