Tengo que reconocer que tenía muchas ganas de leer Un cuento oscuro de Naomi Novik. ¿Por qué? Bueno, estaba en todos lados y las críticas eran bastantes buenas. Es cierto que tenía serias dudas acerca de si se trataría de novela juvenil o no— de hecho, las sigo teniendo — pero por, lo demás, parecía un buen libro al que hincarle el diente. Venía precedido, también, por una serie de premios y próximas adaptaciones a la gran pantalla…

Sin embargo, después de haberlo leído —y terminado — he de decir que me ha decepcionado bastante. Supongo que Un cuento oscuro es un libro un poco en la línea de El nombre del viento de Patrick Rothfuss; ambas son novelas que, a mi modo de ver, van dirigidas o a un público muy joven — aunque, por lo que parece, no son novelas juveniles — o a lectores que, por lo general, no suelen leer literatura fantástica. Tal como ocurre en los libros de Rothfuss, Un cuento oscuro es una especie de mezcolanza de otros libros; un mix que da como resultado algo no muy peculiar o memorable.

No obstante, y en defensa del libro de Naomi Novik, tengo que decir que a mí, particularmente, me ha enganchado muchísimo más que el de Rothfuss. Tiene un ritmo que propicia que no puedas parar de leer, indiferentemente de que creas que lo que lees es peor o mejor. Un ritmo trepidante que es un arma de doble filo: sí, engancha muchísimo, pero tanto que agobia, y creo que, a pesar de todo, esto es lo peor del libro.

Un cuento oscuro es un libro en el que parece que pasan muchas cosas. Parece que pasan, pero, en realidad, no pasan tantas, y las que pasan, tampoco es que sean especialmente memorables. La novela es trepidante; pero trepidante desde el punto de vista negativo. Siempre están luchando; siempre están de un lado para otro; siempre hay acción… Sin embargo, y aunque parezca extraño, esta velocidad es contraproducente y termina marchitando la propia trama. Por un lado, al no existir contrapunto — no existe la inacción o la relajación — la novela se convierte en monótona y tediosa, aunque sea desde el punto de la sobre-acción. Pasan demasiadas cosas, no hay un minuto para el sosiego, para digerir… por lo que, al final, se pierde todo tipo de emoción. No hay estímulos, porque todo se escribe desde un punto de vista tan estimulante que los conceptos de novedad o sorpresa dejan de tener sentido.

Por otro lado, que se incida tanto en la acción, imposibilita que se profundice en otros aspectos muy importantes como la psicología de los personajes. Por lo general, los personajes son muy planos y sus acciones son increíblemente previsibles. Me hubiera gustado saber, con más certeza, por qué tal personaje hace aquello o por qué ese otro realiza tal cosa. Todo va tan a salto de mata, tan frenético, tan inmediato, que se pierde la esencia de los personajes y, en definitiva, de la novela.

Este último aspecto, asimismo, incide en la propia historia de amor que, no sé si de manera pretendida o no, se queda en una simple nota marginal. Aunque me considero una romántica empedernida, entiendo que hay novelas que no tienen por qué orbital alrededor de una historia de amor, por lo que comprendo que, para Novik, la relación íntima entre sus personajes no tenga el peso en la novela que yo, quizás, sí le hubiera dado. Sin embargo, el esbozo de historia de amor que existe se queda, simplemente en eso, en un esbozo. No se incide en los sentimientos de los personajes, las cosas pasan — como en el resto de la novela — por que sí, y porque no hay tiempo para pararse a pensar, básicamente. Y es una pena.

Por otra parte, creo que es una novela que le hubiera venido de perlas tener más de un narrador. En Un cuento oscuro todo se narra desde la perspectiva de Agnieszka, la protagonista, sin embargo, creo que hubiera sido genial, por lo menos, una segunda voz que narrara los acontecimientos en los que ella no es partícipe. Como os habréis dado cuenta, el hecho de que yo diga que hubiera venido bien un segundo narrador ( o un tercero) no es si no una muestra más de la carencia de profundidad de la novela, y de mi ansia como lectora de querer atar cabos y de saber más.

Sin embargo, no todo el monte es orégano. Me han gustado algunas cosas. En primer lugar, las referencias a leyendas eslavas y al folclore típico de la zona. Creo que es lo que más me ha gustado de la novela ya que me ha parecido novedoso y original. En segundo lugar, me ha gustado el girl power que desprende la novela. En honor a la verdad, hay que decir que la protagonista es toda una heroína, que no se vale de ningún maromo para alcanzar todo lo que se propone y eso, desde el punto de vista femenino, es de agradecer. Va un poco a su bola, tanto que la hace parecer un tanto fría y apática. Parece que no podemos ser cercanas y guerreras a la vez.

En fin, como comentaba casi al principio de la reseña, Un cuento oscuro me ha resultado un tanto decepcionante. Parece que, en los tiempos que corren, si queremos leer fantasía de la buena, debemos encomendarnos al siempre correcto Joe Abercrombie.