La selección de Kiera Cass es una trilogía que me hubiera encantado leer cuando era una jovenzuela. Al igual que la trilogía Distritos (a.k.a. Los juegos del hambre) o la Delirium, consiguen, además de agradar, educar. Intentan, no sé con qué éxito, inculcar en cabecitas adolescentes algo de ética y moral, a la par de que nos sumergen, por lo general, en una inocente y muy bonita historia de amor.

Sin embargo, si me seguís, sabréis que últimamente he tenido experiencias “complicadas” con este tipo de sagas para jóvenes adultos. Las disfruto muchísimo, pienso recomendárolas al 100% a medida que voy leyendo, y, sin embargo, en la última entrega (por lo general el tercer libro) el autor o autora suele fastidiarla de tal forma que se te quitan las ganas de leer algo por el estilo en lo que te queda de vida.

Actualmente, dos de los tres libros que componen La selección están a la venta, por lo que aún no sabemos, ya no sólo cómo acabará la historia, sino lo más importante: ¿acabará bien? Sin embargo, hasta lo leído, solo puedo echarle flores a esta trilogía ya que, aunque increíblemente simple, engancha, te mantiene en vilo y te hace disfrutar muchísimo.

Todo a pesar de que los mimbres a partir de los que están hechos estos libros podrían haber arrojado resultados realmente catastróficos. Como sé que os gustan las comparaciones, os diré que  La selección es una mezcla entre Los Juegos del Hambre, Delirium y… ¡Hombres, mujeres y viceversa o ¿Quién quiere casarse con mi hijo?! Si no vivís en España, os comento que el primero es una especie de concurso televisivo donde un número de pretendientas le hacen la corte a un chico o al contrario (de ahí el viceversa), y que el segundo es un reality en el que un chico busca esposa entre una serie de chicas y su madre da o no el visto bueno.

Aunque os imaginaréis que la calidad de estos programas no es excesivamente alta y que, en algunos aspectos, puede calificarse todo el asunto casi de sexista, en La selección, aunque el procedimiento es muy muy parecido, no se desarrolla de manera cutre. Es bastante interesante, de hecho.

A diferencia de la competición a vida o muerte de Los juegos del hambre, una serie de chicas compiten por un príncipe y, por supuesto, por una corona. Las estrategias de cada chica, sumadas al tremendo lío que la protagonista tiene en su cabeza (ya que su corazón se dirime entre el buen príncipe y el buenorro de su exnovio) hacen que la trama se complique hasta el punto de que, a falta de un libro, uno no tiene ni idea de con quién se quedará. ¡Ni yo misma tengo claro cuál de los pretendientes me gusta más! Puesto que, a lo que en un principio era la competición por un chico, se le suma otra contienda, a pequeña escala, pero para conseguir a una chica: la protagonista. Ambas batallas se intercalan y, aunque en algunos aspectos es un poco rollo y folletinesco… son historias que suelen gustar a toda chica, os lo aseguro.

Sin embargo, os aviso que no esperéis encontrar algo “muy adulto”. Las cosas como son: son novelas juveniles, donde un beso sin lengua es lo máximo que encontraréis. Las situaciones son simples, pueriles y algo previsibles. Pero, sin embargo, muchos dicen que en lo simple está la virtud, ¿no? A mí me han encantado, sabiendo siempre qué tipo de libros son y lo que puedo esperar de ellos.
Lo peor de el asunto es que, como en muchos casos, parece que la autora se dio mucha prisa en terminar el segundo libro, pero no tanta para el tercero. Se tiene previsto que la última entrega de la trilogía vea la luz el.. ¡6 de mayo de 2014! Como siempre, en inglés… Así que, una vez más, toca esperar… Aunque, en esta ocasión, intentaré amargarme lo menos posible.