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Cuando la memoria olvida (Noelia Amarillo)

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En la vida de Ruth no hay sitio para nadie más… de hecho, ni siquiera hay sitio para ella misma. Cuida su casa, a sus hermanos (ya adultos) y a su padre, que no tiene las ideas muy claras. La mayor parte del día se le escapa en un centro para mayores, donde no sólo hace su trabajo sino también el de la arpía de su jefa. Su única vía de escape son las contadas reuniones con sus amigas y pasar algún sábado que otro con un amigo especial que le hace hermosos “diseños de interiores”. La vida de Marcos es un cúmulo de experiencias y viajes. Imprevisible, impaciente y visceral hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere (así le va). Tras varios años vagando sin rumbo fijo, decide volver a España, su país natal. La falta de previsión y la búsqueda de la comodidad se confabulan para que acabe viviendo en la casa de su madre, una mujer obsesionada con las telenovelas que vive por y para la ficción.En la vida de Ruth no hay sitio para nadie más… de hecho, ni siquiera hay sitio para ella misma. Cuida su casa, a sus hermanos (ya adultos) y a su padre, que no tiene las ideas muy claras. La mayor parte del día se le escapa en un centro para mayores, donde no sólo hace su trabajo sino también el de la arpía de su jefa. Su única vía de escape son las contadas reuniones con sus amigas y pasar algún sábado que otro con un amigo especial que le hace hermosos “diseños de interiores”. La vida de Marcos es un cúmulo de experiencias y viajes. Imprevisible, impaciente y visceral hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere (así le va). Tras varios años vagando sin rumbo fijo, decide volver a España, su país natal. La falta de previsión y la búsqueda de la comodidad se confabulan para que acabe viviendo en la casa de su madre, una mujer obsesionada con las telenovelas que vive por y para la ficción.

Si me seguís habitualmente, sabréis que el primer libro de Noelia Amarillo, Falsas Apariencias, me sorprendió bastante. Como recordaréis, me llamó mucho la atención su caracter “de barrio” y su naturalidad. Estaba cantado que, en cuanto terminara Danza de Dragones (menudo cambio, pensaréis) iba a ir derecha a leerme este segundo libro, Cuando la memoria olvida, que junto al primero se engloba dentro de la serie Amigos del barrio de Noelia Amarillo.

En este sentido, Cuando la memoria olvida es una especie de continuación de Falsas apariencias. Si este último narraba la historia de Alex y Luka, en el libro que nos ocupa, se cuenta la historia de Marcos y Ruth, amiga de Luka. Como podréis apreciar, la portada sigue siendo igual de horrible que en el caso anterior aunque, por lo menos en este caso, podemos recrearnos un poco en la tableta de chocolate del modelo.

Volviendo al libro, siento decir que Cuando la memoria olvida  no me ha gustado tanto como esperaba. En primer lugar, no es tan natural como la primera entrega de Amigos del barrio; es más, creo que, en algunos momentos es bastante pervertido, pero desde el punto de vista cutre. Es también a veces bastante soez. En Falsas apariencias las situaciones eran tan cotidianas, tan te-puede-pasar-a-ti, que comparadas con las de Cuando la memoria olvida se me antojan irreales, demasiado sacadas de película porno, en contraste con el contexto en el que se desarrollan. Irónicamente, tiene un poco de culebrón venezolano, a pesar de que en la novela exista un personaje al que se le critica que sea fan de ello. En fin, es un poco “quiero ser excitante de nuevo pero se me va demasiado la cabeza y me paso de la raya”, sin comprender que para que algo sea excitante no tiene que precisar que los dos protas de la novela se lo monten encima de una lámpara (no es el caso, por suerte para las lámparas del mundo).

Por otro lado, el libro tiene algunos errores diegéticos. Si aparecieran en una película, los denominaríamos errores de raccord. Además, todas (o casi todas) las palabras que parecen en inglés están mal escritas y, para colmo, la escritora tiene un cierto problema con el laismo, que para personas no acostumbradas a ello, dejan expresiones muy extrañas como: “la peinó el cabello”.

Todo esto me hace pensar en que el libro tiene cierto carácter amateur, en la necesidad urgente que precisa de ser revisado y en que Noelia Amarillo debería cambiar de editorial lo antes posible: primero, por las portadas; segundo, por este tipo de erros. Además, creo que debería centrarse en la sensibilidad y naturalidad, a la vez que en la picardía, que destilaba su primer libro. Por muy verderonas que seamos, dudo mucho que a la mayoría de nosotras nos guste que nos lleven a un puticlub en la primera cita, y eso no quiere decir que seamos unas estrechas!!

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