“Los ojos amarillos de los cocodrilos” de Katherine Pancol fue uno de los libros que me regalaron por mi cumpleaños. Al no ser un libro que hubiera adquirido yo y, debido al misterio y secretismo que escondía su contraportada, he de admitir que no le había dado al libro demasiadas oportunidades. Bien es cierto, que era un título original, lo que le hacía ganar puntos pero, sinceramente, pensaba que lo que se encontraba detrás era un libro más de autoayuda para mujeres de mediana edad.

Al empezar a leerlo me pareció un libro bastante facilón. Entended que yo venía de leer ese libro tan raro de Murakami, por lo que, supongo, que encontrar situaciones más o menos normales y familiares se me asemejaban a una gran trivialidad. Además, me recordaba muchísimo a un libro que, en su día, me gustó mucho y he recomendado a lo ancho y largo de este mundo: “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery. Es, en este sentido, un libro muy francés y parisino. Es como la película “Amelie”: plagada de personajes entrañables, malos malísimos, buenos buenísimos, pasteles, repostería, libros,…

Cuando llevaba más de la mitad del libro, pensaba en mi crítica y creía que iba a resolverla con un simple ” un libro cómodo y agradable para leer”, un poquito de autoayuda y de drama pero, indiscutiblemente, una gran apuesta como libro de vacaciones. Horas más tarde, cuando lo terminé, puedo decir abiertamente que es un libro que, en términos generales, me ha gustado mucho. Es sencillo, sin pretenciones, facilón, a veces, con un final, ante todo, feliz, pero también, tiene su venilla crítica, no tanto a la sociedad en sí como a las propias mujeres y a su circunstancia; porque, señores, si me olvidé comentarlo, es un libro de mujeres. De mujeres de todas las edades. Como dice mi contraportada: “Esta novela habla de hombres. Y de mujeres. Las mujeres que somos, las que querríamos ser, las que nunca seremos y aquellas que quizás seamos algún día”.

Totalmente aconsejable!!