Muchas veces os he dicho que, tras leer algún libro, trilogía, saga, serie, bla, bla, bla,… tengo ganas de darme chocazos contra las paredes. Normalmente es porque tengo la increíble habilidad de empezar historias no acabadas, y eso me desespera. No sé qué es mejor, empezar una trilogía de la que hay escrita solo una entrega o empezar con una que ya lleva dos… Supongo que son diferentes grados de tortura. Con lo bonito que es empezar y acabar una saga/serie de un tirón…

Lo peor de todo (bueno, lo peor vendrá más tarde) es que con el paso del tiempo se me van quitando las ganas de continuarlas o acabarlas. Por el momento, no tengo ningún interés especial el seguir con El Infierno de Gabriel, la Trilogía Tetralogía Crossfire, y demás sagas inconclusas. Por otra parte, también están libros como los que componen la Saga de Anita Blake, Cazadora de vampiros de Laurell K. Hamilton, que te impiden pensar en nada que no sea leerlos, devorarlos, fumarlos, incluso esnifarlos, sin control.

Sin embargo, sólo se me ocurre a mí empezar a leer una saga que, por ahora, está compuesta por…

¡23 libros!

Si Vampiros Sureños de Charleine Harris me dejó casi el seso convertido en confeti, después de leer 12 de sus 13 libros de una sentada, ¿qué pasará conmigo ahora? Encima, para colmo de los colmos, en este pequeño país llamado España, los derechos de la saga los tiene Gigamesh, editorial sobre la que todos los seguidores de la Saga Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin habrán escuchado hablar largo y tendido. Oir hablar de la Editorial Gigamesh (aunque debo admitir que tiene muy buen gusto literario) para mí significa algo así como la muerte a pellizcos. Como diría Anita Blake, un gran grano en el culo. Son increíblemente lentos… El resultado es maravilloso, pero con ellos toca esperar hasta la desesperación. A día de hoy, en España y en español, solo están publicados los tres primeros libros de la saga; el cuarto, está en plena producción (no sé cuándo saldrá a la luz). Así que, si os enganchais a la historia, tocará repasar un poco la lengua de Shakespeare.

Sinceramente, yo empecé a leer los libros de Anita Blake sin muchas esperanzas, y sin ninguna pretensión. La verdad es que esperaba que no me engancharan hasta el punto de tener que leer 20 libros en inglés (libros que no son precisamente breves). Sin embargo, después de terminar el primero, Placeres Prohibidos, supe que leería lo que tuviera que leer, ya sea en inglés, ya sea en chino mandarín, por continuar las aventuras de mi nueva heroína: Anita Blake.

Muchos relacionan esta serie de Laurell K. Hamill con Vampiros Sureños de nuestra querida Charleine Harris. Bueno, tienen ciertas similitudes. Desde luego, estoy segura de que a todas las que os han cautivado las historias de Harris caeréis a los pies de Anita Blake. En sus libros hay vampiros, hombres-lobo, hombres-ratas y hadas; hay tios buenos a granel; misterios, crímenes, aventuras y situaciones sexys y romanticonas. Hay un malote, también, de esos que nos gustan a todas. Eso sí, no penséis en nada ñoño. No podéis relacionar a un personaje como Anita con nada por el estilo.

A diferencia de los libros de Harris, la Saga de Anita Blake es mucho más gore. Daos cuenta que Anita, la protagonista, es una cazadora de vampiros, reanimadora de zombis, que, además, ayuda a la policía en cualquier tipo de delito con visos paranormales que se tercie. En sus descripciones de las escenas de crímenes que se suceden a lo largo de cada entrega, Hamilton no se deja nada en el tintero. Las descripciones son supersangrientas, extrañamente originales y algo desagradables, aunque a mi me molan… ¡Qué leches! ¡Me encantan!

Los libros en sí son bastante rudos, porque el mundo de Anita en sí lo es. Quizás el personaje sea lo mejor. Casi a la altura de Lisbeth Salander, Anita Blake es un personaje guay. En algunos momentos es muy muy masculina (siempre lleva pistola, es dura, insensible…) pero en otras ocasiones es increíblemente femenina y vulnerable. Es un personaje bastante complejo en el plano psicológico: aunque odia con toda la fuerza de su mundo lo paranormal, se ve irremediablemente atraída por él. Del mismo modo, a lo largo de los libros, Anita va siendo cada vez más consciente de su verdadera naturaleza, haciendo que las líneas de entre lo anodino y lo superlativo queden cuanto menos bastante difuminadas.

Al tratarse de una serie de 23 libros, he pensado dividir mis reseñas en diferentes artículos. Esta en concreto se basa en mis experiencias tras terminar los primeros cinco libros de la saga. Por lo que he podido leer, estas primeras entregas se basan más en la novela negra. En cambio, parece ser que los libros posteriores indagan más en aspectos más románticos y sexuales.

¡Madre mía! Si estos me encantaron, si ahora todo se vuelve más romanticón y sexy, ¿qué será de mí?