Es probable que, si hubiera sabido que Fuera llueve, dentro también ¿Paso a buscarte? de Antonio Dikele Distefano no era una novela al uso, no la hubiera leído. Ya se que lo digo muchas veces. Que me fijo en las portadas y no me leo las contras. Pero qué queréis que os diga. Como rezaba la canción yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré. ¡Qué vamos a hacerle!

El caso es que esta vez, milagrosamente y contra todo pronóstico, no me ha importado no encontrarme con un libro de los que suelo leer por aquí; de esos de planteamiento, nudo y desenlace. Qué aburrido suena, ¿verdad? Reconozco que soy un poco integrista con el tema novela, y no os creáis que a veces no me he preguntado si me gustaría tener entre manos uno de esos libros de poemas, que ahora están de moda, que escriben raperos o cantantes (¿o son lo mismo?) y que las adolescentes copian y retuitean, muertas de puro amor.

Aunque Fuera llueve, dentro también ¿Paso a buscarte? no es – tampoco– un poemario al uso, tiene mucho lirismo. Es una especie de prosa poética; esas que estudiábamos en el instituto. Está escrita por Antonio Dikele Distefano, vocalista y letrista del grupo italiano Primavera Araba, hijo de padres angoleños, que, mediante escritos, canciones y cartas se nos abre en canal y a corazón abierto para hacernos partícipes de sus dispares relaciones amorosas con el sexo opuesto. El libro se hilvana en torno a todo ello y se estructura en secciones donde se reflejan diferentes momentos de su vida, de manera un tanto caótica, pero muy sentida. Todo custodiado por una extensa banda sonora, a modo del playlist, que hace que la lectura sea en tres dimensiones (o encuatro).

Lo que más me ha llamado la atención del libro es que te acercas a él como si fueras una especie de voyerista obligado. Sus escritos son tan íntimos que parece que estas leyendo a escondidas las palabras de una persona que las ha escrito derramando su corazón y poniendo todo el celo del mundo en ellas. Es la misma sensación que te produce leer el diario de otra persona. Sus palabras son tan íntimas, que, a veces, al leerlas, sientes cierto pudor, que, sin remedio, se transforma al instante en morbo. En morbo por conocer más, en morbo por poder profundizar hasta el tuétano del asunto.

Y a pesar de que sus pensamientos son íntimos, privados y honestos, no tienes la sensación de estar leyendo algo ñoño o edulcorado. Cada uno de sus capítulos, – cortos, bien pensados – constituyen pequeñas joyitas de esas que saboreas y que terminas a la vez que exhalas un suspiro. De las que necesitas tu tiempo para pillarle el regusto. O por lo menos, necesitarías tomarte tu tiempo, ya que el libro engancha de tal manera que puedes terminarlo en un par de horas de vertiginosa y compulsiva lectura.

A pesar de todo esto, no penséis que Fuera llueve, dentro también ¿Paso a buscarte? es solo un libro sobre el amor. También es un libro que indaga en una infancia que posiblemente no nos resultaría familiar a muchos de sus lectores. Una infancia invadida por la incertidumbre y la pobreza; donde el racismo campa a sus anchas; donde la felicidad solo está al alcance de algunos pocos. Una perspectiva muy dura y, lamentablemente, muy real a la que pocas veces hemos tenido acceso.

Cuando terminé Fuera llueve, dentro también ¿Paso a buscarte? , lo primero que se me vino a la mente fue: hay que tener valor para escribir un libro de esta enjundia. Quizás no sea la obra mas adecuada para unas vacaciones o para un momento infeliz, pero lo es si duda para leer cuando estás enamorado. También es uno de esos libros que apetece digerirlo poco a poco; un capítulo y su consiguiente canción cada día, por ejemplo. Y degustarlo a fondo; y leerle alguna que otra de sus frases a nuestra pareja. Si todo el mundo sintiera como lo hace Antonio Dikele Distefano, el mundo sería un poquito mejor. ¡Estoy convencida!