Dexter, el oscuro pasajero

Dexter Morgan no es precisamente la clase de hombre que presentarías a mamá. Su tendencia al asesinato puede resultar algo desconcertante. Pero en el fondo de su corazón Dexter es el perfecto caballero; un apoyo para su hermana, Deb, miembro de la policía de Miami, y alguien interesado sólo en terminar con gente que de verdad se merece su visita especial. Aunque es un hombre atractivo, Dexter se muestra totalmente indiferente, y, con franqueza, un poco perplejo, ante las atenciones que le prestan las mujeres. Y, pese al hecho de que no soporta la visión de la sangre, trabaja como analista de restos de restos de sangre para la policía de Miami, una labor que le permite estar al día de los últimos crímenes y mantenerse ojo avizor ante la siguiente presa. La organizada vida de Dexter se altera de repente cuando un segundo asesino en serie, mucho más visible, aparece en Miami. Dexter se siente intrigado, e incluso encantado, al ver que ese otro asesino parece tener un estilo virtualmente idéntico al suyo. Y sin embargo Dexter no puede evitar la sensación de que ese misterioso recién llegado no se limita a invadir su terreno... sino que le lanza una invitación directa para "ir a jugar con él".

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Reseña

Hace algunos días, por Facebook, os comentaba que iba a tomarme un pequeño descanso, en cuanto a literatura romántica y/o guarrindonga, e iba a comenzar a leer las aventuras de Dexter. Pues bien, dicho y hecho. Aquí tenéis, recién sacada del horno, la reseña acerca de lo que me ha parecido el primer libro: Dexter, el oscuro pasajero.

En general, me ha gustado, aunque no me ha llegado a obnubilar. Prueba de ello es que he decido no leer la serie de una sentada, como suele ser habitual en mí. Aunque mi intención es leer el resto de libros, no obstante, como os he comentado, no me ha llegado a enganchar hasta el punto de necesitar seguir leyendo el resto de la historia de inmediato. ¿Quién sabe? Después de los libros tan altamente adictivos que han pasado últimamente por mis manos, hace falta auténtica dinamita para que una historia me enganche. Aunque, he de reconocer, que este libro lo he leído en relativo poco tiempo.

Lo que más me ha gustado, y supongo que en esto coincidirá buena parte del planeta, es que Jeff Lindsay sabe escribir. Realmente, es muy ingenioso. Su manera de relatar me ha parecido muy atractiva y original. Supongo que leer sus libros en inglés – y ser capaz de captar todos los matices de esa lengua- debe ser una experiencia inolvidable. No obstante, desde mi punto de vista, he de reconocer que muchas veces el libro se sustenta en las habilidades narrativas de Lindsay. Me explico. Tras pasar de la sorpresa inicial, que es encontrarte con un relato tan chispeante, todo se vuelve un tanto repetitivo; una y otra vez se teoriza sobre realmente lo mismo, eso sí, magníficamente relatado por Lindsay. No obstante, a pesar de esto último, tienes la extraña impresión de que lo que estás leyendo es, practicamente, material de relleno muy bien escrito. Muchas veces tienes ganas de que pasen más cosas.

Muchos diréis que tanta repetición y tanto obcecamiento en una serie de asuntos obedece a la construcción del propio personaje: Dexter, un psicótico consumado. Otro punto genial de la novela, sin duda. He de reconocer que, además de saber de oídas que había una serie de televisión, yo no conocía mucho acerca del personaje. Bueno sí, sabía que era un asesino, del estilo de Christian Bale en American psyco. No obstante, una vez más, tengo que hacer hincapié en la originalidad que ha desplegado Lindsay en la novela. Dexter no es sólo un asesino, es un completo amoral sociópata, que vive una doble vida. Sin ningún tipo, aparente, de sentimientos hacia nadie, comparte con el lector su propia realidad desde la más absoluta sinceridad y de manera muy honesta. Quiero ver la serie -aunque no sé si esperaré a terminar los libros para hacerlo- no obstante no dejo de preguntarme cómo se solucionará en la pequeña pantalla el conflicto interno del propio personaje. Porque, según mi punto de vista, este aspecto es el punto en el que recae toda la grandeza del personaje y de la propia historia.

Uno de los aspectos que no me han gustado es que, a diferencia que lo que ocurre con el propio Dexter que, a pesar de sus inevitables defectos, es presentado -por él mismo- como una mente privilegiada, el resto de personajes tienen el cociente intelectual de una ameba. Quizás se pueda pensar que, al ser narrada la historia desde el punto de vista del protagonista, todas las impresiones que recibe el lector están marcadas por el sesgo que le imprime el propio personaje. Pero no es así. Me refiero, para que os hagáis una idea, a los aspectos y a las opiniones que se despliegan en relación a la serie de asesinatos que ocurren en este primer libro. Las conjeturas de Dexter no son sólo las más directas, las más razonables, las más sencillas, si no que en comparación, las del resto del mundo son totalmente descabelladas. Es decir, es más difícil pensar como lo hacen el resto de personajes con cociente de ameba -una panda de descerebrados- que como lo hace Dexter. Muchos verán en ello una crítica a la sociedad donde un asesino no muy cuerdo es más razonable que el resto de la sociedad respetable. A mi me parece todo demasiado fácil. En el mundo de Dexter, todo el mundo es borderline menos él mismo, ¿con razón convertirse en un sociópata asesino, no?

Por último, me han encantado las descripciones de la conducción y el tráfico en Miami… no es muy diferente a la forma de conducir de por aquí, por lo menos no muy diferente a la mía…

Escrito por El Ojo Lector

Soy El Ojo Lector y me encanta leer. Vivo en Sevilla (Andalucía, ES), con mi novio y mi chihuahua-pantera Panchito. Soy fanática de Los Beatles, me encantan los frijoles, el sushi, los macs, el Real Betis Balompié y las películas de Rocky. Desde 2008, leo y reseño en la sombra. Recomiendo libros. No esperes críticas edulcoradas; no las encontrarás, para bien o para mejor :)