Últimamente no estoy teniendo mucho éxito con mis lecturas, y es algo, que en el fondo, me causa muchísimo miedo. Más de una vez, he terminado un libro que me ha encantado, que me ha sobrecogido, y me he llegado a plantear: ¿Volveré a encontrar un libro mejor o, por lo menos, a la altura de este? A medida que pasa el tiempo, y supongo que es normal, cada vez me resulta más complicado dar con algo que me sorprenda, y el pánico a no encontrar, a no volver a sentir, es mayor. Es como cuando terminas una relación, de malos modos, y piensas que no volverás a encontrar a una persona como la que tenías. Piensas que tu vida ha terminado y que, si vuelves a hacerlo, nunca te enamorarás, ni mucho menos, como la vez anterior.

Por eso, imaginaos cómo me sentí al volver a encontrar el amor con un libro, nada más, ni nada menos, de Mario Vargas Llosa. A ver, no es que tenga ningún problema con el Nobel de Literatura, aunque sí malos comienzo. Recuerdo que hace mucho tiempo empecé La fiesta del chivo, y no pasé de las primeras páginas. No me preguntéis por qué. Hace mucho tiempo, como os digo. En cualquier caso, en la vida podría asociar un libro como Travesuras de la niña mala con Vargas Llosa. Tampoco me preguntéis por qué en este caso. En cualquier caso, es un libro espectacular.

En una entrevista en 2010, el propio Vargas Llosa dijo que Travesuras de la niña mala era su primera novela de amor y una exploración del amor desligado de toda la mitología romántica que lo acompaña siempre. La novela versa sobre la relación enfermiza y tormentosa de una pareja a lo largo de cuatro décadas, teniendo como trasfondo la tumultuosa segunda mitad del siglo XIX en ciudades como Lima, París, Londres o Tokio. Los protagonistas, son como polos opuestos que viven y malviven entre ellos, y sin ellos. Entran en cuestión valores como la fidelidad, el compromiso, la perversión, la eterna dicotomía entre la ambición y el conformismo,… Una novela con miles de matices en la que ninguno es bueno o malo porque sí; los personajes son como son, porque han terminado siendo eso.

Por lo que a mi respecta, es una novela que se me ha pegado a las tripas, que deja huella, que no se olvida. Bien es cierto que la novela comienza de manera descafeinada, pareciendo que nos introducen en una novela sin más de amor imposible. Pero, a medida que va avanzando la historia, se te va pegando a la piel. Se vive muy intensamente y terminas con el corazón encogido. De verdad, es una novela que hay que leer. Si sois igual de borregas como yo, y todavía no lo habéis hecho… ¿A qué estáis esperando?