La dama número tresce

Una sobrecogedora intriga en donde lo real y lo imaginario se unen en un mundo perfecto y turbador. Un profesor de literatura se ve acosado por un sueño recurrente. Pero ese crimen de sus pesadillas tiene eco en la realidad, y su investigación detectivesca lo llevará a un universo en donde las palabras y la poesía son un arma de gran poder.

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Reseña

Creo que fue en vísperas de Halloween cuando, en una publicación de Facebook de una de las páginas de libros que sigo, se recomendó La dama número trece de Jose Carlos Somoza. Recuerdo que alguien dijo algo así como que era una novela que le había producido realmente miedo.

Mi relación con el terror, como género, es bastante desigual. De la misma manera que devoro novelas ligeritas, suelo atiborrarme también de películas de terror. Las disfruto muchísimo. No me llaman la atención demasiado las típicas de asesinos en serie o en las que solo salen tripas, sangre y ganchos. Me gustan las ocultistas, las de espíritus y poseídos, las de sectas… Y si encima están grabadas en primera persona — en plan Projecto de la Bruja de Blair o Paranormal Activity — mejor que mejor. Lo flipo en colores. Las he visto todas.

No obstante, en lo que concierne a los libros, la cosa cambia bastante. No suelo leer literatura de terror, más que nada, porque no me produce miedo. Las novelas siempre me parecen muy previsibles y, a menudo, las confundo con las policíacas o de ciencia ficción. Pocas novelas de terror han llegado a darme miedo; muy pocas han llegado a perturbarme. ¿Os pasa a vosotros también?

Supongo que el tema del terror es, también, algo bastante subjetivo. A ti no tiene por qué darte miedo lo mismo que me lo da a mi. De hecho, en la misma publicación donde se recomendaba este libro de Jose Carlos Somoza, también se recomendaba Drácula de Bram Stoker… ¡Lo que hay que leer, no?! A veces, me pregunto si realmente la gente lee ciertos libros o es simplemente postureo. No te digo yo que una señorita de finales del siglo XIX no se sobrecogiera con la (sobrevalorada) novela de Stoker, pero que alguien, en los tiempos que corren, pueda llegar a sentir terror con un libro de vampiros, ¡tiene narices! A mí, que siempre me ha parecido una incomprendida historia de amor… El problema de las románticas…

En fin… Como no suelo leer nada de terror tampoco sabía que Jose Carlos Somoza es un escritor bastante reputado en lo que al género concierne y que, de hecho, tiene muchísimas novelas; estas, traducidas, también, a muchísimos idiomas. Una nunca se va a la cama sin haber aprendido algo nuevo. La dama número trece es una de sus obras más célebres y es muy apreciada por los lectores. No hay duda de que está muy bien escrita y, en cierto modo, es bastante inquietante, pero reconozco que mi relación con ella ha tenido tantos altibajos que, al final, no me ha terminado de convencer.

Pero vayamos por partes…

El comienzo de la novela se me antojó un tanto cuesta arriba. Es uno de los aspectos que menos me ha gustado. Al principio, parece que te encuentras inmersa en una de esas novelas negras con gran componente psicológico, de las que no te enteras de la misa la mitad. La manera de escribir de Jose Carlos Somoza, aunque entiendo que es super correctísima y reputada, no me ha gustado demasiado. Me parece un poco petulante, en el sentido de que utiliza muchas palabrejas hiperrebuscadas, que presumo que él se congratula mucho en saber y utilizar. Es una apreciación mía totalmente subjetiva y personal, por su puesto. Me gustan un poquito más los autores algo más directos, que no parezca que tengan que estar, a como de lugar, demostrando lo bien que escriben y el dominio supremo que tienen del castellano.

Sin embargo, a pesar de que, como digo, al principio, la historia parece un poco cargante — encima con ese vocabulario tan estrambótico que no ayuda mucho — reconozco que, por un momento, cuando había avanzado un poco más, pensé que había dado con la novela de terror definitiva. ¡Y eso es mucho viniendo de mí! Recuerdo que una noche, cenando, le comentaba a mi novio — con cierta efusividad — que estaba leyendo un libro de terror que me estaba dando miedo — tampoco un miedo paralizador, pero sí que me inquietaba — y que la trama me estaba fascinando.

