En muchas ocasiones, os he comentado que los libros de SEP, de alguna forma, son poco originales. A ver, me encantan sus historias, pero he de reconocer que entre ellas existe una especie de patrón que se repite. Ya no sólo es la estructura, que se calca de una novela a otra, también influye en la temática. Me encantan los pequeños pueblos sureños, los nombres compuestos, los stetson y esos hombres que te llaman “señora” o “señorita” a modo de educada deferencia. No obstante, he de reconocer que, en muchos de sus libros, no sale de ahí, y aunque los disfrute muchísimo, las cosas son como son.

Pues bien, Besar a un ángel ha sido, sin duda, toda una sorpresa. Olvidaos de todo lo comentado anteriormente, nos encontramos con un libro totalmente diferente, no sólo en la nómina de SEP, sino frente a cualquier otra novela.

En esta ocasión, Susan Elizabeth nos sumerge ¡en el mundo del circo! Sí, habéis leído bien. Encontraréis carpas, tigres, elefantes, trapecistas… ¡el pack circense al completo! La trama, aunque sorprendente, es un tanto surrealista: además de las peculiaridades de vivir una historia de amor en el mundo del circo, SEP añade detalles fantásticos (e incluso metafísicos) e incluso algo de novela histórica. No os pienso adelantar nada más. Nada parecido a lo anteriormente leído (por lo menos, por mí) de esta escritora. Por otra parte, como viene siendo habitual en esta autora, el libro se lee a muy buen ritmo y en relativo poco tipo.

A título personal, os diré que es un libro que me ha sorprendido claramente. Todos los libros de SEP, de algún modo u otro, me han fascinado, pero he de reconocer que esta bocanada de aire fresco, que es Besar a un ángel, me ha encantado. En otra ocasión, ya os comenté que libros como Ella es tan dulce no me llamaron mucho la atención. Quizás fuera por la saturación de argumentos repetitivos que me rondaban… No obstante lo importante es que “Besar a un ángel” me ha devuelto las ganas de volver a leer algo más (si cabe) de Susan Elizabeth Phillips.