Como sabréis — y, si no, ahora mismo os lo cuento yo —, cuando tienes un blog de libros, la gente suele enviarte muchos emails proponiéndote que leas y reseñes lo que han escrito. Por supuesto, nunca me ha contactado Pérez-Reverte o Murakami, y, aunque a veces parezca que le haga promoción, tampoco Elísabet Benavent. No. Suelen ser personas que acaban de autopublicar su primer libro y necesitan algo de promoción. Por lo general, también tienen muy poca vista, porque me llegan a proponer desde novelas de humor hasta ensayos científicos… Vale que aquí leemos de todo, pero hay límites, ¿no?

El caso es que, al mes, suelen llegarme una media de quince mails de este estilo, y, en mis casi 9 años de carrera bloguera, ninguno me ha llamado la atención. Sí, no tengo muy buena suerte en ese sentido. Los más carotas  te envían una suscinta descripción de la obra y el enlace de Amazon para que te la descargues previo pago, claro; los más inteligentes, además, me pasan los primeros capítulos de la novela que, por lo general, suelo leer, pero que no me llegan a convencer… Luego, está el caso de Anny Peterson, un claro exponente de que el refrán de que quien la sigue la consigue nunca pasará de moda.

Ya me había contactado por Facebook, y, la verdad, no le hice mucho caso. Me hablaba de lo mucho que concidíamos en gustos, de lo que le gustaba mi blog… Los autores que suelen ponerse en contacto conmigo, en la mayor parte de los casos, ponen a El Ojo Lector como si se tratara de la revista People, y esto lo hace desde una señora sexagenaria que escribe sobre flores, hasta un caballero de cincuenta que propone que me lea un ensayo sobre la biodiversidad. En definitiva, gente que posiblemente no haya leído una reseña escrita por mis deditos in the life. Y, no, lo siento, no somos la People, ni la Vanity Fair, ni siquiera el Cuore… Aunque algún día… Quién sabe, ¿verdad?

El caso es que suelo pasar de las alabanzas, — sí, soy muy modesta —, y, si están muy infladas, más. Sin embargo, cuando meses más tarde a lo de Facebook recibí un email de Anny, decidí prestarle un poquito más de atención. Su correo decía más o menos esto:

Hola! Soy Ana, y solo quería decirte que después de leer casi todas tus reseñas sobre libros del género Romántico/Erótico, coincido contigo casi al 100% de tus increíbles opiniones. Y eso es raro, muy raro. Por eso, sería la bomba que me dieras tu opinión sobre el libro que he escrito, nacido simplemente de buscar ese factor X que en mi opinión no permiten llegar a engrandecer este género. Por poco original, por protagonistas trilladas, por lo que sea, pero estoy segura, “conociéndote”, es decir, sabiendo lo que opinas de muchos otros libros parecidos, que el mío te va a gustar. Seguramente te lo pules en dos días, no tiene paja, y hay mucha acción (de la que mola).

En fin, como soy, de natural, desconfiada, siempre me quedará la duda de si Anny Peterson leyó casi todas mis reseñas sobre libros del género Romántico/Erótico, pero el caso es que me envió un ePub del suyo, y, aunque no suelo admitir nada en formato digital en estos casos, se alinearon los astros y empecé a leer.

Reconozco que esperaba encontrarme algo cutre. Ya sé que soy lo peor, pero siempre parto de bajas expectativas, para no llevarme un batacazo más duro de la cuenta. Así que, cuando empecé con La droga + dura: atrévete a probarla, el primero de los libros, iba buscando todo tipo de fallos: diálogos que me chirriaran, protagonistas locas,… En definitiva, cualquier detalle que me animara a dejar de leer. Sin embargo, para mi sorpresa, no encontré nada de todo eso. Es más, me gustó. Así que lo metí en la cola — porque, por aquel entonces, andaba hasta arriba — y, cuando lo terminé, hace apenas unas semanas, me llevé la encantadora sorpresa de que tenía continuación. ¡Era una bilogía! Y compré el segundo libro que, contra todo pronóstico, me gustó más.

Pero vayamos por partes.

