Aunque parezca mentira, ya hace una barbaridad de tiempo que leí el primer y único libro que ha pasado por mis manos de Megan Maxwell: Pídeme lo que quieras. Por aquel entonces, me arrepentí mucho de haberlo leído — la verdad es que no me gustó nada — pero, a estas alturas de la película, reconozco que al final tuvo su aquel; me ha dado carrete de sobra para reseñar todos los libros que he ido ventilándome sobre relaciones alternativas. Sí, de esas que están a años luz del aburrido y convencional misionero.

Pídeme lo que quieras era una aproximación — bastante burra — a lo que podemos llamar ambiente liberal o mundo swinger, en el que las personas viven una sexualidad un tanto… diferente. Es decir, lo que comúnmente se conoce como intercambio de parejas, tríos, cuartetos, quintetos u orgias. Como sabéis, Pídeme lo que quieras no me gustó demasiado, más que nada por el enfoque que le daba Maxwell, y salí bastante escarmentada del asunto. Luego, leí la trilogía Mi elección de Elisabet Benavent que, aunque no iba exactamente sobre lo mismo, se acercaba un poco, y me gustó más. Aún así, admito que todo este mundo liberal no me llama excesivamente la atención. Me cuesta muchísimo conectar con las personas que piensan así, la verdad. Y no es que lo censure — cada cual puede hacer con su body lo que quiera — pero es una mentalidad demasiado abierta para mi gusto. No los entiendo, no empatizo, lo siento.

Os preguntaréis, entonces, por qué empecé a leerlo, ¿no? Poneos cómodos y sacad el paquete de palomitas. Resulta que hace algunos meses descubrí que, en mi barrio, había un pub liberal. Sí, un bar de esos donde se realizan intercambios de parejas. No penséis que es un sitio en plan lupanar de carretera, con lucecitas de colores y toda la parafernalia asociada. No. Se trata del local más anodino que te puedas imaginar. De esos sitios por los que pasas miles de veces y ni siquiera te fijas. Sin embargo, cuando lo haces… te entra la curiosidad. No en el sentido de entrar y correrte una orgía, sino en plan de preguntarme qué tipo de gente viene a este sitio, qué es lo que hacen, cuáles son las normas…

No os riáis, pero hasta les cotillee la web y todo, y en ella te explican, de manera muy normal, de qué habitaciones se componen las instalaciones, qué servicios dan, cuánto cuesta o qué tipo de fiestas se suceden a lo largo del mes. Es super curioso, de verdad. Por eso, cuando supe de la existencia de Zoe en horizontal, un libro que trata precisamente sobre ese mundo, me dije: ¿y si lo leo? Desde el punto de vista educativo, claro…

El caso es que Zoe en horizontal, supuestamente, es un libro basado en las experiencias reales de @ZoeSwinger una chica normal, que escribe bajo pseudónimo y que se introduce, como quien no quiere la cosa, en el mundo swinger. En su libro refleja todas las experiencias que vivió (y vive) en estos ambientes y lo que se cuece en ellos, todo, aderezado con alguna que otra dosis de romance y misterio.

Sin embargo, tras terminar de leerlo, no hago más que preguntarme si de verdad nos encontramos ante una historia real o se trata de una técnica más de marketing. Es decir, ¿esto le ha pasado a esta chica de verdad? Es difícil de creer, en mi opinión. No es porque me parezca poco creíble que existan locales de ambiente liberal donde la gente hace de todo, es, más que nada, porque la historia es terriblemente plana, llena de tópicos… muy en la línea de lo que pudiera haber escrito yo con tan solo la información que encontré en la web del pub de mi barrio. Quizás, existirá gente que ignorara completamente la existencia de este tipo de sitios y haya flipado en colores con la historia de Zoe, pero, desde un punto de vista serio, tampoco cuenta nada del otro mundo. Dentro de lo que cabe, claro…

Por otro lado, me cuesta creer que todo lo que se cuenta en la novela haya sucedido en realidad por la facilidad de la protagonista para integrarse en un ambiente de este tipo. A ver, que hay gente para todo y, desde luego, hay mentalidades y mentalidades, pero me cuesta imaginarme mucho que pase todo de manera tan simple y natural. La verdad es que hubiera esperado que Zoe se comiera un poco el tarro, que le diera un par de vueltas al asunto. Al fin y al cabo, no somos cybors, y, desde luego, lo que cuenta @ZoeSwinger no es, ni mucho menos, fácil de digerir de primeras.

