




El asombroso viaje de Pomponio Flato. En el siglo I, Pomponio Flato viaja por los confines del Imperio romano en busca de unas aguas de efectos portentosos. El azar lo lleva a Nazaret, donde el carpintero del pueblo va a ser ejecutado por la muerte de un rico ciudadano. Muy a su pesar, Pomponio se ve inmerso en la solución del crimen, contratadopor el hijo del carpintero, un niño candoroso y singular, convencido de la inocencia de su padre, un hombre pacífico, pero que oculta un gran secreto. Cruce de novela histórica, novela policíaca, hagiografía y parodia de todas ellas, El asombroso viaje de Pomponio Flato es la obra más insólita e inesperada de Eduardo Mendoza, y también una de las más ferozmente divertidas.
A veces, leo dos libros a la vez. Un comic para el baño, una novela en la mesita de noche. Últimamente, además, me ha dado por leer en casas que no son mías y en las que paso gran parte de mi tiempo. “El asombroso viaje de Pomponio Flato” fue una de esas lecturas fuera del hogar. Llegué a ella con cierto recelo, la verdad. Bien es cierto que muchas personas me han comentado que era un libro que valía muy mucho la pena. También, hay que reconocer que, fuera a la librería, centro comercial o sucedáneo que fuera, siempre estaba entre las novelas más vendidas (aunque eso, muchas veces, no quiere decir nada). Lo malo es que era un libro de Eduardo Mendoza y yo, a este señor, desde siempre, le he tenido un poco de tirria. La culpa es, sin duda, de “El misterio de la cripta embrujada“. Como para muchas personas de mi generación, esta novela de Mendoza era lectura obligada en Bachillerato, E.S.O, o lo que fuera que cursaras en ese apasionado momento donde el B.U.P. dejó de existir. Nunca me ha gustado eso de tener “lecturas obligatorias” y, además, creo recordar que “El Misterio de la cripta embrujada” siempre supuso, para mi mente adolescente, un completo aburrimiento. Así que obra y escritor entraron de lleno en mi bolsa de “tirar para olvidar”.
Y ahora, aquí me veís, leyendo una obra del susodicho y diciendo, abiertamente, que me ha encantado. ¿Igual hay que darle otra oportunidad a Eduardo Mendoza? ¿Es posible que haya ganado este año el premio Planeta? ¿Me lo compro? No obstante, según dice la sinopsis del libro, es una de las obras más inesperadas del autor por lo que ¿es probable que se haya vuelto, de repente, entretenido? ¿Después de ésto se ha vuelto a sumergir en el tedio? Ni que decir tiene que comento ésto con todos mis respetos al señor Mendoza. Asimismo, ruego recomendaciones de sus obras que puedan borrar de mi cerebro la mala imagen que me dejó el escritor y que, recién ahora, comienza a mejorar.
¿Cómo podría explicar de qué va “El asombroso viaje de Pomponio Flato“? Creo que lo más descriptivo sería decir que es una mezcla entre “La vida de Brian” (película), el “Nuevo Testamento” (novela histórica), una novela facilona de “Agatha Christie”, algo de Terry Pratchett y un poco de Austin Powers o Colombo. ¿Complicado no?. “EAVDPF” es, sin duda, una novela desternillante, ocurrente y chispeante. Todo acontece en tiempos de Cristo, donde el protagonista (Pomponio) ejerce de improvisado investigador privado contratado por el mismísimo niño Jesús. Durante sus pesquisas, acompañado siempre por éste, se relacionará con grandes personajes de la mitología cristiana: Lázaro, el confidente o garganta profunda, una Virgen María que trasciende del papel relegado de una madre del siglo I o un San José defensor de su honor a toda costa. Como en la película de los Monty Pyton, todos los personajes son realmente desternillantes, cayendo, incluso, en el surrealismo. Ademas, todo ello conjugado, asombrosamente, sin caer en la blasfemia (aunque esta afirmación, viniendo de una agnóstica, tiene poco crédito).
Aunque, sin duda, se parodia a la religión y a todo lo que a ella le rodea, también creo, que la historia de Mendoza constituye una manera de desmitificar y relajar tensiones. Es más, para mí, una no creyente que ,en su día, se crió en un colegio de monjas con el Niño Jesús todo el día en su mente, ha supuesto una manera muy dulce de volver a conectar con la historia y el mito. Porque, aunque la sátira, la crítica y la parodia están muy presentes en la obra de Mendoza, también es cierto que, al final, deja un regusto de dulzura hacia lo incomprensible, lo sobrenatural y hacia la propia divinidad… que, inexplicablemente, llega a tocar en el corazón. Eso y las fechas en las que estamos han supuesto que haya sido un libro muy especial para mi.
Os lo recomiendo encarecidamente y desde este sitio de lectura os deseo una muy Feliz Navidad y un 2011 realmente genial a todos los que leáis estas líneas.








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Es curioso como una mala experiencia o simplemente una apreciación que tengamos de un escritor nos recela a la hora de decidirnos por leer alguna de sus obras.
No recuerdo bien si fue una lectura obligatoria en mis estudios pero si que siendo un adolescente me lo leí y, me gustó. Al menos eso creo.
Me pasa lo mismo que a ti con Arturo Perez Reverte, ^^
Curiosamente este libro a mi me dejó un poco frío, supongo que esperaba algo más de él, después de tantas críticas buenas leídas sobre él y despues escuchadas. Así que ahora mismo tengo un parentesis con el señor Mendoza en el cual espero que pueda eunir las fuerzas necesarias para leerme La Aventura del Tocador de Señoras, que es otro de esos libros suyos que alguien me dijo algún día en algún momento que me leyera.
Un besazo, of course!!!!
Caminante, de verdad te dejó frío?? Yo me he reído mucho, la verdad. No es un libro para comerte mucho la cabeza, pero te hace pasar un buen rato
Por cierto, me estoy leyendo otro de Marian Keyes, así que estoy en un momento femenino, jeje
Lagartija… al contrario que a ti, a mi, desde siempre, me ha gustado (encantado!) Pérez Reverte. Eso sí, sus primeros libros… con Alatriste reconozco que nunca he podido.
Feliz Navidad a los dos, por cierto!
fELIZ nAVIDAD TAMBIÉN A TI… tu y la Marian Keyes, te pareces a una de las de mi taller, que no la suelta…. Y mientras tanto yo esperando que te leas la calle de los sueños y comentes que tal!!!!
Todo se andará… I promise!
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