Empecé a leer Laura va a por todas de Marta Francés sin saber que era la primera parte de una saga. No es por el hecho de que el segundo de los libros no se haya publicado aún. Ya sabéis que últimamente me salto a la torera la regla de oro de no leer sagas inclusas, así que, si hubiera tenido el dato, la hubiera leído igual. El título me enganchó desde el principio, no tenía escapatoria. No me preguntéis por qué — creo que es asunto de estudio parapsicológico — pero me recordaba muchísimo a novela de Susan Elisabet Phillips, e irremediablemente me daba buen rollo. No obstante, admito que, si hubiera sabido que este Laura va por todas era el inicio de una saga, la hubiera leído desde otra perspectiva. ..

Laura va a por todas es una novela que podríamos encuadrar dentro de la chick lit, muy en la línea de obras de autoras como Elísabet Benavent. Es un libro amable, bien escrito y estructurado, que engancha y que tiene todos los componentes que solemos pedirles a novelas de este tipo: humor, sexo, romance, amigas molonas y chicos guapos. No pinta mal, ¿verdad?

Aunque todo lo que os he contado está bastante bien, lo que más me ha gustado la novela es que me ha parecido, ante todo, real. Tienes la sensación de que lo que en ella ocurre podría pasarte perfectamente a ti. Los personajes son reales; las situaciones, también. No hay nada impostado, no hay nada postergado de manera artificiosa para mantenernos enganchadas a como de lugar… No. Todo se desarrolla de una manera muy natural. A veces, demasiado.

Por suerte —gracias Marta Francés — la protagonista, aunque muy divertida, no es una chalada y se deja querer y entender. Últimamente, tengo la sensación de que cuanto más vulgar, loca y libidinosa sea la susodicha, más gusta la novela a cierto tipo de público. A mí, todo esto, como sabéis, me suele parecer muy irreal y suele espantarme. Laura, la protagonista de la novela, es una chica normal, que trabaja en un bar, a la que le afecta la crisis… Una chica como tú y como yo, con los mismos sueños y esperanzas. Una chica real. Por su parte, el protagonista, Mateo, también es un chico que probablemente podrías encontrarte en la calle. Me gusta que sea hipster y que se salga del estereotipo clásico de cachas buenorro (que también nos mola, ¿eh?), lo que supone cierto toque de aire fresco. ¡Me ha gustado, incluso, que la novela se sitúe en Zaragoza y no en una gran ciudad impersonal y vacía!

Por lo tanto, podríamos decir que, al igual que su protagonista, Laura va a por todas es una novela alternativa. Aunque parte de unos mimbres un tanto trillados, gracias a la originalidad de sus personajes y sus circunstancias, Marta Francés consigue que la novela te llegue a atrapar y que no tengas la sensación de que lo que lees lo has leído antes en otra parte… A pesar de que es bastante probable que lo hayas hecho cientos de veces.

Sin embargo, el hecho de que la novela sea tan real y de que todo se desarrolle de una manera natural supone un arma de doble filo; y esto conecta con lo que os comentaba al principio acerca de que había leído la novela sin saber que existía una segunda parte. Durante las tres primeras cuartas partes del libro todo se desarrolla de manera tan fluida, tan natural, los personajes se entienden tan bien, que todo se vuelve un tanto anodino y aburrido. Recuerdo que, a medida que iba avanzando en el libro y que iban quedando menos páginas para llegar al final, me preguntaba: ¿pero es que aquí no va a pasar nada? Es decir, nada más allá de lo evidente: dos personas que conectan desde el principio y se enamoran. También me decía continuamente: Me niego a pensar que este libro vaya solamente de lo fastidioso que es tener una relación en la distancia. Afortunadamente, al final, el libro pega el petardazo y todo cambia de una manera brutal, pero durante la mayor parte del tiempo tienes la sensación de que no ocurre nada de sustancia, que le falta chicha o, simplemente, como decía José Coronado, rock ‘n’ roll.

Por eso os comentaba la importancia de señalar que un libro forma parte de una saga. Si yo lo hubiera sabido, no hubiera tenido la constante sensación de ¡ey! que esto se acaba y aquí no pasa nada, ya que todavía había un libro más para que ocurrieran cosas. En mi caso, no ha sido así, y aunque reconozco que el final es de traca y la novela remonta —y de qué forma — esas tres cuartas partes planas y un pelín monótonas no se me borran fácilmente de la cabeza.

En definitiva, después de terminar el libro y comprobar que, efectivamente, hay segunda parte (Laura llega al final del camino) y que ésta verá la luz en septiembre, puedo decir que Laura va a por todas es la prometedora primera parte de una saga todavía inconclusa. Habrá que valorarla en conjunto, para otorgarle una calificación definitiva. Por el momento, se lleva tres estrellazas, que no son moco de pavo.

Actualización: Laura llega al final del camino

Con unos pocos meses de retraso, por fín he podido empezar (y terminar) Laura llega al final del camino, la segunda parte de la Saga Laura va a por todas, y descubrir si la bilogía mejoraba o se hundía definitivamente en el aburrimiento. Lamentablemente, ha ganado esto último.

Aunque Laura va a por todas tenía ciertos elementos positivos — su localización, la personalidad diferente de sus personajes, que la protagonista no estuviera loca y/o hablara como un camionero… —, también es cierto que siempre pensé que se trataba de una novela aburrida. No aburrida en el sentido de que termines dejándola a medias porque te duermes — lo cierto es que enganchaba —, sino aburrida en el sentido de que era un libro anodino, sin emoción, sin sorpresas, sin chicha… Hubiera pasado por mi vida sin pena ni gloria, e incluso hubiera optado por no leer la segunda parte, si no hubiera sido por el giro en la trama del final que propició que, sin duda, quisiera saber mucho más acerca de la historia de Laura y Mateo.

Por desgracia, Marta Francés, en vez de aprovechar la oportunidad y avanzar en la segunda novela con una historia un poco más “agresiva”, lo empeora. Laura llega al final del camino es más aburrida aún que su predecesora.

El principal problema, a mi modo de ver, es que en la novela no pasa realmente nada. A ver, pasa, pero son tres o cuatro cosas; tres o cuatro cosas a las que se le dan mil vueltas, sobre las que se reflexiona mil veces, de tal manera que, al final, tienes la sensación de que no termina de ocurrir nada.
Ultimamente, parece que siempre digo lo mismo pero: ¿no hubiera sido mejor que todo se hubiera resuelto en un solo libro? Laura va a por todas era un libro un tanto aburrido, pero era bastante asequible y se leía bastante bien. Laura llega al final del camino es una amalgama de repeticiones, promoción de Aragón y rayaduras absurdas de la protagonista.

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En fin, aunque hubiera preferido que fuera de otra manera, Laura llega al final del camino y, por ende, la Saga Laura va a por todas, ha pasado por mi vida sin pena y sin gloria. Me quedo, sin embargo, con Marta Francés y lo bien que escribe. Seguro que lo mejor está por llegar.