Bilogía La droga + dura
de

La Bilogía La droga + dura me ha recordado, salvando diferencias de temática, a la Saga Valeria de Elisabet Benavent. Supongo que esto le hará mucha ilusión a Peterson que es una gran fan de Benavent. Ambas sagas son «primeros libros» de alguien, y la verdad es que se nota; en el caso de Benavent, porque se iba un poco por las ramas y todo era demasiado naif; en el de Anny Peterson, porque se nota que es una autopublicación y que no tiene una gran editorial detrás.

Bilogía Lucía
de

A primera vista, la Bilogía Lucía de Saray García recuerda muy mucho a saga de Elísabet Benavent. El uso del nombre de la protagonista para conformar la saga, los propios títulos consecutivos de las dos novelas, además, claro está, de la propia historia: novela de amor calentita y romántica, como macizorros a granel, amigas locas y zapatos y ropa de marca. Además, tal como ocurre en las novelas de @betacoqueta, la Bilogía Lucía también engancha mogollón.

Mi isla
de

Después de las últimas experiencias con las novelas de Elísabet Benavent — y con las de mis autores favoritos en general— tengo que admitir que empecé Mi isla con miedo. Con miedo y muchas ganas. Aunque siempre os he dicho que no había perdido la esperanza con @betacoqueta y que estaban por venir — seguro — mejores novelas que las últimas, en el fondo, soy tan pesimista que pensaba que, irremediablemente, mi idilio con ella se había ido totalmente al garete. Ya me pasó, en cierto modo, con las novelas de mi idolatrada Marian Keyes. Quizás os suene un tanto extremo, pero tenía medio decidido que, si no me gustaba Mi isla, era muy probable que me diera un respiro con el resto de sus libros. Como en las historias de amor, a veces, es mejor terminarlas antes de que todo se vuelva feo. ¡Quedemosnos con lo mejor, no!?