La verdad es que hacía ya un tiempo que quería leer “Aléxandros” de Valerio Massimo Manfredi. “El imperio de los dragones“, también de Manfredi, me cautivó en su día. Realmente, fue una lectura original y estimulante que recomiendo a todos. Por ello, partiendo de que “Alexandros” era del mismo autor, no me importó, en ningún momento, sumergirme en una historia épica de las buenas: ¡La vida de Alejandro Magno!

No soy una fanática de la épica, pero mentiría si no admitiera que me entusiasman películas como “300”, “Troya”… igual, en otra vida, fui legionario (romano) o un valiente guerrero macedonio o espartano. Siempre me han atraído este tipo de historias, aunque también debo reconocer que no soy muy propensa a leer novelas históricas. Que un libro relate algo que ha ocurrido de verdad, irracionalmente, me hace pensar en que lo que leo es algo totalmente vacío de originalidad. Aunque, por otro lado, no tiene por qué, ya que, muchas veces, la realidad supera a la ficción.

No obstante, como digo, me atreví con “Alexandros“. ¿Qué puedo decir? Algo que leí bastante tarde es que este libro de Manfredi es una “novela juvenil“. No sé si los demás libros de este profesor de arqueología, están encaminados a jóvenes. No obstante, en el caso de la obra que hoy nos ocupa, se hace bastante patente y es, lo que sin duda, menos me ha gustado del libro. Como veréis, lo he leido en bastante poco tiempo. Es, sin duda, una lectura agradable y sencilla.  Engancha lo suficiente para que no olvides que tienes que leer el siguiente capítulo.

Asimismo, es bastante fiel a la que, supongo, es la historia real de Alejandro Magno. Como deberíais saber, Alejandro Magno fue proclamado rey de Macedonia cuando apenas era un adolescente. Sus ansias por conocer otros lugares y expandir la civilización griega a través del mundo conocido lo hicieron embarcarse en un trepidante y aguerrido viaje que le llevó hasta la propia India. Como comprenderéis, sus aventuras se desarrollaron a lo largo de cientos de ciudades milenarias (hoy desaparecidas, tal vez, incluso, renombradas) para las que he tenido que hacer uso del atlas histórico de EGB intentando localizarlas. Más o menos, todo lo que se relata en el libro se correponde con el viaje de Alejandro que se traza en mis mapas, por lo que le presupongo, al libro de Manfredi, cierta veracidad histórica.

¿Cúal es el problema entonces? Pues, precisamente, lo que os comentaba; que es un libro juvenil. Se echan en falta muchos detalles que para el ojo más adulto son imprescindibles. Por ejemplo, nunca se menciona la identidad sexual de Alejandro. Durante su vida, Alejandro tuvo, oficialmente, tres esposas de diferentes etnias. A su lado, siempre se encontraba Hefestión, su supuesto amante. A día de hoy, sabemos que Alejandro Magno tendía a la homosexualidad (supongo que también tendía a la heterosexualidad), ¿por qué ocultar un detalle tan importante? Sinceramente, espero, que no fuera porque “Aléxandros” es una novela para jóvenes.

Por otro lado, la novela tiene un ritmo realmente rápido. Supongo que las hazañas completas de Alejandro Magno recogerían tomos y tomos de historia pero, sin duda, en éste libro, sientes que todo va demasiado rápido. Las campañas, las batallas, se resumen en menos de una página. Y no es que yo sea una fanática de las novelas que desmenuzan tramo a tramo las etapas de un combate pero, desde luego, me gustaría saber más concienzudamente por qué se ganó o se perdió algo. Asimismo, una de las cosas que más pena me ha dado no encontrar en este libro es el uso de la descripción. Mirándola en un atlas, la expedición de Alejandro Magno fue asombrosa. Visitó decenas de paises, ciudades, etnias… visitó Babilonia, Persépolis… Y casi no se nos aportan descripiciones de dichas ciudades: sólo un pequeño apunte de los jardines colgantes, el palacio del Gran Rey persa y poco más.

Y por último, algo que me ha decepcionado bastante es que hay cuestiones  importantes a lo largo del libro que no quedan resueltas. Es el caso de lo siguiente:

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En resumen, es buen libro para pasar el tiempo y aproximarte algo a la figura de Alejandro Magno. No esperéis historias profundas, pues no las encontraréis.