Guerra Mundial Z” es un libro muy peculiar:  engancha, enseña y es muy muy bueno (por lo menos para este triste Ojo Lector). Su autor es Max Brooks, hijo del director -Mel- y de la prodigiosa, hermosísima y maravillosa Anne Bancroft, descanse en paz. Esto, que puede oler un poco a chamusquina,  -como en el caso de otros hijos de famosos que han probado fortuna en esto de la literatura- no apesta, para nada, en el caso de Brooks. Quizás es porque adoro a su madre (¿la habéis visto -además de en “El Graduado“- en “Grandes Esperanzas“? BRAVA!), quizás porque el chico ha hecho un libro bueno de verdad… de esos bien escritos, originales y difíciles de olvidar.

Primero hablaremos del aspecto que, quizás, pueda echar atrás a más de uno de los lectores de este blog. Efectivamente, la “Z” corresponde no a otra cosa que a la palabra “zombi“. Es, por tanto, “Guerra Mundial Z“, un libro donde aparecen bastante muertos vivientes, que comen cerebros -por otro lado, algo totalmente ligado a la naturaleza zombi- y que se mueven y aullan como tal. No obstante, antes de cerrar la ventana de tu navegador, quiero que sepas una cosa: A mi me ha encantado… y eso que no me gustaban especialmente los zombis (aunque he de admitir que he visto muchísimas películas relacionadas).

Primero hay que decir que “Guerra Mundial Z” no es una historia de zombis, ni de terror, en el sentido explícito de la palabra. Es un libro sobre una epidemia, sobre una catástrofe y, sobre todo, sobre el fracaso de una civilización.  Aparecen zombis, millones y millones de zombis, más que nada porque todo deriva de una invasión por parte de muertos vivientes que, cual epidemia, invade la mayor parte del planeta . No obstante, creo que este hecho no tiene demasiada importancia ni para el autor ni para el propio lector. Podría tratarse, en su lugar, de un virus, de una catástrofe natural,… y había sido prácticamente lo mismo. De hecho el libro, cual obra de Kafka, comienza in media res: se ha producido una situación, de la cual no sabemos ni la causa ni la solución… poned a un zombi en lugar de un bicho nauseabundo y ya tenéis algo parecido al libro de Max Brooks.

En segundo lugar, hay que decir que no es, en su estructura, una novela convencional. Los hechos se narran “a posteriori”, por lo que, desde un principio, se entrevee que hay una solución satisfactoria, y son contados mediante el formato de la entrevista. Se entrevistan, por tanto, a diferentes personajes que tuvieron un papel relevante en la crisis, dándonos, al final, una visión de conjunto bastante apropiada y completa.

En tercer lugar, hay que decir que no es un libro sobre una catástrofe, es, además, un libro que te hace pensar. No obstante, tampoco se parece a las típicas películas “sobre-el-final-del-mundo” que te toca la fibra lo que dura la película. No. Está todo tan justificado, tan bien planteado, es tan realista que entiendes totalmente lo que se está contando. A diferencia de uno de los filmes que comentaba antes, no se trata tanto de los problemas del “final-del-mundo, daño-medioambiental, etc.” como la propia supervivencia del hombre, para llegar a una justificación final: Vivimos en una especie de burbuja, pensándonos a salvo, simplemente, porque tenemos cubiertas nuestras necesidades, mínimamente. No obstante, no nos damos cuenta que el equilibro en el que se desarrolla nuestra civilización es tan precario que ante cualquier imprevisto -llámese guerra zombi o virus de la gripe A del año que viene- puede modificar y tocar de pleno a todo lo que tenemos tan seguro.

Por último, hay que comentar el marketing que engloba este libro. Tanto en la descripción del exterior, como en el propio libro, los hechos se venden como reales: como si realmente hubieran ocurrido. Las entrevistas, los testimonios, son totalmente escalofriantes, en la medida en que son contados por gente que los vivió de “verdad”: son parte de un informe que, cual reportaje periodístico, nos enseña una realidad totalmente real (aunque irreal, como sabemos). No obstante, ese realismo  es un arma de doble filo; la crudeza, la racionalidad, hacen que todos esos hechos puedan ser aplicables, totalmente plausibles, en nuestra realidad, ante una amenaza mínimamente parecida.

Bueno, como veréis me ha gustado mucho. Os lo recomiendo totalmente.