Aunque sé que volveré a ella en breve, últimamente tengo una relación un tanto agridulce con la novela romanticona (no digamos ya con la erótico-festiva). Durante toda mi vida lectora, he leído de todo y, de hecho, me jactaba siembre de ello. Ahora, parece que la “novela rosa” me tiene sorbido el seso. ¡Vamos!¡Que parece que siempre leo lo mismo! Y como es posible que sea cierto, esta vez, he querido cambiar un poco de estilo… De hecho, es algo que me gustaría hacer cada cierto (y corto) tiempo.

¿Por qué elegí La verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker? Por una mezcla de unos cuantos factores: el soberbio éxito que está teniendo en Francia; los múltiples premios que le está otorgando la crítica, y que, incluso aquí, en la España cañí, se encuentra entre los más vendidos del momento. También, hay que decir que la sinopsis me recordaba un poco a Millenium y a Stieg Larsson aunque , por otra parte, también se asemejaba mucho a libros de Camilla Läckberg y  de Herny Mankel… Esperando que se pareciera más a los del primero que a los de estos últimos me tiré a la piscina, y he de decir que no me equivoqué.

La verdad sobre el caso Harry Quebert es un buen libro tiene mucho que ver con los de Larsson, es cierto, sobre todo con el primer libro de la trilogía Millenium, Los hombres que no amaban a las mujeres: hay una chica perdida y una sociedad un tanto hermética y pequeña donde el culpable puede ser cualquiera. Además, es un libro que engancha muchísimo, que te tiene constantemente en vilo, lo que provoca que leas sin descanso. Además, está todo ese rollo de señor maduro seduce a una quinceañera que genera cuanto menos grandes dosis de morbo.

Por otra parte, es destacable la trama paralela que se desarrolla a la vez que la policiaca. La verdad sobre el caso Harry Quebert tiene mucho de metanovela. Es una novela que explica cómo escribir una novela, que indaga en la creación de una de ellas, algo, por otra parte, intrínseco al propio vivir del escritor. De este modo, además de una inquietante, frenética, trama políciaca, con inesperados giros, tenemos una novela que nos habla sobre el proceso creativo que supone escribir una novela, los bloqueos, la estructuración de un libro y el sentido de ser escritor. Muy interesante si muchas veces has querido escribir algo y no has pasado de la primera página.

No obstante, no todo ha sido un jardín de rosas, de ahí que el libro tenga nada más (y nada menos) que cuatro estrellas. Como no, de nuevo, ha sido el final… No sé si me he vuelto demasiado exigente, pero según mi opinión esta novela cojea en el final. Creo que a Dicker le ocurre algo parecido que a lo que le pasó a los guionistas de Perdidos: marearon tanto la perdiz, crearon tantas subtramas, que el final se tornaba imposible y por momentos irreal. En El caso de La verdad sobre el caso Larry Quebert, después de tantos giros, después de poner en el punto de mira a más de una decena de personajes (dudas de la inocencia de todo el mundo), la solución final se torna demasiado complicada e irreal. Es demasiado forzada, para mi gusto, y existen algunas incoherencias inexplicables.

Pero bueno, por lo general, es un buen libro. Ahora que por estas latitudes estamos más que hartos de frío, es una novela perfecta para leerla junto a la estufita, calentitos, con un chocolatito caliente. ¿Os gusta el plan?