Lo primero que tengo que decir acerca de Primera tumba a la derecha es que, después de leerlo, tengo la sincera convicción de que Darynda Jones -la madre de la criatura- está profundamente pirada. Más que nada porque ha escrito un libro demencial, lleno de chaladuras, a lo Terry Pratchett, englobándolo todo en literatura romántica paranormal.

Si tuviera que comprarlo con algo, diría que es una mezcla entre las novelas de Sookie Stackhouse de Charlene Harris, cualquier libro de David Safier y -aunque parezca mentira- la aventura gráfica de los 90 Grim Fandango de LucasArts. Es una lectura realmente adictiva y descerebrada. El ritmo es rapidísimo: se pasa de una escena a otra en cuestión de segundos y -creedme- es fácil perderse. A veces, no sabes ni quién habla y, lo peor de todo, es que al contrario de lo que pueda parecer aporta más hilaridad al libro. Por cierto, de esto último tiene un rato.

La protagonista, Charley Davidson, es uno de sus grandes alicientes. A diferencia de Sookie Stackhouse -que es lectora e mentes-, Davidson, a lo Melinda Gordon, puede contactar con los espíritus que han quedado atrapados entre la realidad y el más allá. En vez de imaginaros a la pechugona Jennifer Love-Hewitt poniendo ojitos de cordero degollado y morritos calientes, pensad en la versión más avinagrada del Doctor House; entonces sabréis como se comporta Charley Davidson: toda una todoterreno en las relaciones interpersonales humana-muerto.

Luego está toda la historia de ángeles y demonios, que es un pelín cutre -más que nada por lo trilladísimo que está todo eso-, pero que, al fin y al cabo, parece que está de moda. No obstante, se agradece que, además de todo ello, haya una trama policiaca, que añade ciertas dotes de misterio y humor -siempre humor- en la estravagante vida de la detective Davidson.

En definitiva, creo que es un libro que, al igual que encantar, puede repeler. A mi me ha gustado, y además tiene continuación! Ya os diré qué tal ha ido.