A veces pienso que debería escribir una reseña por libro. Es decir, que aunque lea una trilogía o una saga completa de corrido, lo ideal sería comentar cada libro por separado. Eso, aunque supondría más trabajo, propiciaría que actualizara más a menudo y evitaría que, tras pasarme algunos días (o semanas) sin comentar nada, alguien pusiera mi foto junto a las palabras “se busca” en el brick de la leche.

No obstante, aunque hay honrosas excepciones, normalmente no merece la pena pararse a comentar cada libro de una saga, sobre todo aquellas que no tienen una continuidad; las que sus libros tienen una estructura común, sólo diferenciándose entre sí por el nombre, el tipo de pelo y el color de ojos de sus protagonistas. Es el caso de la trilogía que hoy nos ocupa: Amor por números de Sarah MacLane.

Tengo que admitir que, cuando empecé a leerlos, motivada por sus extraños y -sobre todo- largos títulos, pensaba que posiblemente fueran muy originales. Sin embargo, del dicho al hecho hay un trecho, y reconozco que los libros me han decepcionado un poquitín, sobre todo a partir del segundo de ellos.

En general, son muy parecidos a la Trilogía de las Herederas de Celeste Bradley. No hay una dote para la primera que se case con un duque, pero casi. La acción se desarrolla en la primera mitad del siglo XIX; las señoritas son virginales aunque notables; y los caballeros nacen con el Kamasutra en el bolsillo trasero del pañal. Esto último, quizás, es lo que más me escama de este tipo de libros: me cuesta creer (o entender) que en aquellos tiempos no sólo las chicas fueran tan ligeras de cascos (un comportamiento, por otra parte, totalmente lógico desde punto de vista del lector actual), sino que los chicos fueran, ya no tan experimentados, sino tan altruístas, tan desprendidos, más interesados en el placer de la fémina que en el suyo propio. Ya no es por justicia o por capacidad, simplemente, es por mentalidad. Pero bueno, tampoco hay que pedirle peras al olmo.

Esta trilogía está compuesta por los siguientes libros: Nueve reglas que romper para conquistar a un granujaDiez lecciones para dar caza a un Lord y que te adore, Once escándalos para enamorar a un duque. De todos ellos, como suele ocurrir con frecuencia, el primero es el mejor. Está en la línea de A la caza del duque (Herederas 1), pero no es tan alocado, o por lo menos la chica no da tanta vergüenza ajena. Destaca, sobre todo, el asunto de la lista de cosas por hacer de Lady Calpurnia, una solterona con corazón aventurero, que se propone realizar todo tipo de actividades prohibidas por su sexo y posición; y el protagonista masculino, un dandy malote, guapísimo y machísimo, que todas sabremos valorar como se merece.

Aunque el primer libro, como digo, deja las expectativas muy altas, el resto de entregas no están tan bien. Para mi gusto, el segundo es el peor: creo que a los protagonistas les falta chicha y feeling. El último quizás es más emotivo, pero no llega a brillar tanto como el primero. Por lo tanto, mi consejo es que leáis el primero, si os quedáis con el gusanillo y queréis seguir, os aviso que los siguientes os dejaran un poco frías. ¡No merecen mucho la pena!