Aunque Ashford Park es el primer libro que llega a mis manos de Lauren Willig –según parece una verdadera máquina de hacer bestsellers– es el décimo en la nómina de esta prolífica escritora. Vale, está bien, lo reconozco, llamadme ignorante, pero no tenía ni idea de que esta autora existía y, sin duda, su décimo libro, ha supuesto para mí una muy grata sorpresa. De ahí, las cuatro estrellazas que le he endiñado.

Ashford Park es una mezcla entre Memorias de África, Australia (la película de Baz Luhrmann) y quizás… ¿Annie? Se mezcla, en definitiva, la Gran Bretaña de principios del siglo XX con la cultura británica en la África de principios este siglo. Mientras, de manera paralela, se desarrolla una segunda historia en América, a finales del siglo XX. Así que, en cuestión de localizaciones, es un libro bien completito.

Como buena fan de Robert Redford, y por ende de Memorias de África, la conexión del libro con ésta última me ha maravillado. Aunque todavía no me decido a que sea uno de mis destinos turísticos en lo venidero, creo que África debe ser fascinante, y Kenia en los años 20 muchísimo más. Tal como muestra la novela, el país era, por entonces, tierra de nadie, el lugar donde iban a parar las balas perdidas de la alta sociedad europea, y donde todo tenía cabida: lo peor y lo mejor. Sin embargo, aunque la vertiente africana es uno de los grandes alicientes de la novela, no es nada desdeñable el retrato que traza Willig del la Gran Bretaña antes, durante y tras la primera guerra mundial. Encantador y… terrible.

¿Y qué pasa con la historia de amor? ¡Seguro que estáis deseando saberlo! ¡Pues fascinante! ¡Lo mejor del libro! Si estáis cansadas de tanta relación ideal-de-la muerte, de tanto polvazo sensacional, de flechazo al instante y de machotes seductores, este es vuestro libro, chicas. La historia de amor es muy romántica, cruda a veces, triste otras cuantas (ojo, no acaba mal!), hay momentos en que te quieres tirar de los pelos porque no entiendes que ciertas cosas puedan llegar a pasar… ¡Pero merece tanto la pena reír y llorar con los protagonistas! Porque se llora, ¿eh? ¡Pero de emoción!

Uno de los aspectos que más me ha gustado del libro es que leemos con cierto conocimiento de lo que va a pasar. Es decir, de manera bastante curiosa, la autora no deja de jugar con nosotros. Cuando pensamos que algo va a pasar de cierta manera, ya que hemos intuído, por la lectura, que así sería, la autora se nos adelante, mediante un flash-forward, por ejemplo, y nos trastoca totalmente la historia tal como la concebíamos. Usando un ejemplo del libro:

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El libro en sí es rendondo. Es como una de esas novelas de Almudena Grandes que están muy bien escritas y que aunan drama y pasión a partes iguales. Sin embargo, si esta fuera una novela perfecta tendría sus buenas cinco estrellas y, como os comenté, sólo ha alcanzado, a mi parecer, cuatro. ¿Dónde esta el fallo?, or preguntaréis.

Ashford Park, aunque ahonda en temas a veces no agradables, es una novela que se lee a muy buen ritmo, que engancha, y que, a veces, te deja el corazón en vilo. Está plagada de flash-backs y flash-forwards, pero tiene una gran pega… Un final demasiado rapidito para mi gusto. Aunque no acaba mal, creo que deja unos cuantos cabos sueltos. No explica bien asuntos importantes -me hubiera gustado saber cómo llegó a acabar donde acabó cierto personaje importante- y pasa por alto asuntos que, en la primera mitad de la novela, hubiera consistido un pecado mortal dejarlos atrás.

Sin embargo, como os digo, es una pequeña quejita. Por lo demás, es un libro que no te puedes perder.