Antes que nada, aclararé dos asuntos.

Uno: Sigo viva y además leyendo mucho. Dos: Pido mil disculpas a mi público masculino. Últimamente no salgo de la novela romántica. No sé qué me pasa pero me ha dado por ahí. Además, he descubierto a Susan Elizabeth Phillips que tiene muchísimos libros y dos entrenidas series que han dado para mucho.

En concreto, la entrada de hoy trata de su serie Chicago Stars. Susan Elizabeth Phillips (a partir de ahora SEP) es una señor que escribe novelas románticas altamente adictivas. Tiene una particularidad, para mi gusto, genial: compagina la comedia rómantica con el mundo del deporte. En el caso de esta serie, compuesta por siete libros, se basa en el mundo del fútbol americano. Por lo general narran las historias de amor -muy muy románticas- de siete parejas que, en cierto modo, están relacionadas entre sí. Casi todos los personajes, tienen algo que ver con el mundo del fútbol americano de un modo u otro, estando algunas veces sus vidas interrelacionadas. De esa manera, en libros posteriores puedes encontrarte con personajes que han aparecido en entregas anteriores lo que es bastante cuco. En algunos momentos, tienes la sensación de que las historias nunca acaban con el “comieron perdices” sino que se continúan, sin perder de vista a personajes con los que, finalmente, terminas encariñándote.

Las novelas, en sí, son bastantes sencillas. Estructuralmente, están calcada unas de otras, aunque las últimas entregas son un poco diferentes. Es un efecto realmente curioso, ya que según el porcentaje de páginas leídas que lleves, sabes qué va a suceder y qué no.

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No obstante, aunque son novelas simples, yo las recomiendo encarecidamente a toda lectora que disfrute de este tipo de género. Son realmente adictivas, fáciles de leer e, incluso, divertidas. No están del todo mal escritas, SEP tiene estilo escribiendo, y aunque están bastante estereotipadas, creo que la escritora tiene buena intención y pretende describir siempre a una mujer fuerte o independiente (o que tiene a conseguir eso) aunque no suele conseguirlo. Luego están los escenarios repartidos por todo el sur de los Estados Unidos que, aunque bien es cierto que están algo denostados, a mí han llegado a enamorarme.

Si os animáis, ya me contaréis que os parecen.