Y esto es, para mí, lo que salva la novela. La historia que se narra en La dama número trece, hasta cierto momento y como idea, es bastante buena. Por lo menos es bastante buena en lo que se refiere a lo que a mí me gusta o a lo que a mí me da miedo. Hay sectas que se remontan a los albores de la Historia, gente mala malísima porque sí y mucho horror. Quizás esto último sea lo más destacable, las imágenes horripilantes que es capaz de llegar a desarrollar Somoza, que parecen sacadas del mismísimo Jardín de las Delicias del Bosco o de una Pinturas negras de Goya.

No obstante, aunque durante gran parte del libro llegara a pensar que, efectivamente, me hallaba ante el libro de terror definitivo, también es cierto que, en cierto momento, la cosa fue decayendo de una manera brutal. De ahí lo que os comentaba de los altibajos. Lo que llegué a pensar que era excelencia pura se transformó en un tremendo rollo (en plan pero qué me estás contando) para terminar convirtiéndose en algo… inexplicable.

Por un lado, no llegas a entender cómo una idea tan buena puede ir decayendo de esa manera y que, finalmente, todo se resuelva de una manera tan anodina. Todos los misterios que rodean la trama se resuelven de la manera más convencional posible… Es como si, llegado a un punto de la novela, al escritor se le hubieran terminado las ganas de escribir, decantándose siempre por lo más manido y socorrido. Por otra parte, parece que también se le acabaron las ganas de explicar bien lo que ocurría porque, sinceramente, se llegan a precipitar los acontecimientos de tal manera que parece que, para justificar ciertos actos, el autor empieza a sacarse conejos de la chistera hasta agotar a la mismísima especie. ¿Que no sé salir de este entuerto? Pues, me saco este As que tengo escondido en la manga y Santas Pascuas. De verdad, de no ser por el léxico petulante, hubiera llegado a pensar que la segunda parte del libro estaba escrita por otra persona.

Luego, está el asunto de la poesía que, la verdad sea dicha, empezó a olerme a chamusquina desde el principio. No me gusta demasiado la visión tan simplista con la que se contempla a la lírica en este libro; como legitimando la opinión, de alguna forma, de todos aquellos que piensan — por desconocimiento — que la poesía no vale para nada o que no tiene sentido. Yo no es que sea una experta en la materia, pero sé del tema lo suficiente para poner a la misma altura todos los géneros literarios. Otra cosa es que unos sean más agradecidos comercialmentemente que otros, o que sean más accesibles… Pero esos son otros temas totalmente distintos y muy discutibles.

El caso es que esa idea de los poemas como armas o esa distinción entre versos útiles y versos simplemente bellos me da un poquito de dentera. Que sí, que queda muy cool eso de nombrar a muchos poetas — por cierto, todos muy mainstream — y que utilices versos en versión original por doquier — por cierto, sin traducir, para que quede todo más exclusivo —… Y, que sí, que para algunos estará más que bien eso de echarle un capote a la pobre lírica que parece nadie aprecia… Sobre todo si los que te leen son personas que opinan de esa manera y que, por ende, no han leído un poema en su puñetera vida… Yo, que he leído unos cuantos, aunque no muchos, aunque no suficientes, no me ha gustado.

En definitiva, una novela muy pretenciosa que, aunque está construida sobre buenos mimbres a los que se les podría haber sacado bastante más partido, llega a quedarse en nada. El final demasiado acelerado y mal explicado. De verdad, una verdadera pena.

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Categorías: 3-Stars, Reseñas, Terror

Escrito por El Ojo Lector

Soy El Ojo Lector y me encanta leer. Vivo en Sevilla (Andalucía, ES), con mi novio y mi chihuahua-pantera Panchito. Soy fanática de Los Beatles, me encantan los frijoles, el sushi, los macs, el Real Betis Balompié y las películas de Rocky. Desde 2008, leo y reseño en la sombra. Recomiendo libros. No esperes críticas edulcoradas; no las encontrarás, para bien o para mejor :)