He de reconocer que compré Tiramisú al ron de Milly Johnson por la portada. Sí, después de todo lo que os he contado, he vuelto a caer en el mismo error. Sin embargo, no ha llegado a ser un fiasco. Compré la novela porque me apetecía leer algo de chick-lit, y la portada es lo que prometía: un libro para chicas, ligerito y agradable, que no me hiciera pensar demasiado. Y esas expectativas las cumple. Sin embargo, igual se pasa de ligerito y agradable. En cualquier caso, puedes vivir sin haberlo leído, en el sentido en que pasa por tu vida sin pena ni gloria.

Tiramisú al ron trata de cuatro maduritas, que deciden cumplir el sueño de su infancia: un crucero por el mediterráneo cuando tuvieran cuarenta años. Como suele pasar, la realidad de estas cuatro chicas, después de más de veinticinco años, no es ni de lejos la que se imaginaban cuando apenas eran adolescentes. Sus vidas las han llevado por diferentes caminos, aunque todos ellos bajo el común denominador de la infelicidad. Por un motivo u otro, ninguna se encuentra satisfecha con su devenir y, como podéis suponer, el maravilloso crucero en el que se embarcan, no solo reforzará su amistad, sino que cambiará sus vidas para siempre. Pinta bien, ¿verdad? El caso es que el libro no está mal del todo, sin embargo tiene algunos aspectos que no me han gustado demasiado. De ahí, que solo le haya otorgado dos estrellas.

En primer lugar, el libro es un poco aburrido. Tiene mucha paja. Entiendo que es un libro que se encuadra en un viaje, en un crucero por el Mediterráneo, para ser más exactos, y que el ama de casa media del Reino Unido (y la de Francia, y la de España, incluso), se pirran y se les hacen las tripas farolillos cuando escuchan el nombre de cualquier destino mediterráneo. Sin embargo, ¿es realmente necesario dar el parte exahustivo de todo lo que hacen a lo largo del día? A ver, no digo que sea interesante saber qué comen o qué monumentos ven en cada excursión, pero es que a veces he tenido la sensación de que se primaba más la hoja de ruta que la verdadera acción. Tienes la sensación de que las aventuras de cada una de las chicas pasan a un segundo plano con relación a la vida maravillosa dentro de un barco. ¡Como si el libro lo patrocinara una naviera!

Por otro lado, otro asunto que no me ha gustado es el poco humor que he encontrado en la novela. Es algo que he echado mucho en falta ya que, normalmente, este tipo de novelas, aunque incluyan sus agridulces momentos amargos, suelen ser bastante divertidas y las protagonistas bastante patosas, y estas, aunque son bastante trastos, no son para nada divertidas. Eso quizás contribuya a que me haya parecido aburrido.

En fin, si queréis una buena guía de viajes… ¡es vuestro libro! Por lo demás, no encontraréis entre sus páginas nada del otro mundo. ¡Eso sí! ¡Os entrarán muchísimas ganas de hacer un crucero!