Reconozco que hay libros que me cuesta bastante reseñar. Por lo general, aunque siempre hay matices, estoy bastante segura acerca de si me gusta un libro o no, si me ha agradado mucho o poco. En cambio, hay veces que la reseña se hace muy compleja porque los aspectos positivos del libro están muy a la altura de los negativos. Este es el caso, sin duda, de este Sigue lloviendo de Alice Kellen que, por momentos, me ha resultado un libro bastante anodino y que, por otros, me ha mostrado detalles que me han gustado bastante. Así que, para facilitarme un poco la labor, esta reseña será de esas en las que se diferencia claramente lo positivo de lo negativo. Vosotros seréis los jueces; los que, en última instancia, decidiréis si merece o no la pena leer o no esta novela.

Así que empezaremos por lo que me ha gustado

En contra de la mayor parte de las opiniones que he tenido la oportunidad de leer por ahí, me ha gustado que el libro sea breve. Sí, muchos piensan que Alice Kellen se ha quedado un poco corta y que debería haber hecho de la historia una trilogía. Ya sabéis que mi máxima es siempre si lo bueno es breve, tres veces bueno, así que me ha gustado mucho que todo sea bastante directo. No lo sé, cada vez valoro más un libro corto. ¡Se dejan ver tan poco!

Por otro lado, también me ha gustado la manera de escribir de la autora. Me ha parecido cuidada, elegante, con oficio… Es bastante adulta, a pesar de que Alice Kellen ronda los 25 años. Además, la manera en que está concebida la novela — no os revelo mucho si os digo que todo comienza en el momento en que un matrimonio decide divorciarse — es bastante original. La autora, con mejores intenciones que buenos resultados, va sacándose ases de la manga — que no conejos — para ir desgranándonos poco a poco una historia sobre la que, de inicio, partimos con muy pocos datos.

Así que, básicamente, estos son los aspectos positivos, a mi modo de ver, de Sigue lloviendo: brevedad, buena escritura y buen planteamiento. Es una pena que, en líneas generales, la historia me haya transmitido tan poco (y ahora empiezo con lo malo). La verdad es que no ha llegado a emocionarme, ni a engancharme… Y eso que la novela está pensada para que sigas profundizando, leyendo y queriendo conocer más. Sin embargo, a mí, por momentos, ha llegado a aburrirme, y, a pesar de que el argumento es bastante duro, no llegaba ni siquiera a sentir tristeza o compadecerme por los protagonistas.

Tampoco me ha encajado mucho la manera en que está planteado el cambio de narrador. En la novela, se alternan los capítulos concebidos desde el punto de vista de cada uno de los miembros de la pareja. Sin embargo, la manera de narrar de ambos me ha resultado demasiado parecida, por lo que, a veces, llegaba a confundirme: no sabía si se trataba de él o de ella el que, en determinados momentos, se hacía cargo de la historia.

Quizás todo esto sea algo que solo me ha ocurrido a mí. Por lo general, la novela ha gustado mucho y ha recibido inmejorables críticas por parte de los lectores. Sin embargo, a mi me ha dejado fría y con ganas de acabar. Me ha costado llegar al final, a pesar de que la novela es bastante corta.

Así que, como os dije antes, la decisión está en vuestras manos. ¿La leeréis o no? ¿Coincidiremos esta vez en opiniones? ¡Se admiten apuestas! En cualquier caso, y a pesar de los puntos negativos, Alice Kellen, como autora, me ha dejado una buena impresión. Me quedo con su nombre (o, mejor dicho, con su pseudónimo)…