La Bilogía La droga + dura me ha recordado, salvando diferencias de temática, a la Saga Valeria de Elisabet Benavent (supongo que esto le hará mucha ilusión a Peterson que es una gran fan de Benavent) Ambas sagas son “primeros libros” de alguien, y la verdad es que se nota; en el caso de Benavent, porque se iba un poco por las ramas y todo era demasiado naif;  en el de Anny Peterson, porque se nota que es una autopublicación y que no tiene una gran editorial detrás. Sin embargo, en cuestiones de historia, parece que Peterson haya estado escribiendo desde hace varios años y que tenga, no solo una bilogía, sino dos o tres sagas detrás. Lo digo muy en serio. Desde el punto de vista de una persona que se pasa la vida leyendo libros de este tipo — nacionales y extranjeros — cuesta mucho trabajo dar con una historia tan bien desarrollada y llevada a cabo. Y eso que la autora no es que se coma demasiado el tarro. A veces, en la sencillez está la clave del éxito. Por lo menos, en lo que a mi respecta.

La droga + dura se centra en la historia de tres parejas y, con total sinceridad, todas ellas son muy interesantes. Si me dieran a elegir, no sé con cuál me quedaría, la verdad. Además, la autora les da la misma importancia a cada una de ellas — de manera muy natural todo hay que decirlo —lo que me parece todo un acierto y algo muy difícil de conseguir. Por otra parte, el equilibrio entre historia y sexo también está muy bien conseguido. Vale que la autora, en algunos momentos, peca un tanto de falta de documentación, o al menos a mi me lo parece — sobre todo en lo que respecta a la investigación policial—, pero, en lo que se refiere a sentimientos, todo está muy bien formado e hilado. No tienes la sensación, como en otras novelas, de que las cosas se postergan artificiosamente… Es cierto que los personajes se complican un poco la existencia, pero eso es, hasta cierto punto, normal en este género. ¡Es que, si no, no habría novela! Pero, a nivel de conjunto, me ha gustado más que la última saga de Benavent, por ejemplo. Las novelas de Anny Peterson tienen la frescura de los inicios de @betacoqueta, algo que reconozco que, al principio, desechaba y que, ahora, echo mucho de menos.

Sin embargo, uno de los aspectos que más me han gustado de la Bilogía La droga + dura es que hay una pareja homosexual. Reconozco que me ha llamado mucho la atención. Siempre tuve como una especie de asignatura pendiente con eso de leer algo de literatura LGTB, aunque reconozco que nunca llegué a “atreverme” porque, sinceramente, no pensaba que llegara identificarme con los personajes. Al fin y al cabo, yo no soy gay. Sin embargo, después de leer los libros de Anny Peterson, reconozco que esto que acabo de poner es una auténtica tontería y que, quizás, debería darle una oportunidad definitivamente a la literatura gay, y es que la historia de Jorge y César me ha encantado. Sé que antes dije que no sabría cuál de las tres historias escoger, sin embargo, la de los dos chicos tiene muchas papeletas para alzarse con la estatuilla a la mejor pareja. Me ha gustado mucho, me ha emocionado, hasta me ha puesto un poco cochina… En fin, que me ha encantado, y me callo ya, que luego me arrepiento de hablar más de la cuenta.

En definitiva, esta saga ha sido toda una revelación en muchos aspectos. Siempre es agradable encontrar buenos libros e historias, conocer nuevos autores,… Sin embargo, esta Bilogía La droga + dura me ha hecho abrir los ojos para descubrir que hay vida fuera de las grandes editoriales y los circuitos comerciales. En la autopublicación, hay mucho — y muy bueno — por leer, y creo que todos —  yo la primera — deberíamos darle una oportunidad de vez en cuando. A ver, hay de todo — en nueve años es lo más decente que me he encontrado — pero igual solo es cuestión de rascar un poco para separar el grano de la paja. Ellos ponen a nuestro favor todo tipo de facilidades. Aunque resulte cuanto menos indignante, estos dos libros que me han hecho pasar grandes momentos están a un precio irrisorio, si te los descargas en formato digital. No sé si alguna vez habéis pensado en escribir, en publicar un libro… ¿sabéis cuánto trabajo  tiene? Ya no solo escribir y escribir — con lo que puedes estar años —, sino corregir, promocionar… ¡Es un esfuerzo titánico! Y miles de personas lo hacen, de mil amores, para después malvender su obra… Luego, vamos nosotros con todo nuestro papo (para las no españoles, básicamente, vagina) y compramos libros horribles, publicitados hasta lo insaciable, que no valen ni un duro (para muestra un botón). Es para hacérnoslo mirar… ¿verdad? ¡Así que estáis tardando!