No ocurre todo lo a menudo que a mí me gustaría, pero, de vez en cuando, hago caso a vuestras recomendaciones. En esta ocasión, la propuesta vino de parte de Brea Opaeri que, conocedora de mi amor incondicional por lo escocés, los kilts y los viajes en el tiempo, tuvo a bien recomendarme Búscame en tus sueños, de Caroline March, un libro muy en la línea de Outlander que a Brea, por lo menos, le enganchó bastante. En concreto, estas fueron sus palabras:

Hola! Yo llegué a este blog a través de mi ansia por más y más saga fiebre, solo había leído los dos primeros y buscando sobre los siguientes te encontré, pero bueno a lo que iba…A parte de querer decirte que tienes un blog maravilloso por el que paso de vez en cuando para saber que tengo que leer próximamente, quiero recomendarte un libro, que no sé si habrás leído y que se llama Búscame en tus sueños. Es algo parecido a outlander (de la temática y tal) pero de autora española. Y aunque la continuación no me está terminado de gustar mucho, reconozco que me ventile el primero en un día siendo un absoluto récord y que si me estoy leyendo el segundo es entre otras por el protagonista principal. Así que creo que podría tener cierta cabida en libros que enganchan?
Bueno lo dicho que el blog me encanta y que muchos besos!

En fin… Llevo algunos días dándole vueltas a cómo afrontar la reseña de este libro. Si ya es difícil criticar la obra de un escritor (o escritora) desde mi retorcido punto de vista, ni os cuento lo que supone opinar sobre la novela que una lectora de este blog me ha recomendado. Ni autores ni editoriales me dan de comer a día de hoy —no hay que decir nunca de este agua no beberé ¿verdad? — y aunque vosotros tampoco, aunque ayudáis bastante en muchos aspectos, os considero algo muy preciado… y no quiero incomodar.

En definitiva, antes de empezar con la reseña, lo que quiero aclarar, sobre todo a ti, Brea, si me estás leyendo, es que ésta no va en contra de tu recomendación — de hecho, espero que me recomiendes más novelas — sino contra el libro de Caroline March que, la verdad, no me ha gustado nada, nadita, nada

Cuando Brea me recomendó Búscame en tus sueños, comentándome que andaba en la línea de Outlander, yo no sabía que Caroline March era una gran admiradora de la saga y que se había inspirado en ésta para escribir la mencionada novela. De hecho, lo descubrí a mitad del libro, cuando empezó a olerme todo demasiado a chamusquina. La verdad es que, aunque me resultó un poco raro que la protagonista y su hermana gemela se llamaran Ginebra y Galadriel (¡sí, Galadriel!), el inicio de la novela me engatusó porque lo vi ciertamente original. Desde luego, Ginebra no era la heroína típica que yo esperaba encontrar. Entreví, una especie de dramatismo y hondura que me dio buena espina y me animó a seguir.

Sin embargo, a medida que avanzaba con el libro y las comparaciones con la trama del primer libro de Outlander se hicieron escandalosamente evidentes, me vi abocada a buscar información y averiguar qué libro estaba leyendo. Y ahí es cuando di con toda la info de que Caroline era muy muy fan de Outlander… y me llevé las manos a la cabeza.

Me gusta Outlander. Lo admito. Me gustan sus libros (aunque reconozco que todavía no he tenido las narices de terminar con todos); me gusta la serie; me FASCINA James Fraser; me muero por las novelas de viajes en el tiempo; me pirran Escocia, los kilts y las pantorrillas musculosas. Lo admito. Soy muy fan de todo esto. ¡Ah! Y también me gusta escribir.

Así que, partiendo de esta declaración de principios, como seguidora de la temática, de Outlander y escritora frustrada-mediocre, Búscame en tus sueños me parece de una sinvergonzonería que me sonroja, que me aturde… y que me hace convertirme casi en super saiyan de la furia que se apodera de mi.

Aunque yo no soy muy fan de la fanfic (aunque desde que leí este libro la veo con otros ojos), entiendo que haya personas que pierdan la cabeza con ciertas, novelas, sagas… y con sus personajes.  Que tengan imaginación y les guste escribir, y que se monten historias alternativas, continuaciones y todo ese tipo de movidas. Siempre amparados bajo el paraguas de la fanfic, por supuesto; dejando bien claro las historias en las que te basas. Lo que no me parece bien es que te montes, a partir de una novela que te ha gustado mucho, una nueva muy muy muy muy muy muy muy parecida (por decir algo).  Eso no tiene ni el mérito de la originalidad.

