Hace tiempo que no acabo un libro, y hoy me siento realmente feliz por haber acabado éste  sin haber muerto de aburrimiento en el intento. Si no publico reseñas no es porque no lea, que leo, sino porque hasta ahora no había encontrado un libro que me motivase, que me enganchase a seguir conociéndolo más allá de las 50 páginas.

Lo realmente curioso es que la senda de la lectura la haya encontrado con un libro de terror ya que tengo gustos realmente exigente en lo que a este género se refiere. No recuerdo haber sentido auténtico terror con ningún libro. Normalmente, prefiero un buen libro a una película pero, en el caso del miedo, prefiero mil veces lo visual. Quizás es que no tenga suficiente imaginación o que no sea capaz de empaparme de la atmósfera como lo hago ante una película. De pequeña, recuerdo que me gustó mucho “It” de Stephen King  porque me causó un miedo real. No obstante, también es cierto que tenía 15 años cuando lo leí, y tampoco quiero releerlo para no quitarle el grato recuerdo que siempre de él me acompaña. (Es curioso esto de que te agrade un libro de terror…).

Apartamento 16 de Adam Nevill tampoco me ha dado excesivo miedo. Es decir, me he levantado por la noche para ir al servicio y no me ha preocupado, ni la oscuridad, ni las horas, pero sí me ha impresionado. Bastante. Es una historia que no digieres sólo cuando lees, si no durante el día. Apenas he tardado una semana en leerlo y os puedo asegurar que no me lo he podido quitar de la cabeza. No sintiendo miedo, más bien impactada, y, el mismo machaque del libro en tu cerebro, te impresiona más ya que, de alguna forma que no pienso revelar, te identificas muchísimo con la historia y los personajes del libro. Te sientes un poco, como alineada. Es raro, pero realmente, como os digo, es un libro que me ha calado.

El libro recoge muchísimas situaciones escalofriantes fruto de la misma ubicación de la historia. Imaginaos un edificio antiguo, en la mejor zona de Londres; un apartamento cerrado desde los años 50 en donde, de repente, empiezan a escucharse ruidos; un vigilante nocturno que hace su ronda; espejos que revelan cosas extrañas; voces… Parece ser que Adam Nevill se inspiró en su propia experiencia como vigilante nocturno.

Para los que quieran referencias les diré que Apartamento 16 es una mezcla entre “El resplandor“, “La semilla del diablo” y creo que tiene bastante de Lovecraft. Una mezcla explosiva y realmente recomendable.