Si me seguís desde hace un tiempo, sabréis que me declaro abiertamente fan de las novelas de Arturo Pérez-Reverte. Me consideraba fan ya entonces, en los años 90, en los tiempos de La tabla del Flandes o El maestro de esgrima, cuando muchos lo tachaban de escritor para multitudes y sin fundamento. Aunque he leído algún que otro libro de Pérez-Reverte que no me ha gustado demasiado, he de reconocer que, la mayoría de ellos, y he leído muchos, me han encantado, chiflado,… Y, a pesar de que le tengo bastante tirria al bueno de Arturo por ser un poco bocachanclas y por polemizar en demasía, siempre, cuando pienso en sus libros, tengo un pensamiento positivo hacia él… ¡qué buenas historias se monta el amigo!

Por lo tanto, si me seguís, sabréis que me encantan sus libros -como he dicho- y que, por otra parte, nunca me gustaron las novelas dedicadas al Capitán Alatriste. Recuerdo que, cuando tenía, aproximadamente, 15 años, leí La Tabla de Flandes, que me cautivó. De hecho, la he leído varias veces. Luego, El Club Dumas; genial, también. Y, por último, La Piel del Tambor que, aunque estaba ambientada en Sevilla y eso le daba ciertos puntos a favor, me gustó pero no tanto como las anteriores.

Acostumbrada, por tanto, a las misteriosas tramas de Pérez-Reverte;  a sus conspiraciones judeo-masónicas y sus puzzles complejísimos, topé, de repente, con El Capitán Alatriste: su siguiente novela por aquel entonces, y no me gustó. No me gustó para nada. De hecho, siempre he odiado, irracionalmente al personaje. No vi la película que se hizo hace algunos años, y, para más inri, desde que supe que  Vigo Mortensen interpretaba al Capitán, le empecé a coger muchísima tirria: ¡y eso que era, también, Aragorn en El Señor de los Anillos! ¡Desastroso!

Por azares del destino, El Capitán Alatriste, el mismo libro que leí hace 15 años (?) y que me gustó tan poco, ha caído, de nuevo, en mis manos. ¿Y qué puedo decir? ¡Que me ha encantado! ¡Lo he disfrutado muchísimo! Me he emocionado, me ha intrigado y me ha hecho querer  saber más acerca de Alatriste. ¡Estoy ansiosa porque el segundo libro caiga en mis manos!

No creáis que he pasado por alto, así a la ligera, lo extraño que ha sido que me haya gustado. ¡Para nada! No obstante, pienso que he llegado a una conclusión lógica que, seguro, os aclarará todo. Mientras que cuando tenía 15 años quería ser un pequeña adulta, que leía libros para adultos, donde no se escatimaba en asesinatos, sangre porque sí y misterios arcanos a granel, ahora, con casi 30, me gustan las aventuras. Lo reconozco. Me gusta la acción, las grandes gestas, los personajes que basan su vida en el honor y en el respeto, en la justicia. Por lo tanto, si también os gusta todo ésto, os recomiendo muchísimo que leáis este libro.

Evidentemente, a estas alturas de la película, no os puedo decir si, como yo, os introduciréis en una saga que merezca la pena y que mantenga el nivel hasta el final. Pero, sólo os tengo que decir, que Las aventuras del Capitán Alatriste ya conocen hasta una séptima parte. Así que, si tanto carrete ha dado… ¡tendrá que ser por algo!

Por último, me gustaría comentar que una de las cosas que más me han gustado de esta novela ha sido el componente histórico de la novela. Me ha emocionado especialmente la convivencia de los protagonistas con personajes tan esenciales en nuestra Historia como Quevedo, Lope de Vega o el Conde Duque de Olivares. Así mismo, conocer más datos sobre el Siglo de Oro español, la figura de Felipe IV y el ocaso de la gran potencia que fuimos, ha sido bastante entretenido e interesante. Y, todo ello, de la mano de aventuras, escaramuzas y conspiraciones, que causan de todo menos aburrimiento.