Leí Forastera (el primer libro de la Saga Outlander) alrededor de septiembre de 2012, por lo que podemos decir que hace casi 4 años de aquello. Contando con todo lo que leo, es más que normal que, después de tanto tiempo, los detalles y gran parte de la trama del libro se me hayan olvidado bastante. Además, yo no soy de esas personas que se acuerdan al dedillo de todo, para qué negarlo. De hecho, soy de esas que ven la peli o la serie, y a no ser que los errores, omisiones o extras sean de juzgado de guardia, no suelo ni darme cuenta de desviación alguna. Y sin embargo, gracias a Búscame en tus sueños, tengo la sensación de que he vuelto a leer Forastera de cabo a rabo. Evidentemente, tanto por calidad como por cuestiones legales, las dos novelas no son exactamente iguales, pero son tan tan tan tan tan tan tan tan parecidas, que es indignante y hasta asusta.

Muchas diréis… Hombre, Ojo Lector, tampoco es eso. Mete otras movidas, otros conceptos diferentes, son dos hermanas gemelas… Son parecidas, pero no son iguales. Hay muchas diferencias.

Y es verdad, no son iguales porque el plagio está penado, pero hay situaciones, detalles, personajes… que son calcados a los que aparecen en la novela de Gabaldon, y, desde mi punto de vista, son esos detalles los que hacen que la novela tenga algo de estabilidad. El resto; el material 100% original de March, es un completo despropósito. Va todo a salto de mata, se saca continuamente conejos de la chistera y, encima, no se explica bien.

Hay partes que no he entendido bien, y aunque esto se empieza a entrever al final de la primera novela, no es hasta la segunda cuando todo se vuelve totalmente rocambolesco (por decir algo). Tienes la sensación de que la buena de Caroline siempre pensó en dejar el asunto en una novela y que su editor (esto es una total suposición) le comentó que la novela era genial, original y fresca (suponemos que no había leído Outlander), y que estaría genial que hubiera una segunda parte. También tienes la sensación de que cuando Caroline ya no se pudo inspirar en Outlander, perdió totalmente el norte. El resultado: No todo fue un sueño, una de las peores novelas que he tenido la oportunidad de leer, y que —admito— no he logrado terminar. Peligraba mi integridad mental.

Contra todo pronóstico, el problema de la segunda novela no es la historia original de March, es la propia construcción de la novela, que se levanta sobre pilares del grosor de un palillo de dientes. Falta coherencia, cohesión… Si la autora tiene que justificar algo injustificable, lo hace contra viento y marea, lo que propicia que todo se mueva en el absurdo total. Para que me entendáis os pondré un ejemplo:

Imaginad que me quiero escapar de un castillo. Preparo mi soga a base de sábanas; me hago un pequeño equipaje que os detallo con la precisión de un entomólogo; saco la cuerda-sábana por la ventana; desciendo y soy libre. Ancha es Castilla. Luego, deambulo por los bosques y alguien me asalta, pero yo saco un trabuco de un bolsillo de mi falda y liquido a mi asaltante. Más tarde, os comento que, casualmente, antes de salir del castillo, descubrí debajo de una loseta, junto a la pata de la cama, un agujero secreto en donde había escondida una pistola, que me llevé por si las moscas. 

Algunos me diréis, con razón:  ¡Jolines, Ojo Lector! Es un detalle importante; debiste decirnos algo. Eso es hacer trampa. Otros pensaréis que os encanta el asunto y que no veis ningún problema ante tal despropósito. Los que pensáis de esta manera seguro que seréis los que llenan el ciberespacio de comentarios positivos acerca de estos libros de Caroline March. Me pregunto si habréis leído Outlander y si no sentís cierta vergüencita al reconocer situaciones que nacieron en la cabecitas de la Sra. Gabaldon en un libro de otra escritora, que no le llega ni a la altura del zapato a la estadounidense.

Sé que siempre os digo lo contrario, pero en esta ocasión… ¡No se puede leer de todo!

(Siento mucho la mala crítica Brea… He sido sincera, no me ha gustado :/)