Después de tanto látigo, mazmorra, saloon del oeste y chicas reprimidas en general, Tengo tu número de Sophie Kinsella ha supuesto para mí una bocanada de aire fresco bastante agradable. También ha implicado una especie de recordatorio de cuánto me gusta la chick-lit y lo que he disfrutado con Marian Keyes. No obstante, también recordé cómo me decepcionaron sus últimos libros… ¿debería volver a leer algo más de ella? No sé, el tiempo y la eterna lista de libros en cola lo dirán.

Cuando comencé Tengo tu número, esperaba encontrarme más de lo mismo: chica mojigata, amor por olfato y ese tipo de cosas. Sin embargo, el libro de Sophie Kinsella (el primero que leo de ella, pero la cosa promete) es muy muy parecido a cualquier libro de Keyes. Es decir, situaciones hilarantes a granel, divertidas tesituras bochornosas, romance y protagonistas divertidísimas, reales como la vida misma, que tienen algo más en qué pensar que en un novio con dinero que las sodomice.

En general, me he hartado de reir. El libro es un poco predecible (aunque, a estas alturas, creo que se ha inventado ya todo) y en algunos momentos se vuelve un tanto tedioso en algunos temas.

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También echo de menos un poco de material de cama y algún que otro beso…

Sin embargo, la historia de amor es bonita, muy romántica, fácil de leer y que engancha (aunque al principio es un poco cuesta arriba, pero no desesperéis). Es un libro actual y sin complejos. Muy muy agradable. Como siempre os digo respecto a la chick-lit, estos libros son ideales para leer cuando estás pasando por un bache, cuando estás tristona o tienes el síndrome pre-menstrual. Te levantan el ánimo, te ríes muchísimo y, lo mejor, las protagonitas son mujeres como tú y como yo… NORMALES. Y eso, a día de hoy, es difícil de encontar en un libro, ¿no créeis?