No sé si os lo he dicho alguna vez, pero me gusta leer cómics. Tampoco es que sea una entendida en la materia — si me preguntas, no sabría decirte si Batman es de Marvel o de DC —, pero lo cierto es que sí he leído algunos y reconozco que me gustan mucho. Aunque suelen asociarse con la juventud, la verdad es que hay novelas gráficas sobre todo y para todos, y su lectura, particularmente, siempre me ha resultado bastante adictiva. Así que, si nunca te atreviste, quizás este sea el momento. ¿Debería escribir un artículo sobre cómics guays? Todo se andará…

Pues bien, me gustan los cómics y, entre ellos, los de Moderna de Pueblo. Tengo muchos de sus libros: Los capullos no regalan flores, Soy de pueblo y Cooltureta. También, Dejar de amargarse para imperfectas, pero ese no me gustó tanto. Aunque a primera vista son cómics muy enfocados a nosotras — que lo son — tampoco se puede decir que deban ser desterrados de las manos de los hombres. De hecho, mi novio ha leído alguno que otro, y se ha reído mucho. Por lo tanto, si eres hombre y me estás leyendo, no te bajes del barco: igual te puede interesar Moderna de Pueblo.

En fin, siempre estoy al quite cuando publica alguno de sus libros, y el estreno de este último, Idiotizadas: Un cuento de empoderhadas (además de agotarse la primera edición en tiempo récord), también trajo mucha miga. Se hizo viral un vídeo en el que una serie de señoras taladraban a preguntas casposas a Raquel Córcoles (Moderna de Pueblo) que, con mucho aplomo y muchas mano izquierda, sobrevivió a tan irrespetuoso lance. A partir de ahí, las ventas se dispararon y la novela, a día de hoy, es una de las más vendidas de la librería de Amazon.

Idiotizadas: Un cuento de empoderhadas fue uno de los libros que recomendamos para el Black Friday del año pasado. Tenía muchas ganas de leerlo, y lo cogí con verdaderas ganas. Toda la polémica generada, de alguna manera, potenció mis expectativas, y, como ya se sabe, unas altas expectativas suelen llevar a la decepción.

Aunque esta novela gráfica de Moderna de Pueblo está en la línea de las demás, en cuanto a creatividad y a humor (me ha encantado la estética y me he reído un rato), es probable que no me haya gustado tanto, particularmente, porque no me he sentido demasiado identificada con lo que en ella se cuenta. Pero intentaré explicarme…

Idiotizadas: Un cuento de empoderhadas tiene una misión bastante loable: ayudarnos (a las mujeres) a quitarnos de encima capas y capas de prejuicios y dogmas que se nos han ido metiendo en el coco desde pequeñitas. Todo eso del príncipe azul, el comieron felices para siempre y la princesa bella y modesta son conceptos que, aunque más de una pensemos que no tienen nada que ver con nosotras, muchas veces los tenemos tan asumidos que ni siquiera nos damos cuenta de que los perseguimos. Con su novela, Moderna de Pueblo viene a decirnos que las mujeres podemos ser lo que queramos, y que no tenemos que seguir un determinado patrón. También, que no nos da la felicidad simplemente ser la mujer de o la madre de, por supuesto.

Por lo tanto, hasta ahí, perfecto. Aunque yo sea lo suficiente realista (o cínica) para no haberme quedado en el momento cuento de hadas, entiendo que es algo que hay que poner de manifiesto y difundir. Además, la forma tan atractiva con la que Moderna de Pueblo introduce esta problemática, hace que todo se asimile de manera fácil y buenrollista. Como ya he dicho, los cómics de Raquel Córcoles son muy divertidos: y este no es una excepción.

Sin embargo, como os decía, no he llegado a identificarme con ninguno de los personajes de la novela. Y, aunque esto no debería suponer en principio ningún problema (cada mujer es un mundo, mi casuística no tiene por qué aparecer en la historia), reconozco que me ha chirriado un poco la actitud de las chicas de la novela.

Igual que se deja patentemente claro que no tienes que seguir el camino prefijado por nuestras comeduras de coco, en algunos momentos, parecía que también se dejaba patente cuál era el camino que no debías seguir. No sé… Aunque no es mi caso, parecía que se censuraba de alguna forma que alguien quisiera tener hijos, o que dejara de salir, o que se fuera a vivir a las afueras, o, si me apuráis, que fuera ama de casa. Y, aunque repito, no es mi caso, igual que hay mujeres que no quieren tener críos, también hay muchas que lo consideran algo indispensable en sus vidas, y no por eso son menos feministas, menos inteligentes o menos guays.

En general, supongo que todo se queda en una visión bastante frívola de un asunto que no lo es. Las protagonistas, al final, resultan ser unas chicas pijas, con preocupaciones de chicas pijas y nada más. Todo es muy superficial y, a mi modo de ver, no se va a lo fundamental. Y, claro, tratándose de una novela gráfica que va precisamente sobre ello, qué queréis que os diga: hubiera esperado una visión un pelín más profunda.

Por otro lado, frases del tipo ni machismo, ni feminismo: igualdad. Tampoco ayudan mucho, la verdad… Regular ese detalle, ¿eh?

En conclusión: Idiotizadas. Un cuento de empoderhadas no puede tomarse ni mucho menos como un manual sobre la igualdad. Tampoco creo que Moderna de Pueblo pretendiera esto. Sin embargo, yo, como lectora y seguidora, no esperaba encontrarme una novela tan sesgada. Probablemente, esta iniciativa no caiga en saco roto: la gran repercusión de la novela llevará el mensaje a personas que seguro que necesitan mucho conocerlo. Sin embargo, supongo que a muchas otras se les quedará una bonita cara de póquer (como a mí)

Por cierto: el feminismo es igualdad.