Un refugio para Clara de Marta Estrada es un libro de esos que te meten hasta en la sopa. A ver, entiendo que una gran parte de mis búsquedas ciberespaciales están relacionadas con la lectura, por lo que comprendo que Adsense de Google considere que la información acerca de libros puede resultarme interesante. Sin embargo, no solo me refiero a la publicidad que se le ha dado; en redes sociales, Planeta ametrallaba constantemente con este nuevo título, y ,aunque sé que detrás de tanto bombo y platillo no suele esconderse nada a tener en buena cuenta, caí.

¿Qué le vamos a hacer? Al fin y al cabo, Cincuenta Sombras tenía más marketing detrás y me gustó… le gustó a medio mundo, ¡qué narices! Además, el claim que utilizaron para vendernos (o venderme) Un refugio para Clara era cautivador: No hay nada más erótico que el amor, rezaba. ¡Uau!, pensé, si siempre me estoy quejando de que últimamente se va más a lo pornográfico que a lo erótico y de que, la mayor parte de las veces, el amor se contempla como algo secundario… ¿será posible que haya dado con algo diferente?

En fin… Dios sabe que sería totalmente estúpido criticar a publicistas y profesionales del marketing por mi parte, pero solo puedo decir que el copy que hizo tremendo claim tuvo más brillantez que el propio libro que anunciaba, y no digamos que la escritora en sí. Un titular demasiado pretencioso. Eso o alguien quiso subirse al carro de la literatura erótico-festiva. Según mi punto de vista (siempre!) Un refugio para Clara ni es erótico, en el sentido de que un libro no tiene por qué serlo simplemente porque los protagonistas copulen de manera más o menos satisfactoria; ni es demasiado romántico, o por lo menos la historia de amor, dentro de lo que a lo romántico se refiere, no tiene nada de particular. Es decir, no hay una pasión arrebatadora, ni medias naranjas… En general, es todo bastante convencional menos en lo que concierne a las discapacidades del protagonista y de la hija de la protagonista, y eso, precisamente, es lo que menos me ha gustado.

Quizás me hubiera entusiasmado más si este libro se me hubiera presentado como la primera novela de Marta Estrada, una señora invidente, que, con su obra, probablemente pretendía, además de presentar una historia atrayente y amena, introducir al lector en el día día de una persona discapacitada. Lo hubiera leído de otra forma, y me hubiera gustado más y valorado mejor… También he de decir que igual no lo hubiera leído, no me van ese tipo de lecturas.

A ver, no soy una insensible. Es decir, me emociono igual que todo hijo de vecino con las circunstancias en que una niña de pocos años se queda en una silla de ruedas para toda la vida, o con las que propician que un adolescente se quede sordo. Siento verdadera admiración hacia personas como Marta Estrada, por ejemplo, que se superan y rompen barreras… y escriben libros. Sin embargo, he de decir que, quizás, eso sea lo único loable de la novela: que esté escrita por una persona invidente, ya que, por lo demás, no hay mucho donde rascar.

Por suerte o por desgracia, no valoro lo que leo en función de las circunstancias de la persona que escribe; me baso en el contenido de la obra en sí, y, para mi gusto, ésta es bastante folletinesca (de folletín, eh?). Es demasiado dramática, hasta el punto de llegar a ser casi irreal: una señora divorciada, con una hija de poca edad paralítica, se enamora de una persona sorda. Además, esta señora ha sido maltratada psicológicamente por su exmarido que, encima, es un político de la peor calaña. Es el colmo de la fatalidad… y excesivamente populista. Independientemente de que sea más o menos creíble, no me suele gustar eso de acercase al lector desde el punto de vista del drama… Además, este tipo de tramas están tan trilladas… Si vivís en España, podéis ver historias de este tipo cada tarde de fin de semana en Antena 3, por ejemplo.
Por otra parte está el asunto de que la novela se convierte, en ciertos puntos, en un manual sobre la discapacidad, en el sentido en que hay parrafadas y parrafadas donde se divaga de manera excesiva sobre el tema. Más que una novela parece un tratado o un FAQ. Sobre todo, si contamos con que todo se introduce de manera muy poco natural y poco integrada en la trama. Como si hubieran hecho un copia y pega. Hay un momento en concreto en el que la protagonista somete al protagonista (sordo) a un cuestionario de tal magnitud sobre la vida de una persona con su discapacidad, la historia del braille y los perros guía, que parecía un manual técnico sobre el asunto, más que una novela.
En fin, como podéis ver, no me ha gustado. Pero, al fin y al cabo, es una primera novela. Quizás, en las que están por venir, Estrada nos sorprenda con algo más… ¿diferente? ¡Seguro que sí! Toda persona que es capaz de terminar de escribir un libro, independientemente de su calidad, tiene mi admiración eterna.