Si hacéis un poco de memoria, seguro que recordaréis que hace algunos meses hablamos largo y tendido sobre En un bosque muy oscuro, el primer libro de una prometedora escritora británica llamada Ruth Ware. Ya entonces comentábamos que la autora venía precedida por excelentes críticas que la encumbraban como la nueva estrella de la grip lit (sí, ya sabéis, esos libros de misterio o policiacos donde, contra todo pronóstico, la mujer es la protagonista). Aunque tiene que haber de todo en la viña del Señor, la novela de misterio, tradicionalmente, siempre se ha concebido como algo encaminado sobre todo al género masculino. La grip lit, en cierto modo, reivindica que también puede ser el género favorito de muchas mujeres, lo que ha quedado manifiestamente patente tras los éxitos que han cosechado novelas como La chica del tren o La pareja de al lado, que también han sido reseñadas en este blog.

En un bosque muy oscuro fue una novela que me gustó, me sorprendió y me dejó con ganas de más. De hecho, si no hubiera sido por el final — ¡una vez más! — posiblemente se hubiera convertido en uno mis libros favoritos de misterio. Y es que, aunque el final me resultó bastante decepcionante, la idea en la que se basaba me pareció muy buena y original.

Sin embargo, tal y como reflejé en la reseña, de alguna manera, sabía que no todo estaba perdido con respecto a Ruth Ware. Sí, terminé un poco chafada, pero, por otra parte, algo me decía que no debía perder de vista a la autora. No sé. Podéis llamarlo “intuición libresca”. Quizás fuera su manera de sumergirnos en la trama, o su capacidad para mantener la tensión hasta el final, o la elección de la temática que es, en cierto modo, bastante original. Fuera lo que fuese, tenía la impresión que el que no me hubiera gustado como se resolvía todo era más culpa mía que de la propia autora.

Así que, cuando decubrí que estaba a la venta La mujer del camarote 10, su nuevo libro, no pude contenerme. Corrí hacia él como pollo sin cabeza, con un optimismo irreconocible en mí que me sorprendió. La sinopsis, por otra parte, no podría ser más apetecible: un barco con diez camarotes, un crimen,… En cualquier caso, esta nueva novela decantaría la balanza hacia un lado u otro en lo relativo a la autora. Mi optimismo y yo habíamos apostado fuerte por ella… ¿Nos equivocaríamos?

¡Pues no! ¡Esta vez no! Por una vez en toda mi existencia lectora, unas grandes expectativas no propiciaron un tremendo fiasco. Algo me decía que La mujer del camarote 10 me iba a gustar y, efectivamente, me ha gustado mucho. Más que el primero, si cabe, aunque ambos tengan la misma puntuación. Y es que, como novela de misterio, La mujer del camarote 10 ronda las cinco estrellazas… ¡Con eso os lo digo todo!

Creo que me ha gustado tanto — aunque el principio es un poco cuesta arriba y poco ortodoxo — porque me ha recordado muchísimo a las novelas de mi queridísima Agatha Christie. Y es que La mujer del camarote 10 es una especie de remix actualizado de Diez negritos Asesinato en el Orient Express, mucho más inmersiva y sin Monsieur Poirot, por supuesto. En este sentido, no deja de ser curioso cómo esta novela de Ruth Ware se acerca más a lo que siempre me ha gustado de Christie, que lo leído en los intentos desesperados por resucitar su célebre estilo.

Así que imaginad: un barco, una decena de pasajeros, la inmensidad del mar del norte, un crimen, fiordos, hielo y mucho frío. Esta vez, como seguro que habéis adivinado, tampoco acerté con el culpable; me quedé con la intriga hasta el final. Ruth Ware no juega con el lector, no crea artificios, no se saca conejos de la chistera… A cambio, nos regala una novela de misterio honesta, que atrapa, que engancha, con la que disfrutas mogollón. Y no os cuento más: ¡tenéis que leerla!