Como bien sabéis, a estas alturas de la película, ya estoy un poco harta de toda la literatura erotico-festiva y de su interminable boom. No obstante, siempre caigo con nuevos títulos – por error o con esperanzas de encontrar algo mínimamente original- y, por lo general, los resultados son bastante desiguales. Porque eres mía de Beth Kery me causó repelús y, después de leerlo, juré y volví a jurar sobre las futuras cenizas de Charlaine Harris que no volvería a leer nada por el estilo. Sin embargo, algo más tarde, vi la atractiva portada de Beautiful Bastard dejemos atrás el “un tipo odioso” que más que título alternativo o traducción parece el nombre de otra novela que no tiene nada que ver con esta – volví a caer en la tentación e incluso le hice un hueco entre mi lista de lecturas.

He leído críticas de todo tipo acerca de este libro. No obstante, teniendo en cuenta el tipo de novela que es y no queriéndole pedir (nunca!) peras al olmo, a mí me ha gustado bastante. Básicamente porque Beautiful Bastard tiene dos cosas que me suelen gustar: un tipo malote y buenorro (malotes al poder siempre) y el punto de vista masculino. La verdad es que no sé si tendré algo raro, pero me motiva más en la historia el punto de vista masculino. No sé, creo que tengo más curiosidad por conocer el punto de vista de un hombre que el de una mujer. Al fin y al cabo, el modo de la chica me lo conozco al dedillo… el del hombre, aunque por supuesto tampoco es demasiado complejo (por no decir nada complejo…) supone una perspectiva diferente y… ¿morbosa?

En otro orden de cosas, también me ha gustado, en parte, por el “rollo” que tienen entre sí los protagonistas. A diferencia de otras novelas del estilo, no nos encontramos ante el machote absorbente, con taritas psicológicas y descarriadas prácticas sexuales. Tampoco ante el hombre machista y la chica abnegada. Aunque copulan como conejos (y últimamente en qué novela no, verdad?) puede decirse que son personas, más o menos, en sus cabales, y la relación amor-odio que se traen durante buena parte del libro es bastante refrescante.

La verdad es que el asunto de la chica mojigata y el donjuan verbenero, más que oler, apesta, de modo que esta nueva perspectiva se agradece. Luego está el tema del amor en la oficina, eso de que te ponga tu jefe (aunque le odies) y te lo tires, que a mí, sinceramente, me da un poco de grima. Que en un libro una señorita se tire a su jefe, por muy bueno que esté, siempre, siempre, siempre te obliga a pensar en montártelo con el tuyo… No sé cómo será el vuestro, pero yo prefiero no pensar en el mío sin, por lo menos, calzoncillos de esparto, una parka de plumón y un gorrito de lana rojo con renos. No lo tocaría ni con un palo… ¡aunque le agradezco desde lo más profundo de mi alma que me tenga en nómina! Por tanto, era un tanto complicado identificarme con la protagonista, lo que no impedía que fantaseara ardientemente con que, alguna vez en la vida, me tocara un semental guapete como jefastro… ¡le perdonaría todo y haría horas extra!

Ay! Que me voy por las ramas, me temo… En fin, para culturizaros un poco y como dato curioso, os diré que Beautiful Bastard (y la otra novela, Un tipo odioso) es producto de un fanfic llamado The Office llevado a cabo por dos chicas bajo el pseudónimo de Christina Lauren. Por lo que parece, se dejaron el 99% de la imaginación en los encuentros sexuales de los protagonistas, ya que no se comieron mucho la cabeza en la elección del seudónimo puesto que una se llamaba Christina y la otra Lauren. Blanco y en botella. Está claro que lo sencillo siempre funciona. Ahí las tenéis, vendiendo libros como churros y con una retahíla de títulos relacionados que llegarán a nuestro país dentro de nada.

Como ya sabéis, tengo un montón de sagas/series a medio leer, no sé si esta serie seguirá el mismo camino. En cualquier caso, os recomiendo esta primera entrega. Es, en cierto modo, diferente, excitante y muy muy adictiva. De hecho, pienso añadirla a la lista de Libros que enganchan. ¿Qué decís? ¿Os atrevéis?