Estaba cristalinamente claro: después de leer dos entregas y media de la Saga Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas, me vine un poco arriba con el tema de la romántica paranormal. ¡Es que la había echado tanto de menos! Así que empecé con la Saga Lux de Jennifer L. Armentrout, unos libros de los que había oído hablar bastante bien y que tenía en mi lista de pendientes desde hace tiempo. La autora, según pude saber con posterioridad, escribe también bajo el pseudónimo de J. Lynn. De hecho, hace algunos meses reseñamos uno de sus libros — Te esperaré — que, la verdad, ni fú ni fá.

El caso es que, aunque haya leído esta saga de cinco libros en tiempo récord, reconozco que su lectura ha sido un tanto tortuosa. En primer lugar porque, como os he dicho, venía de leer una saga que, en líneas generales, me gustó bastante y que había conseguido que me volviera a enganchar a la romántica paranormal de adultos. En contraposición, aunque la saga de Jennifer L. Armentrout parte de una base bastante original, desde el principio me echó para atrás que se trataran de libros demasiado juveniles. A pesar de que la trama es bastante interesante, en lo que respecta a la relación amorosa todo es tan lento como se puede esperar en una novela de corte adolescente.

Por otro lado, otro escollo fue que, cuando empecé a leer los libros, tenía la impresión de que la saga se trataba de una trilogía. Aunque el primero de los libros me pareció bastante normalito, continué con el resto por el simple hecho de terminarla. Al fin y al cabo, solo eran dos libros más. Sin embargo, cuando al terminar el tercero de los libros descubrí que eran cinco en total, me vine muy abajo. Leí el resto de los libros un poco por orgullo; en plan ya que he llegado aquí no voy a dejar todo a medias.

En fin, a pesar de todo, dejando atrás handicaps como la edad y las expectativas, tengo que admitir que la Saga Lux no está del todo mal. De hecho, la recomendaría mucho a personas jóvenes; a decir verdad, a personas bastante jóvenes. En lo relativo a la romántica paranormal, parecía que habíamos visto de todo: vampiros, hombres-lobo, hombres-tigres, ángeles, faes, demonios,… Sin embargo, Jennifer L. Armentrout, en un mix entre Encuentros en la tercera fase o Cocoon (qué grandes películas), nos introduce en el mundo de los extraterrestres. Evidentemente, no se trata de pequeños seres verdes, cabezones y con ojazos. Pero sí, va de aliens.

En este sentido, me gustó mucho la dedicatoria de la autora al principio del último libro, ya que, a mi modo de ver, resume bastante bien la actitud con la que hay que leer esta saga:

Para todos aquellos lectores que se encontraron en algún momento con Obsidiana y pensaron: «¿Aliens en el instituto? ¿Por qué diablos no? He leído cosas más raras».

Y, en realidad, ahí Jennifer tiene más razón que un santo. De hecho, estadísticamente es más probable que existan aliens que vampiros, aunque no sé por qué, a pesar de todo, me siguen pareciendo más sexis los últimos.

Así que… ¿Aliens? Pues sí. Jennifer L. Armentrout nos sumerge en un mundo no muy diferente al nuestro donde, de manera secreta, cientos de Luxen (una raza alienígena que emigró a la tierra) viven entre los humanos. Da un poquito de dentera, pero todo se hace más entendible y pasable cuando conoces a Daemon y a su familia. Daemon, que yo me imagino con la cara y las hechuras de Ian Somerhalder (también que se llamara igual que el prota de Crónicas Vampíricas hizo mucho), es un alienígena buenorro, de tipo chinchador, que, contra todo pronóstico, se enamora de una humana. Luego, pasa lo que tiene que pasar: conexiones irrompibles entre enamorados, gente mala, gente buena,… y mucha acción.

Es una de las mejores cosas de la Saga Lux… lo dinámico que es todo. Es como si estuvieras dentro de una película americana tipo Independece Day o Armageddon. Peleas, batallas, explosiones, rayos láseres… Todo es muy espectacular. Sin embargo, tienes la impresión — como suele ocurrir normalmente con este tipo de novelas — que desde un punto científico todo lo que ocurre es bastante cuestionable y que la autora se saca conejos de la chistera a mansalva para salvar ciertas situaciones. Pero claro… ¡Es romántica paranormal! ¡Puede pasar de todo! Así que bueno, a veces te preguntas a ti misma: «¿Pero qué me estás contando». Para luego decirte: «¿Pero qué esperas? Si estás leyendo una novela donde una chica humana se lo monta con su chico extraterrestre y, para no quedarse embarazados, utilizan condones….» A partir de eso… dejas de preocuparte sobre si lo que lees es factible desde el punto de vista de la ciencia. Te dejas llevar e intentas no pensar mucho.

En conclusión, si no eres demasiado joven y si te confunde, como a mi, leer libros demasiado juveniles, es posible que esta saga no sea la tuya. Por lo demás, es bastante decente. No hay que darle demasiado vueltas al coco… Como dice la autora, posiblemente hemos leído historias más extrañas (y bastante peores). La apostilla es de mi cosecha.