Tampoco me parece demasiado creíble por el tipo de personas con las que se relaciona la chica. Aunque habrá de todo, me cuesta creer que en ese tipo de ambientes haya interesantes treintañeros… Me parece que la autora lo dulcifica y lo embellece todo un poco, y que, también, tiene el listón un poquito bajo… A lo largo del libro, aparecen descripciones de este tipo, que, sinceramente, no sé ni como interpretar:

(…) bromea un hombre de unos cuarenta que lleva puestos solo unos vaqueros y que luce un torso atractivo, con algo de barriguita. Los aficionados a utilizar la última palabra tonta de moda dirían que es un “fofisano”. Yo en cambio diría que es un tío normal que tiene un polvo.

¿Qué queréis que os diga? Todavía intento visualizar a un madurito de torso atractivo, con algo de barriguita…

En fin, me cuesta muchísimo ver el libro de @ZoeSwinger como no ficción. La novela, como os digo, es totalmente plana, no se mete en temas escabrosos y, aunque a veces, hay diálogos y peroratas en plan educativo, que parecen sacadas de cualquier FAQ sobre el tema, en la práctica, no hay ningún componente personal que apoye y refuerce la historia. Ante un caso real, o un basado-en-hechos-reales, una espera encontrarse una historia con cierta personalidad, no con un compendio de tópicos sobre el tema. Y es que, como os comentaba, no hay dudas, no hay un mínimo de pudor… Una vez que la protagonista se queda en pelotas, todo es cuesta abajo y sin frenos. No hay ni un momento de reflexión, de recapacitar, de digerir. La novela está hecha como para justificar el tema swinger, en plan la gente vive en la represión total, todo el mundo quiere hacer esto, esto es muy sano, los celos no tienen cabida… Y yo me pregunto, ¿para qué hay que dar tantas explicaciones? ¿Por qué hay que teorizar tanto? Hay personas que le gusta hacer este tipo de cosas, vale, ahora cuéntame tu experiencia real… Y en esto es en lo que, precisamente, falla la novela.

En fin, si como relato basado en la realidad no me convence, como novela tampoco mucho. Sinceramente, es digno de elogio que la autora, en medio de una trama más bien frívola, le de por mencionar a Nietzsche o citar a Einstein. Supongo que su intención era buena y que no era otra que la de darle un poco de seriedad al libro. Pero hija, no todo vale. No puedes mencionar a Manuel Azaña en el mismo capítulo en el que la prota le lame a un maromo los testículos. A ver, sí que puedes, claro, pero a muchos nos entran ganas de hacernos el harakiri leyéndolo. Nos da sarpullido, dentera… ¡Nooooo! Todos los ladrillazos culturetas que se suceden, todas los románticos versos de canciones que se mencionan, no le quitan frivolidad a la novela. Es más, no tienen ningún sentido en un libro como Zoe en Horizontal.

Para colmo, el final es también de traca… De esos que presagian segunda parte… Muy surrealista, repentino y que intenta ser dramático, trascendental y oscuro…

Ver spoiler +

Un verdadero despropósito. Tenía ciertas esperanzas puestas en este libro. No en vano, formaba parte de mi selección de Novedades y libros que están por llegar (y que tienen muy buena pinta) Sin embargo, me ha defraudado muchísimo. Desde luego, está más que claro que el mundo swinger no es lo mío.