Hace muchísimo, de hecho, parece que sea hace milenios; – quizás fue hace milenios – escribí una polémica reseña acerca de  una también muy polémica novela de una escritora llamada Jojo Moyes. Ya entonces os contaba, también os lo comento ahora, que yo ya conocía a Moyes por ser una autora que escribía bestseller como churros allá en los States. Una célebre escritora norteamericana que, por aquel entonces, no tenía libros publicados en español. Pues bien, el primer libro que llegó a España, después de miles de años, fue Yo antes de ti, una novela bastante transgresora que ahondaba en temas tan peliagudos como la eutanasia, y que a mí no me gustó demasiado. ¿Las razones? En la reseña.

En fin… Como buena samaritana que soy, y a pesar de que soy muy consciente de que, en el 99% de las veces, las segundas oportunidades no funcionan, decidí otorgarle el beneficio de la duda a Jojo y al resto de sus novelas. Siempre os digo que no hagáis mucho caso a las portadas, pero es que las de Moyes se parecen tanto a las de Marian Keyes (supongo que por los colores estridentes)  que tiendo a caer en el error de que detrás de ellas se esconden libros encantadores, hilarantes y muy chics, como los de la genial escritora irlandesa. Moraleja: No os fiéis de las portadas.

Evidentemente, detrás de la de Uno más uno no encontré un libro genial, aunque, desde luego, lo que no esperaba encontrar, después de leer Yo antes de ti – como os digo, una novela un tanto cruda – era una novela tan descafeinada como la novela que hoy nos ocupa. Entendedme. No considero que sea peor esta segunda que la primera. Al contrario, la preferiría mil veces. Bueno, aunque tampoco hay que exagerar…

Lo cierto es que Yo antes de ti, me dejó un regusto muy amargo en la garganta y Uno más uno, no. También es cierto que tampoco es una novela que me haya cambiado la vida, que quiera volver a leer o que recomiende abiertamente. Es una novela más. De esas sobre las que siempre os digo que no pasa nada por leerlas, aunque tampoco sucede gran cosa si no lo haces. Es la típica historia sencilla y sin dobleces que trata sobre segundas oportunidades, con niños, perros y situaciones cotidianas, que la autora intenta hacerlas extraordinarias por su simpleza y que, a mi modo de ver, no consigue. Por ello, todo se queda en una leche manchada de café descafeinado. Ni sus efectos, ni su sabor duran demasiado… aunque no dejan de estar mal, el poco tiempo que nos acompañan. Por cierto, ni se ríe, ni se llora, ni se quiere volver a la primera página después de terminarlo (¡estos publicistas!)

En definitiva, lectoras-y-lectores-traumatizados-con-Yo-antes-de-ti: Jojo Moyes tiene novelas que no te dejan con el alma por los suelos (¡bien!), aunque tampoco esperéis gran cosa de ellas. Por otro lado, lectoras-y-lectores-que-fliparon-en-colores-con-Yo-antes-de-ti: Pasad de esta novela y probad con algo del Marqués de Sade. Está en la línea de lo que os gusta… (con cariño, siempre).